La actriz del musical "Pretty Woman" -la obra más premiada en los Estrella de Mar- habló del vínculo que la une a Mar del Plata, contó qué características la acercan al personaje de Vivian, que llevó al cine Julia Roberts, y opinó sobre el país que desea: "Siempre hablé de igualdad".
Por Paola Galano
Inseparables, la actriz que interpreta personajes de grandes comedias musicales es también la mujer de opiniones contundentes y mirada sólida del mundo. Sexy, adulta, sensible, inteligente: Florencia Peña habla de Vivian, su personaje en “Pretty Woman”, pero no evita opinar sobre el país que sueña para sus tres hijos, ni de las ideas que adquirió en su recorrido. “La vida es mejor en el disenso que en el consenso, creo en eso”, asegura la protagonista del musical que este verano se quedó con cinco premios Estrella de Mar y que sube a escena en el Teatro Mar del Plata.
En charla con LA CAPITAL, la actriz cuenta por qué siente tanto amor por Mar del Plata: “Yo venía buscando a mi hijito, a mi tercer hijo, a Felipe, y quedé embarazada en la casa de Diego Ramos en Mar del Plata. Había venido a Mute a ver Solomun y venía haciendo tratamientos, no quedaba. Dije: ‘Ya está, capaz no voy a ser mamá con Ramiro’, que era mi nueva pareja. Y quedé embarazada. Recordé por qué le tengo un amor especial a Mar del Plata, ¿cómo no le voy a tener un amor especial si acá tuve la posibilidad de tener a mi hijito, de gestarlo?”.
Flor se compara con el personaje de Vivian y habla de la permanente necesidad de salir de su zona de confort, cuenta qué nuevos proyectos encarará y señala cómo logra dotar de identidad a sus interpretaciones.
“No pienso como Brandoni y lo voy a ver al teatro”
“Quedé embarazada en la casa de Diego Ramos en Mar del Plata”.
-Sabemos sobre tu compromiso y postura política. ¿De qué manera impacta a la hora de hacer teatro? ¿Impacta al momento de traccionar gente a las salas?
-No, no podría decirte, no sé cómo contestar esa pregunta porque en realidad siempre me fue muy bien en el teatro. Si me podría ir mejor no lo sé. Yo siempre voy a preferir hablarle a la gente que elige venir y que me elige, pero no por mi pensamiento político, sino porque entiende que lo que tengo para dar es algo que le reconforta, que le hace bien, que le interesa. Y tengo mucha gente que no piensa como yo y que me viene a ver. Yo no pienso como Brandoni y lo voy a ver al teatro, me encanta, me parece un actorazo. Y no pienso como Alfredo Casero y me hace reír y me parece un artista increíble, siempre vi sus Cha-Cha-Cha. Me parece que la vida es un poco más simple, hay algunos límites, obviamente, no me haría amiga de un asesino, pero sí entiendo y vivo la vida con gente que piensa muy distinto a mí. Tengo muchos amigos que no piensan para nada como yo. Y podemos compartir la vida. Cuando uno se pone muy absoluto de un lado o del otro, se pierde un montón de cosas. Y te perdés por ahí a un artista que tiene algo lindo para dar solamente por el prejuicio de que esa persona no piensa como vos. Y la verdad es que la vida es mejor en el disenso que en el consenso. Creo en eso. Y siempre que me expreso, primero lo hago desde mí. No tengo la verdad. No sé cuál es la verdad. No sé si existe una verdad. Soy ésta que soy. Siempre hablé de igualdad. Yo hablo de ideas. Hablo de lo que me parece, ¿cuál es el mundo y el país que sueño para mis hijos? Ya a esta altura me parece que es una cuestión de bancar ideas. Ya pasó el tiempo donde uno bancaba partidos políticos. No sé qué soy. Soy una mina que quiere que a todo el mundo le vaya bien. No quiero tanta desigualdad. Me gustaría que la gente pueda vivir mejor. Y esto no es de ahora. Es algo que venimos arrastrando. Es lo que pienso y no debería molestar tanto. Pero molesta a veces. Y me lo banco. Es el precio que pago por ser quien soy y por decir las cosas que pienso.
“Ir a ver una obra en la que la protagonista te dice “Che loca, tengo ganas de ser otra. Esta que soy no me hace bien…” Bueno, es un poco inspirador”.
-¿Qué cosas de Florencia Peña están en Vivian? Ese personaje que hizo también tan famoso Julia Roberts.
-Siempre cuando uno encara un personaje, la realidad es que intenta poner una lupa en aquellas cosas que puedan ser serviciales al personaje. Y hay algo de la “loser” (perdedora), hay algo de la mujer que quiere ir en busca de quien quiere ser. Hay algo de esta Vivian en esta versión de “Pretty” que es una Vivian más empoderada que la Vivian que hizo Julia Roberts. Estamos hablando de una pelicula que se hizo hace 35 años atrás, con otra cabeza, con otro entendimiento del feminismo, donde la prostitución en esa película se romantizaba. Hemos entendido muchas cosas en estos 35 años. Y una de esas cosas es qué les pasa a las mujeres y qué les pasa a las trabajadoras sexuales. Y ella no deja de ser una trabajadora sexual. Y las canciones de Brian Adams, de la obra, un poco le cuentan al espectador qué le pasa a ella. Si es feliz, si no es feliz, esto que le está pasando.
-El mundo interior.
-Exactamente, le gusta o no le gusta. Sin espoilear, pero igual la película ya la vieron, ella cuenta que no. Que ella no soñó este presente y que tiene ganas de pensar en un futuro distinto.
-Se prostituye porque no le queda otra.
-Exactamente. Y hay algo de esa Vivian que siempre convivió con Florencia, que es esta cosa de siempre pensar ¿dónde tengo ganas de estar, tengo ganas de cambiar algo, necesito cambiar algo? ¿Cuál es mi deseo en este momento? ¿Cuáles son mis sueños? ¿Hacia dónde quiero ir? Yo no soy de las personas que creen que nada cambia o que nadie cambia. Viste que últimamente se escucha mucho “Ay no, pero no va a cambiar porque él es así o ella es así…” Nuestras células cambian todo el tiempo. Están muriendo y naciendo. Digo, ¿cómo no vamos a cambiar? ¿Cómo no vamos a poder sacar de nuestra vida lo que nos hace daño? O de nuestra personalidad aquellos hábitos o aquellas cosas que ya no funcionan. No funciona lo mismo cuando uno tenía 15 años que cuando uno tiene 51. No soy la misma mujer hoy que soy mamá de tres pibes que cuando no era mamá. Hay tantas cosas que han ido evolucionando, por suerte evolucionando. Porque si un poco estás conectada con la vida y estás un poco consciente, entonces vas evolucionando, vas dejando atrás cosas que no están buenas ni para vos ni para quienes te aman y te rodean. Y vas encontrando nuevas maneras de ser mejor. Y creo que Vivian tiene eso. Ella quiere ser mejor. Ella quiere estar en otro lado. Ella quiere cumplir sus sueños. No se conforma con estar en una vida que no la hace feliz. Y de eso tengo mucho yo, todo el tiempo.
Flor Peña en la ceremonia de entrega de los Premios Estrella de Mar. “Pretty Woman” fue la más premiada.
-Como Vivian, te repensás.
-Total. Y eso está en la obra, me parece. Ella termina, no voy a contar el monólogo final de ella, pero le dice a él “No soy la misma”. O sea, me pasaron un montón de cosas. No me trates como esa que ya no quiero ser porque no va por ahí, me di cuenta de que ya no va por ahí. Y eso es algo que me parece inspirador. No importa en qué situación te encuentres en la vida, pero ir a ver una obra en la que la protagonista te dice “Che loca, tengo ganas de ser otra. Esta que soy no me hace bien…” Bueno, es un poco inspirador. Yo creo mucho en salir de los lugares de comodidad. Yo soy alguien que me muevo mucho. Nunca me quedo a vivir en ningún lugar. Incluso cuando me va muy bien en un lugar, siempre trato de moverme. Digo, “pará, no me voy a apoltronar porque me vaya bien”. Está buenísimo que me vaya bien, pero necesito siempre ir en busca de nuevos horizontes, de superar mi marca. Yo el año pasado había estado con “Mamma Mía”. Y todo el mundo me decía, después de “Mamma Mía”, ¿qué vas a hacer? Y tengo tanto por hacer. Y de hecho mi mamá, que mi mamá me parió y mi mamá me conoce, me decía “Después de Dona -que es el personaje de “Mamma Mía”- ¿qué vas a hacer? Va a ser difícil que te puedas superar”. Y yo decía “No, yo lo voy a lograr”. Y Vivian es más compleja. Dona era una energía más maternal, una energía donde yo ponía un poco esa energía de madre que tengo y también como esa sensibilidad de la mamá. Vivian no. Vivian no eligió este presente. Pero se da cuenta de que algo no está bien. Y yo soy un poco más Vivian. No porque no haya elegido o porque no me haya ido bien o porque no tenga la posibilidad de tener un presente exitoso. Para mí el éxito es haber cumplido mis sueños. El éxito para mí no es cuánta gente viene al teatro. El éxito para mí no es cuánto rating tenés en un programa. Para mí el éxito es mirar para atrás y decir, dale, nena, mirá todo lo que hiciste, mirá todo lo que lograste, mirá dónde llegaste, mirá cómo cumpliste tus sueños y todos los que tenés para cumplir. Vivian es esa parte mía que dice “¿y qué más?”
-¿Y ya estás pensando qué más después de Vivian?
-Obvio. Yo estoy en el presente ya pensando en el futuro. Entonces a veces tengo que decir “No, pará Flor”.
-¿Dosificás esa energía?
-Es aquí y ahora, lo sé. Obviamente soy muy inquieta y muy curiosa, entonces ya estoy pensando en lo próximo. ¿Y cómo va a ser? ¿Y cuándo va a ser? ¿Y de qué manera? Eso sí que no lo puedo cambiar, pero lo que sí puedo cambiar es el disfrute del presente. O sea, como que estoy tratando de entender que tengo que disfrutar esto ahora. Pensando en qué viene, obvio, después si viene así o asá, nunca lo que uno planifica por ahí se da tal cual. Pero sí pensar: “Para Flor, estás acá en Mar del Plata, es una ciudad que amo”. Hoy me acordé que yo venía buscando a mi hijito, a mi tercer hijo, a Felipe, y quedé embarazada en la casa de Diego Ramos en Mar del Plata. Entonces había venido a Mute a ver Solomun y venía haciendo tratamientos, no quedaba. Y solté, dije “Ya está, capaz no voy a ser mamá con Ramiro”, que era mi nueva pareja. Y quedé embarazada. Y creo que ese amor, que hoy lo recordé, porque le tengo un amor especial a Mar del Plata, ¿cómo no le voy a tener un amor especial si acá tuve la posibilidad de tener a mi hijito, de gestarlo? Y es una ciudad que a mí me da mucha felicidad. Hay algo de la combinación del mar con el arte. Siempre fue una ciudad muy teatrera, pero además muy artística. No solamente teatrera, es una ciudad que tiene museos hermosos y que tiene artistas plásticos que son hermosos también. Y siempre que venís hay artistas y jazz en algunos lugares y en algunas casas históricas hay música, hay tragos y cosas y teatro interactivo. Y la ciudad, más allá del verano, tiene una movida cultural propia.
-Sí, claro.
-Entonces todo ese combo me parece que hace que Mar del Plata sea única. Es especial. Entonces me estoy obligando a decir: “Bueno, pará, estás acá, la estás pasando bien, no sé cuándo voy a volver a hacer temporada, nunca se sabe”.
Entonces bueno, la estoy curtiendo y me está gustando mucho.
-¿Y estás pensando musical de nuevo u otro género?
-Ahora tengo dos proyectos. Un musical que seguro que será más para dentro de un año y medio o dos porque el musical es muy exigente. Mi voz y todo mi cuidado personal está muy supeditado a estar haciendo musical. Sobre todo porque las temporadas siempre son de miércoles a domingo. Hay que cuidarse la voz, a mí me gusta salir y no puedo salir tanto. Entonces bueno, como que prefiero esperar un poquito. Tengo un proyecto de musical grande, pero también tengo un proyecto de hacer otra cosa, una obra de dos personajes. Pero estoy intentando que todo se acomode y que el universo me muestre cuál es el camino.
-¿Cómo hacés para llevar a estos personajes, que son tan extranjeros a un tono argentino? A un tono en el que nos podemos reconocer.
-En eso tengo un expertise porque he hecho muchos personajes que han hecho muchas grandes actrices en el mundo: “La Niñera”, “Cabaret”, “Sweet Charity”… Tengo un expertise en que esos personajes sean actuados como si nunca hubieran existido antes. Yo no copio, yo no intento… No es que voy y veo la película de Julia Roberts a ver cómo le puedo copiar. No, todo lo contrario. Dejo de ver cuando sé que voy a ser un personaje que existió.
-Para que no te influencie.
-Total. Y creo que lo logro. Por las críticas que me hacen, siempre me doy cuenta de que mi impronta está puesta. Nadie viene y dice “No, no es Julia Roberts”. A nadie le importa que Julia Roberts la hizo antes. Están viendo un personaje que lo estoy haciendo yo. Y se entrega a lo que tengo para dar. Y eso me parece que es algo que lo he ido entendiendo y me sale bien, es darle mi originalidad.