Francos: “No comparto la agresión como forma de gestionar la política”
El ex jefe de Gabinete defendió el rumbo económico y destacó las transformaciones realizadas pero marcó diferencias con el estilo presidencial. Cuestionó los ataques a periodistas y consideró que Milei debería abrir “una etapa nueva” de debate y convivencia. También habló de la interna entre Karina Milei y Santiago Caputo.
El ex jefe de Gabinete, Guillermo Francos.
Guillermo Francos sigue defendiendo el rumbo que inició el gobierno de Javier Milei, aunque desde afuera del poder se permite marcar con mayor claridad algunas diferencias. Reivindica el equilibrio fiscal, la apertura económica, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones y el cambio de reglas para atraer capitales, pero advierte que llegó el momento de revisar algunas de las formas con las que el Presidente ejerce el poder.
Especialmente, la confrontación permanente. Francos, que durante su paso por el Gobierno hizo del diálogo con gobernadores y opositores una de sus principales herramientas, cuestionó los insultos, las agresiones y particularmente los ataques contra periodistas. “No creo que le haga bien ni al sistema, ni a la democracia, ni al propio Presidente”, sostuvo.
En una extensa entrevista con “Agenda Real”, el programa de streaming de LA CAPITAL y Canal 8, el exjefe de Gabinete repasó su experiencia en la gestión, habló de las disputas internas que atravesaron al oficialismo, analizó la situación económica y social y dejó una definición sobre su relación con Milei: si el Presidente volviera a convocarlo, aceptaría trabajar nuevamente con él.
Francos comenzó su análisis procurando correrse de la discusión electoral que ya domina buena parte de la agenda política. Consideró “insólito” que, cuando todavía faltan meses para la campaña y para la definición de candidaturas, la conversación pública esté concentrada en nombres y fórmulas.
“A mí todo eso me tiene sin cuidado porque creo que es algo que se va a dirimir más adelante y va a depender de variadas circunstancias”, afirmó.
Francos enfatizó que el país atraviesa un “cambio paradigmático” respecto del modelo económico de las últimas décadas: pasar de “un país cerrado y proteccionista”, con fuerte presencia de subsidios, a otro basado en “el libre mercado, la libertad económica y abierto al mundo”. Reconoció, sin embargo, que persisten dificultades sociales y económicas, entre ellas los problemas de empleo, pobreza y una inflación que dejó de mostrar el ritmo de descenso de otros momentos.
En ese escenario, Francos identifica una falencia en la comunicación oficial. “Al Gobierno tal vez le falta explicar con tranquilidad, con confianza y con serenidad cuál es el rumbo y hacia dónde vamos”, señaló.
También defendió el diálogo como herramienta política. “La política fundamentalmente es diálogo y buscar puntos de coincidencia”, afirmó y puso como ejemplo las negociaciones legislativas que permitieron avanzar con reformas estructurales, destacando especialmente los cambios en materia laboral. Según Francos, el impacto de esas modificaciones todavía no ha sido dimensionado completamente y terminará reflejándose en las relaciones de trabajo.

En otro tramo de la charla, defendió la decisión inicial de concentrar los esfuerzos en bajar la inflación y reconstruir la confianza internacional, pero rechazó que una devaluación constituya una salida sencilla para recuperar actividad y empleo. Francos consideró que una parte importante de la sociedad comprende que las transformaciones requieren tiempo y continúa acompañando el proceso, aunque admitió que también existen argentinos que atraviesan una situación muy diferente.
“Hay parte del pueblo argentino que no quiere vivir ajustado, sin recursos, sin trabajo”, reconoció.
Las formas de Milei
Fue al analizar el estilo presidencial donde Francos marcó sus diferencias más contundentes. Durante su gestión había reconocido públicamente el carácter confrontativo de Milei. Ahora volvió sobre aquel punto y cuestionó expresamente la agresión como método político.
“Por supuesto que a mí no me gusta ese tipo de confrontación mediante la agresión”, sostuvo al referirse a episodios recientes con periodistas. Y profundizó: “Creo que eso es negativo. No creo que le haga bien ni al sistema, ni a la democracia, ni al propio Presidente”.
Francos consideró que existen límites que la política no debería atravesar, incluso cuando reconoció que Milei fue objeto desde antes de llegar al Gobierno de fuertes ataques y descalificaciones. Contó que durante su etapa como funcionario conversó varias veces con el Presidente sobre esa cuestión. Ante sus observaciones, Milei solía responderle recordándole los ataques que él mismo había recibido.
“No comparto la agresión como forma de gestionar la política. Comparto el debate”, refirió.
Francos también habló sobre uno de los aspectos más comentados de su paso por el Gobierno: las disputas internas dentro del oficialismo.
Admitió que recibió ataques provenientes de sectores cercanos al propio Gobierno, aunque relativizó su importancia. “A veces las redes son muy cobardes porque a uno lo atacan casi desde el anonimato”, señaló.
Reconoció que esas situaciones pueden tolerarse hasta el momento en que comienzan a afectar la gestión o la autoridad del funcionario. De todos modos, sostuvo que las internas existen en cualquier organización y no son patrimonio exclusivo de la política.
“Yo las viví, las superé y seguimos trabajando en el Gobierno hasta un momento en que pareció oportuno dar un paso al costado”, resumió.
También se refirió a las diferencias que se atribuyen a Karina Milei y Santiago Caputo, dos de las personas de mayor influencia alrededor del Presidente. Francos evitó alimentar la idea de una guerra interna. Señaló que Karina Milei cumple un papel central tanto en la gestión como en la construcción política de La Libertad Avanza, mientras que
Caputo mantiene una relación de asesoramiento y diálogo permanente con el mandatario.
“Para el Presidente ambos son muy importantes. Por más que tengan diferencias, cada uno cumple su rol y el Presidente es quien decide en cada caso”, aseguró.
La respuesta fue inmediata cuando se le preguntó si regresaría al Gobierno ante una eventual convocatoria presidencial. “Sí, por supuesto. No tendría ningún problema”, contestó.
Recordó que el mismo día de su salida le manifestó a Milei que permanecería a disposición. “Fui un actor de alguna significación en la construcción de este Gobierno y en los primeros pasos que hicimos como gestión. Estoy dispuesto a seguir colaborando, desde afuera o desde adentro, para que prospere esta propuesta de cambio en la Argentina”, afirmó.
Francos también repasó los momentos más difíciles que atravesó mientras ocupaba la Jefatura de Gabinete. Ubicó el período más complejo en los últimos meses de 2025, cuando el Congreso avanzó con leyes que, según el Gobierno, ponían en riesgo el equilibrio fiscal y posteriormente el oficialismo sufrió una derrota electoral en la provincia de Buenos Aires. Recordó incluso el intento de avanzar con una moción de censura contra su gestión.
“Todo esto no era por mí, era para pegarle al Gobierno, para socavar la autoridad del Gobierno”, interpretó. Y seguidamente aclaró que no utilizaría la expresión “voltear al Gobierno”, pero sostuvo que aquellas acciones apuntaban a generar una fuerte oposición institucional contra Milei.
La campaña permanente
El exjefe de Gabinete cuestionó además la dinámica electoral argentina, que obliga a los gobiernos a convivir casi permanentemente con elecciones, negociaciones de listas y campañas. “Los años pares son los que aprovechan más los gobiernos para llevar adelante sus políticas y los impares habitualmente son años de disputa político-electoral”, describió. Sin embargo, advirtió que esa lógica se adelantó y que, aun estando en octubre, la Argentina parece haber ingresado de lleno en la siguiente campaña.
“Hay una especie de campaña permanente. No se puede trabajar sobre los temas de fondo porque hay que estar permanentemente trabajando sobre los temas electorales”, afirmó. Francos reivindicó, pese a todo, la necesidad de una oposición fuerte y capaz de dialogar con el Gobierno. Recordó particularmente su relación con Germán Martínez, jefe del bloque peronista durante su gestión.
“Podíamos tener disensos, pero se podía dialogar perfectamente y encontrar algún punto de acuerdo”, contó.
Para Francos, ese equilibrio resulta imprescindible para el funcionamiento institucional. “Lo bueno para el país es que haya oficialismo y oposición, y una oposición con la que se pueda conversar. Tiene que haber una oposición que marque sus diferencias y que siempre sea una alternativa. Ese es el juego de la democracia”, concluyó.
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