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Arte y Espectáculos 17 de marzo de 2019

Hacer teatro en los vestigios de un boliche

"El Telón" abre sus puertas en la casa donde estuvo el célebre Papá Montero. Dice que el lugar tiene una energía especial. La historia de Loreto Yeomans, una teatrista chilena que apuesta a seguir creciendo.

Yeomans viene de Santiago de Chile. Está sorprendida por "la mezcla multicultural" de Argentina.

“Es un arma, el teatro ha estado en los peores momentos de crisis mundiales, el teatro siempre fue el que podía decir lo que la gente no, porque, total, se estaba actuando, es una herramienta de grito”. Son las palabras de Loreto Yeomans, directora y dramaturga y una de las gestoras de “El Telón” (España 1839), una mediana sala con capacidad para sesenta y cinco personas.

Loreto nació en Santiago de Chile, en el seno de una familia de revolucionarios de izquierda. Sus padres vivieron el exilio en Argentina. Desde chica abrazó el teatro y de más grande lo entendió como genuina voz del pueblo. Lideró una sala en plena capital chilena y montó espectáculos allí.

Ahora instalada en Argentina desde octubre de 2006, la teatrista intentó dedicarse a otras actividades, pero la pasión pudo más. Y una noche, mientras salía de ver teatro independiente, pasó por la casa de la calle España, en la que funcionó -en los años ’90- el boliche Papá Montero. Junto a su amiga Alejandra Martínez, Loreto miró la casa y proyectó montar su primera sala en suelo marplatense.

“Sé que esa casa tiene que ver con la historia de Mar del Plata, en Papá Montero nacieron amores, pasaron muchos músicos por ahí, cuando la gente entra la ama (a la sala), es un lugar que tiene una energía que nosotras la sentimos aquella noche, afuera, cuando la elegimos”, repasa la teatrista.

“El Telón” transita hoy su segundo año como sala independiente. El equipo de trabajo formado por Belén Coniglio, Florencia Martín, Analía Paternico, Martínez y ella, más la ayuda externa de Roxana Vázquez, montó veintitrés espectáculos durante la primera temporada. Y este último verano pudieron verse un total de veinticinco producciones. “Este verano vinieron espectáculos de afuera, de Miramar, de Buenos Aires, se están cerrando salas en varios lugares así que les tendimos una mano a los compañeros”, dice sobre la oferta que tuvo en temporada alta, en la que muchos de esos espectáculos fueron a la gorra.

De su propia autoría y dirección, llegaron “No, no lamento nada”, que tuvo una nominación a los premios Estrella de Mar, y “La sentencia merecida”. Durante el invierno, ambas piezas volverán a escena en funciones mensuales.

“Se me da más la comedia dramática”, observa. “Escribo sobre cosas verídicas. Lo verídico tiene que ver con lo social, pero me gustan todos los géneros, de hecho trato de que los actores que estén conmigo se dediquen a todos los géneros, para que sean integrales”, confío a LA CAPITAL.

– ¿Qué balance hacés de estas dos temporadas?

– Al argentino le gusta mucho el teatro. Eso no lo puedo decir de Chile, el chileno no va mucho al teatro. Acá veo la mezcla multicultural que tiene Argentina, es un país de oportunidades. En mi país está todo sectorizado: el barrio bajo, la clase emergente, la clase alta. Eso duele mucho. La primera temporada en Mar del Plata pusimos el corazón. Y cada cosa que pasó sumó. Además, se formó un grupo que somos una familia. Esta última temporada fue más difícil, pasamos un año resistiendo. Hubo poco público y si bien la sala estaba llena recaudamos menos que el año pasado.

– ¿De qué sector venís Loreto?

– De clase media. Tengo una padre muy vinculado a la política, tuvo que ver con la caída del gobierno de Pinochet… Vengo de una familia revolucionaria de izquierda, pero yo soy más austera en política. Sé lo que se pierde, entonces soy muy cautelosa, estoy en la misma vereda pero desde lo que sé, que es el teatro.

– ¿Cómo es la actividad teatral en Chile?

– Es un poco diferente a la de acá. Los que nos dedicamos al teatro vivimos de eso, acá un psicólogo, un abogado, una ama de casa puede dedicarse también al teatro. Allá no, el teatro es tu profesión. Empiezas con el gusto de muy chico, tienes que estudiar, para dar clases tiene que estar recibido con un título. Así vas construyéndote. Creo que uno tiene que preparase, siempre les digo a mis actores que hay que prepararse porque nacen nuevas técnicas, pero estoy convencida de que el arte es algo que nace con uno.