El fiscal pidió una prórroga de 120 días para profundizar la investigación, solicitó cooperación internacional para reconstruir el rol de un ex jerarca alemán durante el Tercer Reich y ordenó analizar otras pinturas halladas en domicilios vinculados a la causa para determinar si también forman parte del expolio nazi.
La investigación por el “Retrato de dama”, la obra atribuida al pintor italiano Giacomo Antonio Melchiorre Cerutti que fue robada durante el nazismo y apareció ocho décadas después en una vivienda de Mar del Plata, sumó en las últimas horas un giro que profundiza la incertidumbre sobre su recorrido histórico y judicial.
En una audiencia realizada este lunes en la Fiscalía Federal local, el fiscal Carlos Martínez solicitó una prórroga de 120 días para avanzar con nuevas medidas de prueba consideradas clave. El planteo fue acompañado por las partes y ahora el juez federal Santiago Inchausti deberá resolver la extensión del plazo.
Uno de los ejes centrales de la investigación apunta a reconstruir el rol que cumplió Friedrich Kadgien durante el Tercer Reich. A través de un pedido de cooperación internacional canalizado ante Alemania, la fiscalía requirió que se informen los cargos o funciones que habría desempeñado entre 1933 y 1945. La respuesta podría resultar determinante para establecer en qué contexto la obra salió de Europa y cómo terminó, décadas más tarde, en una propiedad marplatense.
El caso tomó estado público cuando el diario neerlandés AD detectó que el cuadro estaba en una casa en venta en esta ciudad. La vivienda pertenecía a una de las hijas de Kadgien, quien sostuvo que la pieza había sido adquirida legalmente por su familia en 1943, en un museo de Colonia. Sin embargo, la pintura integraba la colección del galerista judío neerlandés Jacques Goudstikker, cuyo acervo fue saqueado tras la invasión nazi a Ámsterdam. De las casi 800 obras dispersas por el mundo, la familia logró recuperar hasta ahora alrededor de 350.
El “Retrato de dama”, valuado en unos 250.000 euros y cuya atribución fue confirmada por la Academia Nacional de Bellas Artes, permanece bajo custodia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación hasta que se defina su destino final.
En paralelo, la investigación se amplió tras el hallazgo de otras pinturas en domicilios vinculados a la familia Kadgien. Ahora se intenta determinar si se trata de piezas sin relación con el expolio nazi o si podrían integrar el mismo circuito de despojo que afectó a la colección Goudstikker. A diferencia del peritaje realizado sobre el “Retrato de dama”, estos estudios estarían a cargo de la Secretaría de Cultura.
También se aguarda un informe técnico-histórico de la DAIA, que interviene como amicus curiae. El documento abordará criterios internacionales de restitución de bienes culturales expoliados por el nazismo y antecedentes vinculados al caso.
Medidas cautelares y posibles definiciones
Durante la audiencia, el fiscal pidió además la prórroga de las medidas cautelares vigentes: el congelamiento de cajas de seguridad, la inhibición general de bienes y la prohibición de salida del país con retención de pasaportes para los imputados, así como la obligación de no ausentarse de sus domicilios por más de 24 horas sin notificación.
Si bien la causa está caratulada como encubrimiento, no se descarta que la acusación pueda ampliarse a figuras más graves, como lavado de activos, dependiendo del resultado de las pruebas pendientes.
Fuentes judiciales indicaron que, una vez incorporados los informes solicitados, el próximo paso será resolver la restitución de la obra reclamada por la heredera Marei von Saher. La decisión no solo marcará el destino del cuadro hallado en Mar del Plata, sino que también podría redefinir el alcance penal del caso.