Arte y Espectáculos

Fernando Frías de la Parra: un cine que habla de cosas profundas “sin que tengan que ser tan forzadas”

El cineasta presentó "No voy a pedirle a nadie que me crea" en Competencia Internacional.

La segunda jornada de la competencia Internacional del 38° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata comenzó con la función de No voy a pedirle a nadie que me crea, de Fernando Frías de la Parra, una coproducción entre México y España que fue presentada por su director.

La película es una adaptación de la novela homónima de Juan Pablo Villalobos, en la que se cuenta la historia de Juan Pablo, un estudiante de literatura que acaba de ganar una beca en Barcelona, pero antes de partir de México se ve envuelto en un asunto con un cartel narco que lo obliga a cumplir con un “encargo” en España.

Con respecto a cómo se topó con esa historia, Fernando Frías de la Parra señaló que se la encontró cuando estaba realizando Ya no estoy aquí, que se filmó en Monterrey y Nueva York, para la que ya casi no les quedaba presupuesto: “Teníamos el inconveniente de que había que viajar a Estados Unidos y a nuestro actor principal le habían negado la visa tres veces, y si se la negaban una vez más se la cancelaban y no podría ingresar por diez años. Teníamos ya la mitad de la película y también la incertidumbre de no saber si la podríamos terminar. En ese momento me topé con este libro, con el que me reí mucho desde el principio, lo que me ayudó a pasar ese momento que fue de mucha tensión, y empecé a ver la película mientras lo leía, y ya me imaginaba que sería de una naturaleza muy diferente a la que aún se estaba rodando, aunque tenía varios elementos que constantemente están en mi obra, como hablar de cosas profundas sin que tengan que ser tan forzadas. Luego me puse de acuerdo con el escritor para filmarla, y así comenzó este viaje”.

Además, Frías de la Parra contó que la película “sucede en Barcelona, una de las ciudades de Europa más nobles con respecto a la bienvenida de migrantes y que además cuenta con una comunidad mexicana y argentina muy grande. Esa hermandad latinoamericana que nos iguala se presta para el lado del humor, con el que nos podemos criticar durísimo porque compartimos la misma naturaleza”. En ese sentido, contó que la estructura de la película -que podría ser un policial violento, una comedia, a veces una película romántica (a su modo) y otras de enredos- se podría comparar “con los diferentes tipos de humor que atraviesan las personas a lo largo del día. Yo quería hacer algo así, no me interesaba mantener un mismo tono durante todo el film, sino todo lo contrario”.

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