Fingió vivir en una casa para intentar engañar a dos testigos que lo habían descubierto robando un auto
Jonatan Morales fue sorprendido cuando intentaba sustraer objetos de un vehículo estacionado en Marcos Sastre al 1700. Cuando dos hombres lo increparon, aseguró que residía en la vivienda ubicada frente al vehículo. No le creyeron, lo redujeron y esperaron a la policía. Ahora fue condenado a tres meses de prisión, pena que ya quedó cumplida.
Jonatan Silvio César Morales fue descubierto mientras intentaba robar objetos del interior de un automóvil estacionado en la calle y, cuando dos hombres lo sorprendieron, tuvo una ocurrencia tan insólita como infructuosa: les dijo que vivía en la casa frente a la cual estaba el vehículo.
Los testigos no le creyeron. Se quedaron observándolo y comprobaron que, en realidad, no tenía las llaves de la vivienda. Poco después salió la hija de la propietaria del automóvil y Morales escapó en bicicleta. Los dos hombres lograron alcanzarlo y reducirlo hasta que llegó la policía.
El caso comenzó con el episodio narrado el 31 de mayo de este año, alrededor de las 19.30, en Marcos Sastre al 1700, y terminó días atrás con Morales condenado por robo en grado de tentativa inacabada. El juez Gustavo Fissore, del Tribunal Oral en lo Criminal N° 4, le impuso una pena de tres meses de prisión, que fue considerada cumplida con el tiempo que ya llevaba en prisión preventiva.
Pero el hecho que terminó siendo determinante para la investigación no fue solamente el daño que provocó en el vehículo. También lo fue la reacción que tuvo Morales cuando advirtió que había sido descubierto: intentó convencer a quienes lo habían encontrado de que era vecino del lugar.
La escena que lo delató
Según la reconstrucción realizada por el juez Fissore, dos testigos circulaban juntos en una camioneta cuando se detuvieron en la esquina de Marcos Sastre y Pascuala Mugaburu.
Desde allí observaron a un hombre que manipulaba un automóvil marca Fiat Idea Essence de color gris, estacionado frente a una casa de Marcos Sastre 1700. El vehículo pertenecía a una mujer.
Los dos hombres le preguntaron a Morales qué estaba haciendo. La respuesta fue que vivía en esa casa.
La explicación, sin embargo, no resultó convincente. Los testigos decidieron quedarse en el lugar para observar qué hacía. Fue entonces cuando advirtieron que el hombre simulaba abrir la puerta de la vivienda, pero en realidad no tenía las llaves.
La situación terminó de quedar expuesta cuando salió la hija de la propietaria del automóvil. En ese momento Morales salió corriendo, se subió a una bicicleta e intentó escapar.
Los dos testigos lo persiguieron, lograron reducirlo y permanecieron junto a él hasta la llegada de los policías, que habían sido convocados a través del Servicio de Emergencias 911.
La propia dueña del automóvil aportó otro elemento a la investigación. Contó que su hija había advertido que estaban intentando robar el Fiat Idea y que, al salir de la casa, se encontró con los dos hombres que habían reducido a Morales.
También explicó que el automóvil había quedado estacionado en la calle, cerrado pero sin llave, debido a que el sistema de cierre no funcionaba.
El vehículo presentaba daños detrás del volante, específicamente en el comando de las luces, que había sido arrancado de su lugar. Para el magistrado, esas marcas eran compatibles con el intento de Morales de acceder a elementos del interior del rodado.
La policía llegó cuando los testigos todavía tenían reducido a Morales. A pocos metros se encontraba el Fiat Idea, con signos de haber sido forzado y con su interior revuelto.
El juez Fissore consideró especialmente relevante que Morales hubiera intentado engañar a quienes lo habían descubierto mediante una explicación falsa: simular que vivía en la casa.
La propietaria también había relatado que su hija, al salir de la vivienda, se encontró con el hombre que fingía ser vecino del lugar. Para el magistrado, esa conducta constituyó un indicio que reforzó los testimonios de los dos hombres que habían presenciado la escena.
Del intento de llevarse el auto al robo de objetos
La causa había comenzado con una acusación más grave desde el punto de vista de la intención atribuida a Morales. Originalmente, la Fiscalía había sostenido que el hombre había intentado apoderarse del Fiat Idea estacionado en la vía pública.
Sin embargo, al acordar la realización de un juicio abreviado, la fiscal Lorena Hirigoyen modificó la descripción del hecho.
La representante del Ministerio Público consideró que no estaba probado que Morales hubiera querido llevarse el automóvil. Lo que sí podía acreditarse, según la nueva acusación, era que había intentado apoderarse de objetos que estaban dentro del vehículo.
Por esa razón, el caso quedó encuadrado como robo en grado de tentativa y se acordó una pena de tres meses de prisión. La defensa aceptó la modificación y Morales, informado sobre los alcances del juicio abreviado, prestó su consentimiento tanto respecto de la calificación legal como de la pena propuesta.
El juez Fissore consideró acreditado que Morales había intentado sustraer elementos del interior del automóvil y que fue sorprendido en plena actividad delictiva.
También tuvo por probado que, cuando fue interceptado, se resistió mediante un forcejeo con los civiles que lo habían reducido. Para el magistrado, esa violencia estuvo vinculada con el intento de lograr su impunidad y quedó comprendida dentro del delito de robo.
Un dato aportado por la propietaria también quedó incorporado al análisis del caso: no era la primera vez que Morales había intentado robarle cosas. Otero declaró que ya había sufrido anteriormente intentos de sustracción de objetos por parte del mismo hombre.
Una condena que ya quedó cumplida
El caso fue resuelto mediante un juicio abreviado, conforme quedó de manifiesto en el fallo al que accedió LA CAPITAL. El magistrado interviniente declaró admisible el acuerdo y dictó un veredicto condenatorio.
El juez consideró como agravantes el antecedente penal de Morales y los daños provocados en el automóvil, que a su criterio excedían los que normalmente implica un robo. No encontró circunstancias atenuantes que modificaran esa valoración.
Finalmente, el ladrón fue condenado como autor de robo en grado de tentativa inacabada a tres meses de prisión y al pago de las costas del proceso.
La pena, sin embargo, no implicó que tuviera que regresar a prisión por esta causa: el magistrado la dio por cumplida con el tiempo que ya había cumplido en prisión preventiva.
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