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Arte y Espectáculos 20 de junio de 2026

Fran Sanaz, director de la primera película de horror de Balcarce: “El terror es desalienante”

Con equipo técnico y actrices de Balcarce, dirigió "La noche que nunca termina", una película de horror psicológico. Transcurre en la misma casa familiar donde descubrió que entre los pasillos y los cuadros había una historia para contar.

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El director Fran Sanaz.

“Lo primero que siempre estuvo fue esa casa, que es la casa de mis abuelos maternos, un espacio crucial en mi vida”, contó el director de cine Fran Sanaz, autor de la primera película de horror realizada en Balcarce, sobre la locación en la que ubicó toda la historia.

“La noche que nunca termina” es el título del largometraje que filmó con actores, actrices y equipo técnico de la localidad serrana y que presentó en febrero en el Teatro Municipal Luis Conti de su ciudad. Además, recientemente también tuvo su estreno en Mar del Plata.

“Siempre imaginaba diferentes películas que sucedían en esas habitaciones y pasillos. Esa casa era un espacio muy social y el corazón de mi familia, allí se sucedieron casamientos, velorios, nacimientos, celebraciones de todo tipo”, rememoró Sanaz en una entrevista con LA CAPITAL.


 La actriz Inés Segurola; Alba en la ficción y protagonista de "La noche que nunca termina".


La actriz Inés Segurola; Alba en la ficción y protagonista de “La noche que nunca termina”.


Justamente, en esa vieja propiedad materna colocó a la protagonista, Alba -rol que lleva adelante la actriz Inés Segurola-. Alba cuida a una anciana y en una noche de tormenta empieza a escuchar un programa de radio dedicado a sucesos paranormales. En paralelo, los oyentes empiezan a advertir que esa noche todos reciben la visita de algún familiar muerto.

Sugestionada, Alba también será víctima del horror y la realidad se confundirá con la ficción en una larga noche.

Encuadrada dentro del horror psicológico, el filme pasó por el Festival Nieve Roja que se hace en El Bolsón y fue parte de Montevideo Fantástico, en Uruguay. Además, por su participación en el festival rionegrino representará a Nieve Roja en los premios FantLatam, una red internacional que reúne a festivales de cine fantástico y de terror.

El próximo festival será Mendoza Fantástica que comienza a principio de julio y en octubre viajará a México, donde se hace el Festival Espanto.

 


“Nadie tenía idea de lo que estábamos haciendo. De hecho sé que hubo preocupación al respecto. Cuando hicimos la premiere en el Teatro Municipal todos quedaron boquiabiertos, realmente”


 

 

Sanaz estudió Dirección Cinematográfica en la Universidad del Cine. “Nunca hice la tesis”, contó. “Cuando me fui de Buenos Aires, en 2011 o 2012, no recuerdo, me alejé completamente del cine, lo veía como un sueño que ya sería imposible de cumplir”, narró. Se volcó a la música. Se convirtió en docente. No obstante, el cine era una pulsión que seguía latiendo “en el inconsciente”, interpretó.

“Muchas veces soñaba con que filmaba una película y cuando me despertaba sentía esa decepción de ‘era sólo sueño’. Y lo era, hasta ahora”.

La maquinaria se destrabó a partir de la música. “Venía de una explosión creativa porque había grabado dos discos acá en mi casa, uno atrás del otro, cuando decidí sentarme a escribir. Pero pasó algo raro, en lugar de ponerme a escribir las escenas, me puse a componer la banda sonora, toda de un tirón”, siguió, apasionado, el cineasta de 43 años.

“Puedo decir que (la música) me dio la estructura de la película. No es la manera mas convencional de comenzar“, reconoció. Más tarde se embarcó en el guion. “Cuando lo terminé no lo podía creer, años buscando esa película, no dudé un segundo en que tenía que filmarla como sea. Luego sucedió la muerte de mi abuela a los 102 años, a principios de 2025 y la casa quedó deshabitada”.


fran sanaz

Con el cuadro de fondo, el mismo que lo angustió en su infancia.


Así, de a poco, las piezas empezaron a acomodarse en su vida. Escribió una carta a la familia pidiéndole permiso para hacer el rodaje en la casa de la abuela. “Todos pensaron que era un delirio y hay algo así como un rapto de locura cuando uno decide encarar un proyecto de estas características, pero también hay mucha lucidez”.

Fue en pleno rodaje de “La noche que nunca termina” cuando llegó a una conclusión reveladora: “De alguna manera mi amor por el cine y sobre todo por el cine de terror surgió en esa casa. De chico nos quedábamos a dormir con mis primos. A las doce de la noche siempre sonaba el reloj del living, el mismo que aparece en la película, salir a explorar la casa era toda una aventura aterradora -repasó-. Lo mismo me pasaba con un cuadro enorme que también tiene mucho protagonismo en la película, siempre me sentí atraído hacia ese objeto que me generaba, y me genera, una especie de atracción y a la vez rechazo”.

La película muestra que la casa es mucho más que un simple espacio, más bien “es una entidad” que se encuentra abajo del argumento y de los dos personajes. Además de Alba, está Elena, que encarna Otifa Anhibas.

“Como el personaje de Elena se construye como una incógnita, decidimos hacer lo mismo con la persona que la interpreta, que está escondida detrás de un disfraz. Inventamos un nombre para esa actriz y de hecho también una biografía, un minidocumental contando acerca de quién es Otifa Anhibas, tal vez algún día lo comparta“, dijo.

-¿Cómo fue la recepción de la película en Balcarce?

-Cuando remarcamos esta cuestión de identidad y pertenencia de la producción con Balcarce no nos referimos a que la peli tiene a la ciudad como protagonista, sino que fue desarrollada por sus habitantes con el desafío que ese contexto representa, una comunidad sin herencia audiovisual, construida fundamentalmente en torno a la actividad rural. Yo creo que nadie, incluso gente de mi círculo más cercano, tenía ni idea de lo que estábamos haciendo. De hecho sé que hubo preocupación al respecto. Por eso, cuando hicimos la premiere en el Teatro Municipal todos quedaron boquiabiertos, realmente.

-El cine de terror y horror vive desde hace años un momento de furor, todas las semanas se estrenan películas de este género. ¿A qué lo atribuís?

-Creo que el cine de terror siempre está vigente y todo el tiempo se reinventa, se come y se regurgita a si mismo, no tiene miedo de ser autorreferencial. Siempre tiende a subvertir. El terror sigue vigente porque en la salas de cine todavía buscamos experiencias que nos sacudan más allá del simple entretenimiento. El terror tiene la capacidad de hacerte atravesar situaciones que nos empujan a los límites más intensos, complejos y de interpelación pero desde la comodidad y la seguridad de una sala de una butaca o el sillón de tu casa. Queremos vivir esos simulacros, como cuando nos subimos a una montaña rusa. La realidad generalmente se torna monótona y necesitamos que nos sacudan un poco. Yo creo que el cine de terror, el bueno, es desalienante, nos cuestiona, nos incomoda, y eso es fundamental para construirse como sujeto. A mi, particularmente, me gusta que la experiencia artística me incomode, que sea intensa, y eso es liberador.