Policiales

Horror en el oeste: detalles del hallazgo del cuerpo calcinado en la madrugada

Familiares aseguraron que la víctima sería Kevin Ábalos, un delincuente ligado a la venta de estupefacientes en los barrios Autódromo y General Belgrano, y al que se le atribuiría un homicidio ocurrido el año pasado.

Por Germán Ronchi

Mientras la Justicia intenta confirmar oficialmente la identidad del cuerpo calcinado hallado en Juan B. Justo al 8400, todas las miradas se posan sobre Kevin Ábalos, el hombre que fue reconocido por sus familiares en el lugar y cuyo nombre aparece desde hace tiempo en el ámbito policial.

Según distintas fuentes, Ábalos acumulaba múltiples antecedentes delictivos y era considerado un sujeto de perfil violento, con reiteradas intervenciones en conflictos y hechos graves, principalmente en los barrios Autódromo y General Belgrano. Además, era vinculado a la comercialización de estupefacientes, un ámbito atravesado por disputas territoriales y frecuentes ajustes de cuentas.

Durante la tarde del viernes había comenzado a circular en el barrio la versión de que Ábalos estaba desaparecido junto con su motocicleta. En ese contexto, trascendió que en un descampado habría sido hallado su casco y que el vehículo podría haber sido ocultado o incluso enterrado, en lo que algunos vecinos describieron como parte de “códigos” propios del ambiente delictivo.

A la par, en redes sociales se multiplicaron mensajes que lo señalaban como una persona de extrema violencia y con fuerte influencia en el barrio, donde -según esos comentarios- ejercía control sobre distintos sectores.

En ese clima, también surgieron advertencias informales sobre posibles derivaciones del caso. Siempre de acuerdo a versiones recogidas en el lugar, no se descartaba que el hecho pudiera generar nuevas represalias o episodios de violencia, en el marco de disputas preexistentes.

Sin embargo, el nombre de Ábalos cobra especial relevancia en una causa de alto impacto ocurrida en 2025. En ese expediente se investigó el ataque contra Silvio Boggón, quien fue baleado en la cabeza tras un raid delictivo y falleció semanas después, luego de permanecer internado en estado crítico.

Boggón contaba con una historia de violencia y delitos detrás, en las inmediaciones de los barrios Regional y Autódromo: un día antes de ser víctima de un disparo había protagonizado un violento robo a la heladería que se encuentra a metros del HIGA junto a dos cómplices.

Ese hecho ocurrió el domingo 6 de abril del año pasado y quedó registrado en las cámaras de seguridad del comercio y al día siguiente Boggón fue abandonado herido en la guardia del Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) por un hombre que lo trasladó en un Ford Fiesta Max negro y luego escapó.

En la investigación, las cámaras de seguridad resultaron clave: a partir de esas imágenes, el martes 8 de abril los pesquisas identificaron a uno de los sospechosos, quien fue aprehendido cuando circulaba en el mismo vehículo utilizado para dejar a Boggón en el HIGA.

De acuerdo a las fuentes, tanto el detenido como el muerto y un tercer implicado prófugo habían protagonizado varios robos durante la semana previa al ataque.

En ese contexto, Ábalos quedó señalado como uno de los presuntos involucrados en el episodio que derivó en la muerte de Boggón, lo que lo ubicó en el radar de los investigadores.

Ese y otros antecedentes configuran un historial atravesado por la violencia. Por eso, frente al hallazgo de un cuerpo calcinado y las características del caso, una de las hipótesis que se analiza es la de un posible ajuste de cuentas.

Por el momento, la confirmación oficial de la identidad dependerá del resultado de la autopsia prevista para las 16, que también permitirá avanzar sobre las causas de la muerte.

La investigación continúa en curso, mientras se intenta reconstruir los últimos movimientos de Ábalos y determinar si su muerte se vincula con una secuencia de hechos violentos previos.

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