Arte y Espectáculos

Fernando Samartin sobre su homenaje a Sandro: “Que la ilusión sea lo más perfecta posible”

El artista, que también se destaca como jurado en el ciclo televisivo "Bienvenidos a ganar", trae su espectáculo "Culto gitano".

“Que la ilusión sea lo más perfecta posible. Que crean que ahí arriba está Sandro”. A generar ese código con el público, el artista Fernando Samartin ha dedicado gran parte de su vida. Hoy se sigue poniendo en la piel de “El Gitano”, para revivir junto a sus espectadores, las canciones de todas las etapas de uno de los artistas más recordados, junto a los músicos que lo acompañaron.

Además, en otro capítulo de su larga trayectoria, Samartin está cumpliendo una fantasía: es jurado de la temporada 2026 del ciclo televisivo de talentos “Bienvenidos a ganar”, actualmente conducido por Hernán Drago y en el que tiene el rol de dar devoluciones a los participantes junto a Pablo Ramírez, Magalí Bachor y Cae.

Cantante e imitador oriundo de Avellaneda, Samartin ha formado parte de distintos espectáculos de Fátima Flórez y, desde su primer show -estrenado a principios de 2003- hasta la actualidad, no ha dejado de profundizar su estudio y su perfeccionamiento de Sandro, un artista que describió como “360. Por donde lo agarres o lo veas hay algo para destacar”.

Ganador de los Premios ACE y Hugo como revelación por la comedia musical “Por amor a Sandro”, y recientemente consagrado con el Premio Estrella de Mar 2026 al Mejor Tributo, Samartin ha conquistado al público y la crítica con un homenaje fiel, emotivo y de alto nivel artístico.

Con este espectáculo se ha presentado en algunos de los escenarios más prestigiosos de Argentina y Latinoamérica, como el Teatro Gran Rex, el Teatro Ópera, el Luna Park, el Teatro Caupolicán, el Enjoy Punta del Este y el Teatro Melico Salazar, donde actuó como invitado de la prestigiosa Orquesta Filarmónica de Costa Rica.

Con la recreación del universo del artista que marcó generaciones y continúa emocionando, Fernando Samartin volverá a Mar del Plata este sábado 16 de mayo, cuando se presentará, desde las 21, en la sala Roxy.

Antes del reencuentro con el público local, el artista repasó la historia de su vínculo con la música y con “el Gitano”, en una charla con LA CAPITAL.

-¿Cómo conociste la obra de Sandro y qué te motivó a interpretar sus canciones?

-Conocí la obra por pura casualidad. Una tarde aparentemente normal de mi adolescencia, levanté la vista en el comedor familiar y estaban pasando (lo que tiempo más tarde descubriría que era) “Operación Rosa Rosa”. Ahí me quedé impactado con Sandro, y dije “yo quiero hacer esto”, contra absolutamente todos los pronósticos, porque no era capaz de afinar una nota.

-¿Cómo fue el proceso de convertir esa idea en un espectáculo?

-Años, práctica, estudio y paciencia. Mucha paciencia. Clases de canto, mirar muchísimo material (cosa que sigo haciendo), entrenamiento actoral, observación y haciendo shows. Mientras tanto, conocí gente que se fue sumando desinteresadamente al proyecto y aportando su talento y visión para que mi sueño se transformara en algo decente para sostener en un escenario.

-¿Qué movimientos, gestos, que características de Sandro fuiste tomando e incorporando para recrearlo?

-Trato de tomar la mayoría, para que la ilusión sea lo más perfecta posible. Desde lo actoral hasta lo vocal, pasando por la actitud, el humor y su baile. Sandro es un artista 360, por donde lo agarres o lo veas hay algo para destacar. No deja espacio para la improvisación. O mejor dicho, sí, pero con un bagaje de estudio atrás, sino es realmente imposible.


“Soy el único que puede pasear convincentemente por todas sus épocas. Y es mi gran orgullo”, define Fernando Samartin sobre su interpretación de Sandro.


-¿Tuviste la oportunidad de conocerlo personalmente?

-No, no tuve la suerte. Solo un intercambio “epistolar”. Le envié un cuadro para un cumpleaños con una carta contándole lo que hacía, y él me devolvió una foto autografiada con un agradecimiento.

-¿Te hubiera gustado?

-Por supuesto que me hubiese encantado. Hoy, de tener la oportunidad, le daría un gran abrazo y le diría “gracias” por todo lo que, sin tener idea, me dio, que es muchísimo.

Un viaje atemporal

-¿Qué sentís al observar la reacción del público en los shows? ¿Coincide con lo que vos te proponés?

-Sí. Fue lo que siempre busqué. Y aún busco: que crean que ahí arriba está Sandro. Que entremos -público y yo- en el viaje atemporal donde manejemos un código. Un código especial donde el Gitano nunca se fue y sigue cantando sus canciones, y contando sus chistes e historias dramáticas para el entretenimiento de ellos y mío. Fundamentalmente mío. Me divierto mucho haciéndolo, y esa diversión creo que baja a platea y la audiencia la toma prestada.

-Hay en el show un repaso de las distintas etapas artísticas que atravesó Sandro.

-Si. Es la piedra angular de mi propuesta. La columna vertebral. Algo que me diferencia de las demás manifestaciones artísticas que existen sobre el Gitano.

Soy el único que puede pasear convincentemente por todas sus épocas. Y es mi gran orgullo. Esa característica –que busqué y busqué– fue la que me dio el papel principal de la comedia musical “Por amor a Sandro” y me valió un premio ACE, entre otros, por aquel entonces.

Cumplir una fantasía

-¿Cómo llegaste a “Bienvenidos a ganar”?

-En 2025 Patricia Mirasola, productora del programa, me invitó a cantar en la apertura del programa, y de paso, ser parte del jurado como invitado. Fui por dos programas, que al mes se convirtieron en cuatro. Luego, a principios de este año, Claudio Brusca, el productor general, me mandó un mensaje contándome que quería un jurado estable para el nuevo ciclo, y, si mi agenda me lo permitía, contar conmigo. Me sentí muy halagado, y luego de charlarlo con Diego Djeredjian, mi mánager, accedimos enseguida.

-¿Cómo está siendo la experiencia? ¿Te sentís cómodo en este perfil? ¿Te interesa seguir explorándolo?

-Me encanta. Siempre consumí mucha televisión, me gusta ver programas de talentos, y confieso que he fantaseado alguna vez ser parte de algún jurado. En mi mente tenía un juego, que era formar una opinión mientras el participante cantaba, y ver luego si coincidía con la de algún miembro del estrado. A veces me sorprendía porque sí “matcheaba”, y otras, porque quizá la devolución de alguna figura autorizada, me hacía ver la actuación del concursante de otra manera, y por lo consiguiente, aprender. Y hoy sigo aprendiendo. Y de los mejores, de Pablo Ramírez, de Magalí Bachor, de Cae y del conductor, Hernán Drago. Trato de mejorar, constantemente, mis devoluciones para que el participante en cuestión, se lleve un poquito de aprendizaje -si es que lo necesita – o una buena observación para mejorar aún más su arte. Ojalá pueda seguir haciéndolo en un futuro. Me llegan lindos mensajes de los participantes a través de las redes, donde me agradecen la empatía o el trato respetuoso.

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