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¿Hay chances de que vuelva el fútbol a Mar del Plata?

La idea en la Liga Marplatense de Fútbol es esperar hasta el final. Y existe la convicción de regresar sólo cuando el público pueda estar presente en las canchas.

El reloj de arena no invirtió su posición. Nada sucedió, por otra parte, para que ello ocurra. No hay demasiadas diferencias entre el estado de cosas de hoy y el de mediados de marzo. Jugadores y técnicos se “comen los codos” para volver a las canchas, pero nadie puede ponerle fecha al retorno del fútbol en Mar del Plata.

Desde la Liga Marplatense, manda la cautela. Nadie quiere apurarse a tomar una decisión y se gira sobre la premisa de que, si la pandemia afloja su impacto y se dan las condiciones para volver a entrenar, todavía puede organizarse un torneo “relámpago” en los últimos tres meses del año.

Pero así como existe la convicción de que aún queda un poco de margen, también se sabe que las dificultades son muy grandes.

Los protocolos propuestos durante este tiempo tropiezan con una dificultad importante. Las condiciones estructurales para aplicarlos son muy distintas entre los clubes de esta ciudad. No todos cuentan con predios con seis o siete canchas, ni pueden armar cuerpos técnicos tan nutridos como para desdoblarse tanto en la atención de grupos reducidos de entrenamiento. Y no puede autorizarse el regreso a la actividad para unos sí y otros no.

Existe otro problema tan o más importante. La asistencia de espectadores a cualquier tipo de espectáculo público es uno de los últimos ítems que se considerará flexibilizar. Pero, así como existe la voluntad de esperar, en la Liga Marplatense también se formó otra convicción: la de regresar sólo si el público puede asistir a las canchas.

Las pérdidas económicas de las categorías mayores, sobre todo de primera división, pueden salvarse con el interés y las recaudaciones que se generan en el fútbol infantil.

Sin ellas, el derrumbe sería completo para clubes que ya están de rodillas con sus persianas bajas y sus ingresos habituales reducidos a poco más que cero, al mismo tiempo que se mantienen inalterables -como debe ser, por otra parte- las obligaciones para con sus empleados estables.

Jugadores, entrenadores, dirigentes y público, en consecuencia, deberán seguir “comiéndose los codos”. Las condiciones para que regrese el fútbol en Mar del Plata aún no se ven en el horizonte.

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