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La Ciudad 4 de febrero de 2020

Fanáticos de Harry Potter, los cómics y juegos de rol: el “fenómeno friki” no para de crecer en Mar del Plata

Alejados de los prejuicios de otros tiempos, los frikis son más reconocidos y se unen para desmentir cuestionamientos. “Hoy en día salimos del closet y lo llevamos con orgullo”, cuenta Paola.

El Quidditch es un deporte universitario oficial en algunas universidades de Estados Unidos.

Por Delfina Mostafá

La pasión. Es el denominador común a todos los miembros del llamado “fenómeno friki”, que en las últimas décadas creció y se dividió en diversas ramas según el objeto de inspiración de cada fanático.

Algunos eligen pasar horas frente a los cómics y mangas, que son historietas de origen japonés. Mientras tanto, otros se dejan llevar por la pantalla con videojuegos, series y películas. Están los que disfrutan de coleccionar figuras de sus personajes preferidos, y otros que prefieren unirse a los juegos de rol y de cartas.

El protagonista puede variar, aunque algunos como la ciencia ficción y la fantasía sean predominantes, pero lo importante es que en algún momento haya sido desestimado. Sin embargo, al final del día y más allá de sus variantes, el frikismo une más que lo que divide, y no hay límites de edad para sentirse parte. La inclusión caracteriza a estos fanáticos que, en su mayoría, alguna vez se sintieron excluidos.

Más allá del reconocimiento o al alejamiento, el frikismo es un estilo de vida que comenzó en los límites de la marginación social, pero que avanzó paso a paso hasta convertirse en una tendencia cada vez más presente. “Hoy en día los frikis salimos del closet y lo llevamos con orgullo”, contó Paola. Asimismo, Elvis se refirió a la “salida del clóset” como la expresión más explícita de los fanatismos.

Los avances fueron impulsados en gran medida por las nuevas tecnologías, que posibilitaron la conexión con el resto del mundo y la abundancia de información. Hoy los frikis disfrutan de exponer sus fanatismos y conversar durante horas, y no temen al rechazo porque saben que son cada vez más. Asimismo,  Internet facilitó la tarea para los coleccionistas, que cuentan con un deseo permanente de completar sus estantes con las piezas faltantes. Gastar miles de pesos, e incluso dólares, en esta mercancía no es requisito de membresía para el club friki. Pero, una vez más, la variedad es regla y para estos fanáticos en particular el producto justifica el valor. “Yo le digo a mi hermano que este rectángulo de cartón vale $4000 y él me va a decir que no puede valer eso, pero nosotros jugamos este juego de cartas y cada una tiene su precio”, ejemplificó Fernando Sanchis, el dueño de la tienda de cómics marplatense Arkana. De este modo destacó que “el valor de coleccionismo es el que lo hace caro o barato”.

Por otro lado, alejándose de los estereotipos y prejuicios sociales, la realidad de los frikis no está necesariamente determinada por la soledad. De hecho, aquellos que antes eran apartados hoy son más populares, y lo que parecía ser un “fenómeno” podría ser calificado como un movimiento fortalecido e incluso un estilo de vida. “Era tabú y se volvió moda”, declaró Fernando S. Esto no significa que los prejuicios hayan desaparecido, puesto que en general se desconocen las implicancias más profundas de estos grupos. Pero los frikis desmienten esas imágenes por medio de reuniones sociales, actividades, orgullo y ansias de compartir. Para Ben, el reconocido tío de Spider-Man, “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Y así lo sienten los fanáticos, que no dudan ni un segundo en extender abiertamente sus conocimientos hacia aquellos que demuestren interés. Son grandes conocedores del detalle, y no lo ocultan en las conversaciones diarias.

En los comienzos el término “freak” era utilizado en la industria del entretenimiento para definir a las personas con malformaciones físicas o características llamativas, que conformaban shows en los circos estadounidenses a fines del siglo XIX y principios del XX. Estos inicios están íntegramente relacionados con el sentido peyorativo que estuvo vinculado al frikismo durante años, pero que se fue diluyendo con los años.

Uno de los primeros antecedentes de eventos públicos para exhibir este movimiento data de 1998, cuando un apasionado joven llamado Tim McEachern llevó a cabo el “Festival del Orgullo Geek” en un bar de Albany, Nueva York. Más tarde, en 2006, comenzó a celebrarse el Día del Orgullo Friki en España y fue difundido a través de medios como El País, por lo que los festejos se extendieron y superaron así los límites geográficos. El impulsor fue Germán Martínez, un bloguero español y autor de “Orgulloso de ser friki” y “Que la fuerza te acompañe”. El apodado “Señor Buebo” creó la celebración a través de internet, y la reunión de 300 personas en torno a un Pac-Man humano generó la difusión de un estilo de vida alejado de los estereotipos de encierro y soledad. Dos años después comenzó el “Geek Pride Day” en Estados Unidos, y el 25 de mayo pasó a ser más que sólo el aniversario de “Star Wars: Una Nueva Esperanza”. En 2013 dieron un paso más y organizaron el primer desfile del Orgullo Geek en Gotemburgo, Suecia. Además de las celebraciones se pueden establecer otros hitos que marcaron la historia del frikismo desde el análisis de Germán: la aparición de “Star Wars” en 1977 y el posterior desarrollo masivo de merchandising, la creación de la primera secuela y el fenómeno de “Matrix” en 1999.

El término “friki” fue incorporado al diccionario de la Real Academia Española en 2012 con un primer significado de extravagante, raro o excéntrico. También puede aludir a una persona pintoresca o extravagante, y a una persona que practica desmesurada y obsesivamente una afición. Con el pasar de los años la tercera acepción adquirió más fuerza que las anteriores, y el frikismo se alejó de su asociación a la “rareza”. Esta incorporación significó más de lo que parece: la palabra constaba de un uso frecuente y de la suficiente importancia como para crear una definición formal, y así los frikis comenzaron a existir oficialmente para el mundo de los hispanohablantes.

Episodio I: La mirada ajena

En la extensa plaza Mitre, lugar clásico de reunión en Mar del Plata, las lloviznas leves no impidieron que un grupo de fanáticos se reuniera a compartir una actividad deportiva original. No tenían escobas mágicas pero cada vez que jugaban parecía que podían tocar el cielo con las manos, porque sonreían ampliamente y disfrutaban de algo que amaban sin importar las miradas de desconocimiento absoluto.

El deporte elegido aquella tarde fue el Quidditch, inspirado en las mágicas historias de Harry Potter, y la capitana de 28 años Rocío Mercado comentó la dedicación de varias horas diarias a la organización y a los entrenamientos. Los miembros del equipo Qymeras no temieron ante el acercamiento de caras confusas y cuestionamientos, y estuvieron dispuestos a convertirse en maestros de vocación cuando se presentó la oportunidad. Las túnicas de la escuela ficticia de Hogwarts y las varitas eran protagonistas en su vestuario, y los fanáticos mostraron con orgullo los escudos de sus respectivas casas. El nuevo superclásico fue entre magos y hechiceras de Gryffindor y Slytherin, aunque las rivalidades solo formaron parte de un acto simbólico.

En la Plaza Mitre se reúnen los fanáticos de Harry Potter.

En la Plaza Mitre se reúnen los fanáticos de Harry Potter.

 

Asimismo, la reunión implicó la participación en actividades que iban más allá del deporte. Una extensa y minuciosa trivia develó que no hay edad para este fanatismo, donde una mujer de no menos de 40 años resultó ser la mayor conocedora de la saga en su equipo. Inmediatamente una niña de no más de 10 años comenzó a competir por el triunfo, y todo se resumió en preguntas que solo podría responder alguien que leyó los libros más de una vez.

Entre juego y juego, una joven de 32 años recordó sus primeros pasos en el equipo, aunque antes sentía vergüenza y se limitaba a ignorar su curiosidad por el inusual deporte. “Ahora hay más gente a la que capaz no le importa tanto lo que piensen los demás”, confesó. Interesado por la conversación, otro jugador se acercó y comentó la existencia de una mayor tolerancia hacia la diversidad en todos los ámbitos de la sociedad. “Hay más entendimiento hacia los demás y eso hace que se expresen más, y si no les gusta se van”, contó con una sonrisa.

Mientras el partido avanzaba, un fanático de 28 años de Buenos Aires recordaba sus mejores momentos junto a Harry Potter. Patricio Tarantino se había animado a difundir su pasión a través de las palabras, al escribir un libro sobre las curiosidades de la saga. Sin embargo, a lo largo de sus 19 años como fanático, atravesó momentos de ocultamiento hacia lo que le gustaba. “Siempre que me abrí fue cuando ya me sentía seguro”. Aunque el autor no siente representación por la palabra “friki”, reconoció su afición por las colecciones y el conocimiento específico de detalles de la saga.

Con el pasar de las horas las anécdotas adoptaron un tinte similar, y los entrevistados encontraron un recuerdo similar en sus vivencias. Si alguna vez sintieron que los ignoraban o rechazaban, fue debido a los prejuicios que asignaban edades particulares para los gustos. “Te dicen si no estás grande para eso”, comentó Julieta, una empleada de la tienda de cómics Gallifrey y seriéfila. Por otro lado, el propietario de Arkana consideró que “antes no ibas al colegio y decías que leías cómics o jugabas porque te decían eso era para nenes, y hoy te dicen que sos muy copado”.

A diferencia de otros frikis, la periodista y coleccionista Paola Perez consideró: “Uno mismo se hace el bullying y se aparta, porque decís que sos distinta y que tenes que dar explicaciones”. Pero actualmente esta fanática de los cómics de superhéroes y de “Buffy, la cazavampiros” no duda en salir a la calle con una remera distintiva de aquellas historias que marcaron su vida ya que disfruta de las reacciones ajenas.

Los prejuicios siempre persisten, y más aún en una sociedad definida por medio de etiquetas. Sin embargo, son cada vez menos los que conforman pensamientos erróneos en cuanto al estilo de vida friki, porque ellos mismos exhiben sus elecciones y buscan la integración. “En un principio el friki era raro, marginado porque prefería leer cómics a jugar al fútbol en los recreos o que prefería pasar la tarde del sábado jugando al Rol o a los videojuegos en lugar de salir de discoteca; ahora también, pero nos hemos apropiado de la palabra para decir al mundo ‘Sí, soy friki, ¿y qué?’”, expresó Germán con convicción. Lo cierto es que la creación de preconceptos se basa en la desinformación, pero “el mundillo friki es cada vez más entendible”. Y esta mayor popularidad se debe en parte a la creación de las producciones audiovisuales más taquilleras como adaptaciones de cómics. Andrés Padilla, obsesionado por las películas y las series, aportó que “hoy la mayoría de las personas fueron al cine a ver Avengers y les gustan los superhéroes, y veo a más personas con remeras de Capitán América o Spider-Man”.

Episodio II: Juntos pero diferentes

Las ramas que conforman este fenómeno son amplias y pueden combinarse en diversas direcciones. Paola define sus fanatismos más intensos en series, cómics y los pequeños muñecos conocidos como “Funko Pop”, pero su amiga Julieta se centra más en el mundo de las series. Sin embargo, ambas coincidieron lo suficiente como para crear un blog llamado “Chicas Geeks”. Por otro lado Damián, otro empleado de la comiquería Gallifrey, prefiere los cómics estadounidenses; aunque su fiel compañera y clienta habitual Verónica especifica su pasión inigualable por el manga y el animé. En general los frikis tienden a reunirse con personas afines a sus elecciones, aunque consideran que las diferencias en el objeto de su fanatismo no entorpecen las relaciones. “Yo busco amigos frikis porque es más fácil, porque aunque no comparta los mismos gustos te emocionas si el otro compró una figura o entendés sus reacciones”, contó Elvis, uno de los jugadores de Qymeras.

Este equipo de magos y hechiceras no demuestran egoísmo, y mientras más personas jueguen la experiencia es mejor. Por este motivo, cada vez que realizan un entrenamiento abierto, recorren los alrededores de la cancha de Quidditch e intentan adherir jugadores al partido. Cualquiera puede hacerlo, sea fanático de Harry Potter o no, y sin importar la edad.

Y no son los únicos con esta actitud, porque ingresar a una tienda especializada en cómics también significa ser recibido como un amigo de la casa. Factor Cómic, Gallifrey, Arkana, Ozora Anime y Rayos y Centellas son sólo algunos ejemplos de cálidos recibimientos e información certera. Además, algunos locales organizan torneos semanales de juegos de cartas como “Magic” para que los fanáticos puedan disfrutar con sus pares.

El "Guantele del Infinito" es un elemento perteneciente al universo de "Los Vengadores" y algunos fanáticos ansían obtener una réplica o sacarse una foto.

El “Guantele del Infinito” es un elemento perteneciente al universo de “Los Vengadores” y algunos fanáticos ansían obtener una réplica o sacarse una foto.

Sin embargo, los frikis no se limitan a la hora de debatir acerca de sus mundos ficcionales favoritos, puesto que su entusiasmo desborda hacia otras esferas de la vida social. Amigos, familiares, pareja, compañeros de escuela y de trabajo. Todos pueden ser partícipes de la experiencia. Patricio confesó que incluso comparte comentarios con desconocidos a través de las redes sociales, así como Paola disfruta de iniciar una agradable conversación friki con cualquier persona a su alrededor.

Las convenciones también forman parte de las actividades acostumbradas por estos fanáticos, donde pueden disfrazarse de sus personajes preferidos o simplemente recorrer los stands en busca de una nueva adquisición. Las reconocidas “Comic – Con” alrededor del mundo convocan a miles de personas cada año, incluyendo su versión argentina con dos ediciones anuales en el Centro Costa Salguero. En Mar del Plata este tipo de reuniones no consta del mismo desarrollo, por lo que se suelen organizar convenciones limitadas en escuelas, como las conocidas “Requiem” de animé. Una vez más, el frikismo es tan variado como la humanidad misma, y por ese motivo no todos disfrutan de las mismas reuniones. Patricio confesó que siente incomodidad en estos eventos multitudinarios. Andrés coincidió en las inasistencias a estas convenciones, aunque recordó otro tipo de reuniones que solía frecuentar todos los fines de semana: los torneos de cartas de “Yu-Gi-Oh!”.

Episodio III: Conexión y oportunidades

Los avances tecnológicos crean nuevas oportunidades en todos los sectores, y el mercado friki no puede ser la excepción. Damián comentó que prefiere comprar en forma presencial para ver el producto previamente, aunque su amiga Verónica interrumpió para compartir algunas anécdotas que dan cuenta de su posicionamiento frente la virtualización del negocio. Paola coincidió con ella en las ventajas del mercado online y comentó que “esperás dos o tres meses pero te llega y pagás bastante menos”, refiriéndose principalmente a los solicitados muñecos “Funko Pop”.

Pero los cambios que introdujo el internet no se limitan únicamente a la satisfacción de la oferta y la demanda, sino también a una socialización mundial. “El internet ayuda, e incluso te conectas con gente de otros países que también tienen clubes o ves que hay páginas y grupos de lo que te gusta”, comentó Elvis, jugador del mágico equipo marplatense. Asimismo recordó sus viajes a Chile y Colombia, donde tuvo la oportunidad de visitar a los fanáticos que conoció por dichos medios. Andrés coincidió en que “es mucho más fácil encontrar gente que se interese por lo mismo, como en grupos de Facebook”, y Paola agregó que “es buscar siempre gente en las redes que esté en la misma que vos, que sepan de qué hablo”. En un mundo donde reinan las redes sociales, el encuentro virtual de estos frikis fue fundamental para su crecimiento. “Nos hizo sentir que no éramos tan pocos como creíamos”, concluyó Germán.

Además, la internet permite un acceso fácil y rápido a una cantidad infinita de datos y noticias en tiempo real. Julieta destacó que se informa a través de las redes sociales, principalmente Instagram, y que además comparte artículos con otros a través de su blog. Andrés coincidió en este método para informarse, aunque también frecuenta canales de Youtube y los recientemente popularizados podcasts. Lo cierto es que las formas de dar y recibir noticias en función de gustos personales son cada vez más amplias y sofisticadas, incluyendo la presencia de algoritmos que filtran la información en función de la actividad. Además, en caso de que surgiera un interrogante del ciudadano común con respecto a los renombrados frikis, basta con un click y unas pocas palabras para conocer de qué se trata. Todo se resume en difusión de información para los frikis, y difusión de los frikis para el resto del mundo.

Episodio IV: El valor es relativo

Cientos de cómics y figuras de personajes colmaban las paredes, y las mesas del lugar estaban decoradas con los superhéroes más emblemáticos como Batman o Superman. Rolo es el dueño de la tienda Gallifrey, un paraíso y a su vez una perdición para los coleccionistas. Confesó que “el primer cómic de Spider-Man original puede salir 50.000 dólares, yo puedo conseguir una reedición” y con ese simple dato reveló una gran verdad: cumplir con ese deseo del cómic o el objeto deseado requiere inversión, y más aún si se trata de ediciones difíciles de conseguir o que tienen un puntaje alto por su estado de conservación. Julieta ejemplificó con una edición especial del número 1 de Gambito, un personaje de “X- Men”. “Con la tapa de oro y supuestamente firmado por Stan Lee puede salir como 1000 dólares”, contó sin sorpresa alguna.

Gallifrey cuenta con un sector de cafetería para reunirse.

Gallifrey cuenta con un sector de cafetería para reunirse.

Algunos deciden buscar todos los números que cuentan la historia de su personaje favorito, como en el caso de Julieta con Viuda Negra. “Los cómics pueden ir de los $75 a los $1000”, comentó. Asimismo, lo complementa con un par de figuras que representan a la valiente heroína. La joven coleccionista solía tener muñecos “Funko Pop” y alcanzó la cantidad de 20, aunque recordó a una amiga suya que llegó a tener 60. “Cuando comencé los funkos estaban $350 y ahora rondan los $1400 (…) y la figura más cara que compré la pagué $7000”, reconoció.

Asimismo el dueño de la tienda Factor Cómic informó que los precios en su local pueden ir desde $5 para una carta, hasta $4000 en el caso de una edición especial de un cómic o de una figura. Aunque, en el caso de su competidora Arkana, el elemento más llamativo se encuentra en una vitrina en el centro del local. Se trata de una réplica en tamaño real del “Guantelete del Infinito”, reconocido por su aparición en el mundo de “Los Vengadores”. “En e-bay lo podés encontrar en unos 1.800 dólares, y yo no lo vendería a eso porque es el último precio”, confesó el dueño. Lo cierto es que este producto “extremadamente caro” se encuentra en exhibición hasta nuevo aviso, puesto que nadie tuvo la intención real de comprarlo hasta el momento.

Las cartas también son un preciado objeto de colección para aquellos que gozan de disputar partidos en las comiquerías. “Todo se cotiza en dólares (…) encontrás cartas de “Yu-Gi-Oh!” de 20 centavos de dólar hasta 60 dólares o más inclusive”, contó Andrés.

A pesar de la amplia disponibilidad de productos en la actualidad y la popularidad del llamado “merchandising”, años atrás era difícil encontrar lugares especializados que tuvieran exactamente lo que se buscaba. Así lo recordó Fernando, un coleccionista experto de cómics, estampillas, modelos de autos, muñecos, monedas y más. “Buscaba galerías de canje en Mar del Plata, revisaba por todos lados (…) en Buenos Aires conseguía cosas imposibles, y me obsesionaba”, relató.

Una prueba de que Fernando no escatima en gastos a la hora de coleccionar es un modelo a escala de un falcon rojo, cuyo valor se acerca a los $40000, teniendo en cuenta los fascículos que debió adquirir para tener todas las piezas. Junto a él, una réplica a escala de la nave más famosa de Star Wars resaltaba entre decenas de cajas. Alrededor, cientos de cómics y decenas de figuras ocupaban los estantes de esa pequeña habitación a modo de santuario para cualquier friki. Y eso no es todo, puesto que el garage guardaba un último secreto: un impactante banner de Spider- Man de aproximadamente 5 metros de largo.

El Halcón Milenario era la nave de Han Solo en el universo de Stars Wars.

El Halcón Milenario era la nave de Han Solo en el universo de Stars Wars.

Además, el coleccionismo para algunos no es solo compras, ya que puede incluir la creación de objetos por mano propia. Fernando también creó dos libros acerca de las historietas, el origen, las características, la evolución y demás. Recopiló diversos artículos, entrevistas y viñetas para realizar un manual a la medida de cualquier otro friki por los cómics.

Los motivos para adquirir todo tipo de merchandising en relación a un personaje o a una historia pueden variar, pero la nostalgia es un componente común que suele trazar un camino para estos coleccionistas. Patricio contó que le gusta la idea de conservar algunos objetos del fenómeno “Potterhead”, principalmente de los inicios con el lanzamiento de los primeros libros. A la par, Fernando recordó los momentos de juego junto a su hermano durante su infancia, y los cómics de Spider-Man que le regalaron cuando estaba enfermo. También justificó su actual colección de pequeños autos en sus recuerdos de la niñez y la juventud, cuando esos modelos en tamaño real recorrían la calle frente a su casa. Paola también se emocionó ante el recuerdo de una adolescencia complicada, y las enseñanzas que los capítulos de “Buffy, la cazavampiros” dejó en su vida. Por este motivo decidió llevar su fanatismo a otro nivel y adquirir “todo menos los cómics, porque son caros”.

Sin embargo, a la hora de elegir el producto correcto, una equivocación puede derivar en enormes insatisfacciones. Para Patricio “es imposible coleccionar sin saber porque es muy fácil ser estafado”. Por este motivo algunos productos de alto valor pueden incluir certificados de autenticidad que otorguen tranquilidad a los compradores. Fernando estuvo de acuerdo, por lo que nunca compra de forma online para correr la menor cantidad de riesgos posible.

Por otro lado, algunos frikis prefieren priorizar otros gastos y comprar sólo aquellos artículos que realmente deseen. El coleccionismo no es una condición excluyente para sentirse parte de estos grupos, y los miembros coinciden en que el gusto y la pasión son suficientes. Durante el partido de Quidditch, algunos asistentes portaban buzos y túnicas similares al uniforme de sus personajes favoritos. Además, vendían réplicas de varitas realizadas artesanalmente, stickers, llaveros y marcadores de libros. Pero una de las jugadoras comentó que, si bien estaba estrenando su túnica nueva, sólo poseía algunas tazas y un buzo. “Yo soy un friki pobre”, coincidió otro participante.

Un caso diferente es el de Andrés, quien comentó su abandono hacia el coleccionismo y el comienzo de venta de figuras y cartas a otros frikis. Hoy está del otro lado del mostrador, y contacta jóvenes jugadores y asiste a los torneos para encontrar nuevos clientes.

Episodio IV: Una nueva esperanza

Algunos fanáticos buscan que los reconozcan por sus aficiones y se sienten representados por el frikismo. “Es mi pasión y son mis gustos, y la sociedad no tiene que influir en ellos”, opinó Paola. Pero otros no consideran que posean el nivel de obsesión suficiente como para formar parte y evitan el encasillamiento. “La otra persona puede ser prejuiciosa, y no soy solamente Harry Potter ni mi colección”, aclaró Patricio. En este sentido Julieta coincidió, ya que es fanática de series y cómics pero “no a un punto extremo”, y Rolo comentó que ya no se considera un friki porque hoy en día sólo se encarga de ayudar a otros con sus colecciones. Un caso diferente es el de Fernando, que sólo después de escuchar una breve explicación sobre el significado del término pudo confirmar “entonces sí soy friki”.

No es necesario mirar demasiado lejos para notar los efectos de este fortalecimiento. En la actualidad es posible encontrar una nueva y exitosa trilogía de “Star Wars” en la pantalla del cine, así como series protagonizadas por frikis y colmadas de referencias como “Stranger Things” y “The Big Bang Theory”. “Es parte de mi vida y hace a lo que soy”, confirmó Andrés, mientras Rocío afirmó con una gran sonrisa que “es lo que somos”.