10 de julio de 2018
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Exceso de peso, el principal problema de nutrición infantil

Un estudio realizado en General Pueyrredon demostró que el 43% de las niñas y niños escolarizados presentaba exceso de peso.

Lorena Lázaro Cuesta, representante en la ciudad del Colegio de Nutricionistas de la provincia.

Por Luciana Mateo

En materia de nutrición infantil, el principal problema es el exceso de peso -que incluye al sobrepeso y la obesidad- y los niños, niñas y adolescentes más pobres son los más afectados.

Así lo aseguraron profesionales de distintas áreas que trabajan en la temática y que plantearon, además, que se trata de una cuestión “multifactorial y compleja”.

Lorena Lázaro Cuesta, representante en Mar del Plata del Colegio de Nutricionistas de la provincia de Buenos Aires, manifestó que “hoy se sabe que el principal problema de salud pública vinculado a la nutrición tiene que ver con el exceso de peso, ya que el exceso no implica que los chicos estén bien alimentados; al contrario, pueden estar excedidos y tener deficiencia de nutrientes porque están comiendo comida que aporta calorías pero que no los alimenta”.

“Por eso se habla de ‘malnutrición’: puede haber un exceso de peso -sobrepeso u obesidad- pero por otro lado hay carencia de micronutrientes”, agregó.

Entrevistada por LA CAPITAL, la licenciada en Nutrición señaló también que, en los últimos años, se evidencia un crecimiento “notable” de “la obesidad y el sobrepeso infantil”, que aparecen “vinculados a muchos factores y no tienen una única causa”.

En 2013 Lázaro Cuesta realizó, junto a otros profesionales del Hospital Materno Infantil de Mar del Plata, un trabajo en el que se evaluó el estado nutricional de los niños escolarizados de entre 6 y 14 años del municipio.

El estudio arrojó como resultado que el 43% de los encuestados tenía exceso de peso mientras que sólo un 0,93% presentaba bajo peso.

Las conclusiones del trabajo -expresaron los autores- mostraron una elevada prevalencia de niños con exceso de peso, mayor que la de otros estudios nacionales”.

Por ello recomendaron “un estilo de vida activo, el fomento del consumo de frutas y verduras, la reducción de las horas frente al televisor y la restricción del consumo de bebidas azucaradas y de sal”.

Afecta más a los más pobres

Si bien es una problemática que no discrimina por clase social, las personas con menores recursos son más vulnerables debido a que el factor económico condiciona los alimentos que forman parte de la dieta cotidiana.

Para Mónica Peña Cousté, médica platense especialista en Nutrición y Enfermedades Metabólicas, “las personas con bajos recursos se ven más afectadas porque allí no sólo incide la conducta alimentaria de la familia, sino también el tipo de alimentos que tienen a su alcance”.

“En el otro extremo -agregó al ser consultada por este diario- aquellos que tienen recursos muchas veces los utilizan mal: consumen muchas comidas rápidas, por ejemplo las patitas de pollo o las caritas de papa que se venden congeladas y están prefritas”.

En ese contexto, la médica se lamentó de que “el mercado esté tan bombardeado con productos de escasa calidad y no haya publicidades sobre alimentos saludables”.

Finalmente, destacó el rol fundamental que cumple la actividad física a la hora de prevenir el exceso de peso y mejorar la calidad de vida.

“Si quisiéramos ponerle un número, el sedentarismo y la mala alimentación tendrían un 50% y un 50% de responsabilidad en lo referido a obesidad infantil”, señaló Peña Cousté, y remarcó que los hábitos nocivos han llevado a que “se presenten en consultorio chicos de 8 ó 10 años que ya tienen problemas metabólicos como consecuencia de la obesidad”.

La mirada antropológica

Alicia Bibiana Orden es antropóloga e investigadora del Conicet. Para esta profesional, “las estrategias preventivas basadas en la restricción de las calorías de la dieta y el aumento de la actividad física han mostrado ser limitadas porque el problema de la obesidad es multifactorial y complejo”.

En un trabajo publicado en 2013, Orden dio cuenta de cuánto aumentaron el sobrepeso y la obesidad infantil en la ciudad de Santa Rosa de La Pampa. “Allí, la obesidad se cuadruplicó entre 1990 y 2006”, aseguró la antropóloga.

En diálogo con LA CAPITAL, Orden -que además integra el Instituto de Desarrollo en Investigaciones Pediátricas del Hospital de Niños de La Plata- refirió que “el problema no es igual en todos lados, no se puede generalizar y decir que los mismos factores que explican la obesidad en México lo hacen en Argentina. Y a su vez, dentro de cada país, hay variaciones regionales y socioeconómicas”.

En Santa Rosa, por ejemplo, “encontré que factores como el consumo de lácteos -especialmente de leche- y el sueño nocturno son protectores de la obesidad”, concluyó Orden.

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