El secretario de Seguridad del municipio trazó un balance del operativo realizado durante los festejos del Último Primer Día. Cuestionó el consumo de alcohol, el uso de pirotecnia y a "los vivos que se aprovechan", y pidió abrir un debate con padres y escuelas.
El secretario de Seguridad del municipio, Rodrigo Goncálvez, realizó un balance del operativo desplegado durante el festejo del Último Primer Día (UPD) de clases en Mar del Plata. “Es algo que no compartimos, pero que sí acompañamos desde el ámbito municipal”, afirmó el funcionario en relación a los festejos y desmanes de los estudiantes que comienzan su último año del secundario.
Dentro del trabajo articulado entre las distintas áreas del municipio, uno de los puntos más sensibles fue la detección de fiestas masivas. “Se desarticuló una fiesta en el sur, en un camping donde se iba a llevar adelante un evento para 300 chicos con alcohol, y que se pudo neutralizar con la intervención de Inspección General”, detalló.
“Esto se ha ido desvirtuando porque algunos vivos ven un negocio. Te ofrecen un lugar donde podés tomar alcohol, juegan con el entusiasmo de los chicos y arman fiestas y eventos masivos que no están regulados”, advirtió.
El funcionario también mostró preocupación fue el uso de pirotecnia en distintos puntos de la ciudad. “Tuvimos dos personas con heridas leves, pero heridas al fin, por pirotecnia”, indicó.
Además, remarcó que también hubo situaciones vinculadas al consumo de alcohol entre adolescentes, algo que -dijo- obliga a discutir el tema en un plano más amplio. “Ahí hay un trabajo para hacer con los padres. Nos preocupa”, planteó.
De todos modos, el secretario de Seguridad destacó que, en líneas generales, las familias acompañaron el operativo municipal y colaboraron en la organización del ingreso de los estudiantes a las escuelas.
Plaza España, uno de los principales puntos de encuentro del UPD (Foto: Pablo Funes | @dronmardelplata)
“La mayoría de los padres acompañaron todo lo que hicimos, porque están preocupados por algunas fiestas en quintas alejadas, lugares donde hay inseguridad”, sostuvo.
Según Goncalvez, más allá del operativo, el fenómeno abre un debate social que excede al municipio. “Algunos padres entienden más, otros entienden menos, pero hay un trabajo que tenemos que hacer como sociedad sobre lo que queremos y lo que pretendemos para nuestros hijos en función de estos festejos”, reflexionó.
En ese sentido, consideró que el Estado debe intervenir para ordenar una práctica que ya forma parte de la cultura adolescente. “Desde hace unos diez años el UPD una realidad. No lo compartimos, pero desde el Estado tenemos que estar para acompañar”, dijo.
El funcionario precisó que los festejos continuaron, en algunos casos, hasta las 7. Sobre el ingreso a los colegios, dijo: “En general fue tranquilo, pero también está la molestia de algunos vecinos que te llaman y preguntan por qué tanto ruido si están descansando o por qué se invade el espacio público”.
A partir de esas situaciones, Goncálvez insistió en que es necesario discutir los límites del festejo. “Ahí empezamos con esta discusión que también tenemos que dar con los padres: ¿hasta dónde el festejo? ¿Hasta dónde está bien un festejo?”, planteó.
“Acá están las clases. ¿Cuál es el contexto de empezar las clases y estar saliendo de jarana, de fiesta, como quieran llamarlo? Es un debate que no solo se da en Mar del Plata, sino en todo el país”, agregó.
El secretario de Seguridad también indicó que los establecimientos educativos comparten la preocupación. “Los colegios se suman a esta discusión. Se sentaron a la mesa y también identificaron que esto se fue desvirtuando”, comentó.
Por eso, para Goncálvez, es momento de repensar el sentido del UPD. “Me parece que hay que frenar un poco, volver para atrás, que los chicos se junten el día anterior dentro de normas razonables”, afirmó.
“Esto ya estaba pasando a otro nivel, con el uso de pirotecnia y el consumo de alcohol. Hay que poner un freno y plantearnos qué queremos para nuestros jóvenes”, concluyó.