Farmear aura: una tendencia de redes sociales que necesita plazas para existir
La llamativa propuesta se instaló en las últimas semanas. Actitud, rebeldía y volver a mirarse cara a cara tras una vida mediada por pantallas, forman parte de un fenómeno que, según profesionales, tiene más ventajas que desventajas
Última batalla realizada en Mar del Plata, el sábado 29 de agosto. Fotos: Mauricio Arduin.
Por Malena Alpern.
Tener un ángel, tirar facha, ser un capo, “farmear aura”. Hace semanas está dando vueltas una nueva tendencia: grandes grupos de jóvenes se encuentran en plazas, forman rondas y dos de ellos se enfrentan en una batalla.
Ambos jugadores empiezan a mostrar gestos, hacer movimientos y formar poses. Es una batalla simbólica entre dos pares que busca definir quién de ellos suma más “puntos de aura”. Algunas veces las performances están acompañadas de música y vestuarios puntuales.
A simple vista puede parecer entre vacía y extravagante, pero es una tendencia que consigue una profundidad mucho mayor. Para el psicólogo Rodrigo Josserme, @psicologia.narrativa en instagram, se trata de espacios para interactuar con otros que comparten intereses y códigos.
“Se genera un espacio donde los jóvenes se pueden expresar y ensayar aspectos de la identidad”, comenzó el licenciado.
Para definir este fenómeno utiliza palabras como diversión, pertenencia, reconocimiento y aprobación. Así, “contribuye de manera positiva o negativa a la construcción social de la identidad”.
Al mismo tiempo, la socióloga Valentina Puleo habla de esta tendencia como solo eso. Lejos de definirla como una tribu urbana, como fueron “los floggers y los emos, que en su momento tenían esta épica de ‘nosotros contra el mundo’”, la define como algo “líquido”.
“Es un juego de puntos imaginarios que hoy existe y que probablemente mañana se olvide. No define una identidad, sino más bien este momento”, puntualizó la socióloga marplatense desde Ciudad de México, en donde, curiosamente, también se llevan a cabo los encuentros de “farmeadores de aura”.

Desde lejos no se ve
Algunas veces la mirada de los adultos es más crítica de la cuenta. “En las redes sociales ves muchos comentarios que plantean que deberían estar haciendo algo productivo, y hasta otros más exagerados que dicen que la juventud está perdida”, contempló Josserme.
Según él, esta tendencia plantea un freno a una sociedad que está centrada en la productividad y en lo que va a resultar servicial en un futuro. “Es un signo de rebeldía de estas generaciones contra esos mandatos”.
En este sentido, el licenciado asegura que sería más acertado apartarse de esa mirada crítica, si esta no permite la compresión de la juventud.
“Es más pertinente abrir canales de diálogo. Sino estamos cerrando una puerta donde nos confían sus inquietudes, sus temores y lo que les está pasando verdaderamente con estos fenómenos. Tanto como si están generando alguna repercusión negativa en su identidad, en su autoestima o padecimiento subjetivo”, profundizó.

La adolescencia en las plazas
Según la mirada del profesional, este fenómeno tiene varios aspectos positivos. Uno de ellos es la vuelta de la juventud a los espacios reales de interacción. “Este encuentro cara a cara me parece fascinante”, expresó Josserme.
“Que los chicos se tiren miradas y posturas está buenísimo, porque pone nuevamente en escena la importancia de la comunicación no verbal. Es volver a mirarse cara a cara, volver a mirar las expresiones y la gestualidad”.
En esa misma línea, la socióloga entiende que esta tendencia habla de cómo los adolescentes de hoy construyen pertenencia. “Aunque nazca a través de una pantalla, siguen necesitando el cuerpo”.
“Un adolescente puede tener pocos o miles de seguidores, pero esto de farmear aura en la plaza con los amigos es otra cosa, porque ahí ya hay códigos más reales. Testigos, risas compartidas y memoria grupal”, expresó.
Al mismo tiempo, lo relacionó con el regreso de la juventud a las cosas vintage, como las cámaras digitales y los vinilos. En parte, “es una necesidad de volver a lo tangible”.
“Después de todos estos años de una vida mediada por una pantalla, y sobre todo post pandemia, lo físico se volvió un lujo. No es casualidad que en paralelo esté de moda lo vintage. Esto de farmear aura en la calle es la versión adolescente de eso. Tomar un código que nació online y hacerlo parte del cuerpo y de lo vivencial”, comparó Puleo.

El aspecto negativo: ¿Mi valor depende de un puntaje?
Según considera el psicólogo, el mundo anfibio en el que vivimos nos tiene constantemente oscilando entre el plano virtual y el real. Así es que muchas cuestiones de las redes sociales han pasado al plano real. Una de ellas es el valor del individuo en función de los likes, vistas e interacciones que tiene.
En este funcionamiento uno es lo que la métrica dice. Allí es donde “se vuelve preocupante la dinámica de ganar o perder aura, donde lo que define a una persona es el puntaje que obtuvo”.

Un juego de chicos
“No hace falta plata ni un look especial; ni siquiera tener un coraje real, a diferencia de otros desafíos virales más peligrosos que han existido. Acá tenés que llevar tu actitud y la predisposición a la risa. Tener el humor de hacerlo”, planteó la socióloga.
“Para un adolescente que se siente todo el tiempo en el foco, que siente evaluando por la familia, los maestros e incluso de las mismas redes, es una manera de descomprimir. Es un juego donde el puntaje es qué tanta aura podés cultivar. Es un respiro”, finalizó.
