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Horacio Lavandera: “Siempre me interesó la parte intelectual del trabajo musical”

El pianista llega con un nuevo desafío al teatro Colón. En “Cine al piano”, recorrerá la relación entre la música clásica y el séptimo arte, un repertorio de distintas épocas. Desde una obra cumbre de Bach a su adaptación de la música de Star Wars, será una oportunidad para disfrutar del cruce de disciplinas artísticas.

Arte y Espectáculos 8 de marzo de 2026

Por Claudia Roldós

El pianista argentino Horacio Lavandera regresará a Mar del Plata el próximo 3 de abril con “Cine al piano”. Tras años de investigación de compositores, obras, épocas y películas, presenta este repertorio diferente, pero asociado a su gran pasión, la de vincular distintos lenguajes artísticos y estéticos.

En el marco de los feriados por Semana Santa, el destacado músico, subirá a escena a las 20.30, en el Teatro Colón de Mar del Plata, con esta propuesta que incluye obras de Bach y Chopin -los más alejados en el tiempo- pasando por Piazzolla, John Williams y el compositor contemporáneo argentino Osvaldo Golijov.

En la primera parte del concierto, Lavandera abordará entre otras la Fantasía cromática y las célebres Variaciones Goldberg (BWV 988), de Bach, una de las composiciones más emblemáticas del repertorio para piano que han sido centrales en la historia de la música barroca y han tenido múltiples apariciones en el cine.

La segunda parte incluirá obras de Chopin –la Balada Nº1 en sol menor, Op. 23 y el Andante spianato y gran polonesa brillante, Op. 22-. La Balada Nº1 forma parte de una de las escenas más recordadas de “El pianista”, película dirigida por Roman Polanski.

El programa se completa con adaptaciones de música de cine, entre ellas una versión de la suite de Star Wars compuesta por John Williams y concebida originalmente para orquesta. También se interpretarán obras de Golijov -quien trabajó junto al director Francis Ford Coppola en la película “Youth Without Youth”- y piezas de Piazzolla como “Oblivion” y la “Suite Punta del Este”, esta última popularizada en el film “12 Monos”, protagonizado por Bruce Willis y Brad Pitt.

Antes de este concierto, Lavandera brindó detalles del programa, el proceso de adaptación de la música de cine al piano, su interés por establecer cruces entre distintas manifestaciones artísticas, la alegría que siempre le da volver a Mar del Plata y la mezcla de pasión y disciplina que rigen su vida artística.

“Estoy muy contento de volver con esta propuesta a Mar del Plata, una ciudad que tiene tanta historia con el cine y haciendo música de Piazzolla que se ha utilizado en cine”, destacó Lavandera en una charla con LA CAPITAL, en la que reconoció que el programa que ofrecerá es “muy distinto” a los que ha desarrollado en otras presentaciones en la ciudad.

Dos universos y un cruce de narrativas

lavandera 1

-En el concierto aparecen compositores muy distantes en el tiempo, con el cine como hilo conductor. ¿Las imágenes asociadas a esas músicas influyeron en tu forma de interpretar las obras?

-Es una pregunta delicada, porque estoy decidiendo a muchos niveles, es como un estudio de la percepción. Cuánto puede impactar una imagen que nada tiene que ver con la concepción de la pieza, ¿no? Como el caso de tantas películas que utilizan músicas clásicas, pero que están totalmente lejanas en el tiempo de las emociones que sintió el compositor al abordarlas. Hoy, ya en el siglo XXI, muchas de esas piezas son más famosas por haber sido utilizadas en películas que por la propia concepción del autor. Por ejemplo la película “El pianista”, hoy todo el público que vaya al concierto la conoce de memoria. Entonces se trata de abordar estas obras de Chopin y no hace falta que cuente la película, pero sí puedo contar cómo fue la génesis del propio Chopin y lo que se sabe a partir de sus documentos. Creo que eso puede enriquecer una doble mirada. Una mirada popular, que todo el mundo conoce por la película, y otra que tiene que ver con el contexto histórico del compositor. Puede tener puntos en común o no con la elección de los cineastas, y eso es muy interesante.

-También parece un punto de encuentro entre públicos distintos: el público de la música clásica y el público que reconoce esas obras por el cine.

-Sí, es una convergencia de distintas manifestaciones artísticas. El cine, las artes plásticas, la literatura, la poesía… cuando se ponen en relación con la música pueden generar nuevos vínculos con el público y con las emociones. Creo que de eso se trata este concierto. Sigue siendo un concierto mío, un concierto de piano, con obras maestras del barroco hasta compositores muy contemporáneos como Golijov. Entonces se trata de ver cómo se va conectando todo eso. Estamos hablando de música de más de 300 años, pero que es muy popular gracias a la industria cinematográfica.

De 90 músicos a 10 dedos

-Dentro del programa hay una adaptación para piano de la música de “Star Wars”. ¿Cómo fue ese proceso?

-Estoy con mis estudios de “Star Wars” hace más de cuatro años. Y me decidí este año a tocarla después de una preparación muy exhaustiva. Tuve que hacer la adaptación de una partitura orquestal donde intervienen más de 90 músicos y ver cómo llevar todo eso al piano solo. Me llevó mucho tiempo. Son muchos ritmos combinados, al mismo tiempo una polirritmia muy compleja que surge al tocarlo en piano solo. Es como pasar 90 músicos a 10 dedos. Me llevó mucho tiempo y decisiones artísticas y ahora ya me animé. Después del estreno en Buenos Aires estoy muy contento con el resultado y con muchas expectativas de llevar este programa a Mar del Plata.

-En la primera parte del concierto también interpretás las “Variaciones Goldberg” de Bach, que es muy difícil.

-Sí, es la primera vez que las toco. Es una de las obras cumbres del piano. Es como subir el Everest de los pianistas. Y estoy muy contento de conectarla con este programa, porque esta música se usa en muchas películas súper exitosas.

-A lo largo de tu carrera siempre buscaste generar cruces entre distintos lenguajes: música clásica, rock, el aporte de Nenette al folclore, chamamé, ciencia. ¿Te interesa ese modo de tender puentes?

-Se ve que es algo muy natural para mí. Siempre estoy viendo todas las redes que se pueden armar a partir de una música que tiene tanta vigencia como la música clásica. Creo que todo se trata de cómo las emociones que tiene la música clásica pueden estar presentes en la unión con otras manifestaciones. Por ejemplo, el caso de Nenette -Margarita Durán- que aportó al folclore argentino, a través de su relación con Atahualpa Yupanqui, una cantidad enorme de elementos. Mi tarea frente a ese trabajo era destacar eso.

-Además de la interpretación, también estudiaste dirección y composición. ¿Eso influye en tu forma de abordar el repertorio?

-Sí, para mí siempre fue natural estar componiendo al mismo tiempo que interpreto. Compongo a diario mi propia música. A veces tiene más o menos referencias a lo que estoy interpretando, a veces es como un juego. Si uno estudia la vida de los compositores, muchos de ellos también copiaban el estilo de otros para desarrollar el propio. Por ejemplo, voy a abrir el concierto con una pieza de Bach que compuso como autodidacta, porque estaba aprendiendo de los compositores italianos. Así como yo pasé toda la música de “Star Wars” al piano solo, Bach también transcribía conciertos italianos al piano para estudiarlos.

Entre la búsqueda y la atracción del riesgo

lavandera tapa

-Todo lo que estudiás, más allá de las horas de práctica, de técnica, se suma a la sensibilidad, al contenido, a generar tu impronta, tu identidad a cada una de las piezas, ¿verdad?

-Sí, se trata de eso, de un estudio muy profundo del estilo. Cada compositor tiene su lenguaje y dejó documentos que lo explican, algunos más claros, otros más ambiguos. En esa ambigüedad entra la identidad del intérprete. Ahí uno toma decisiones, asume riesgos en ciertos pasajes, elige ciertos caminos. Cien pianistas del máximo nivel pueden tocar la misma obra y todas las ejecuciones serán distintas. Y eso es maravilloso.

-¿Te gusta el riesgo?

-Para mí es fundamental. Este programa, por ejemplo, era completamente nuevo. En el estreno estaba muy nervioso, como siempre que presento algo por primera vez. Conozco a un gran pianista que dice que si antes de un concierto no está nervioso quiere decir que no va a ser bueno. Estoy totalmente de acuerdo. Esa sensación de riesgo, de encontrarme con algo desconocido, con un lenguaje que no tocaste habitualmente, me parece muy estimulante.

-Empezaste a estudiar piano desde muy chico. ¿Recordás el momento en que la música dejó de ser un juego y pasó a ser tu vocación?

-Es difícil decirlo, porque empecé muy chico con mi tía abuela, que era muy exigente. Había cercanía pero también responsabilidad. Nunca lo tomé como una presión. Siempre fui yo el que se ponía objetivos y trabajaba para lograrlos. Tuve además la suerte de contar con el apoyo de mi familia. Eso es algo que valoro muchísimo, porque sé que hay muchos artistas que no tuvieron ese respaldo. Eso me permitió dedicarle mucho tiempo y disciplina.

-A veces se habla del talento como un don, una musa. No es tu caso…

-No creo para nada en eso. A mí siempre me interesó más la parte intelectual del trabajo musical. La inspiración existe, claro, lo espiritual también forma parte del arte. Pero la disciplina es la que le da forma a todo eso.



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