Lo confirmó la fiscal María Florencia Salas, después de un peritaje necropapiloscópico. El hallazgo del cuerpo se había registrado el sábado 25 de abril a la madrugada en Juan B. Justo al 8400.
Tal como lo había indicado su familia, el cadáver que apareció calcinado en el barrio Autódromo es el Kevin Ábalos. La novedad fue confirmada por la fiscal María Florencia Salas, quien explicó que la identificación se produjo finalmente, diez días después del hallazgo, a través de un peritaje necropapiloscópico.
El cuerpo había sido encontrado durante la madrugada del sábado 25 de abril, cerca de las 2.30, tras un llamado al 911 que alertó sobre la presencia de restos humanos en un descampado de la zona, un sector ubicado entre los barrios José Hernández y Caribe, caracterizado por la acumulación de basura y el abandono de vehículos incendiados.
Horas antes, en inmediaciones del barrio Autódromo, se había registrado una confrontación armada que derivó en el incendio de al menos tres casillas precarias. En ese contexto, una mujer se presentó ante la policía para advertir que su hermano podía estar involucrado en los hechos, lo que dio inicio a tareas de búsqueda en un marco de escasa colaboración vecinal y sin registros fílmicos.
En paralelo, en el barrio comenzaron a circular rumores sobre la desaparición de Ábalos. Conforme esos rumores, su motocicleta habría sido robada y enterrada, en lo que algunos describen como prácticas habituales dentro del ambiente delictivo. Como único elemento concreto, en las inmediaciones del conflicto fue hallado su casco, lo que reforzó las sospechas sobre su posible destino.
En redes sociales, por ejemplo, se multiplicaron mensajes que lo señalaban como una persona de extrema violencia y con fuerte influencia en el barrio, donde –según esos comentarios– ejercía control sobre distintos sectores.
En ese clima, también surgieron advertencias informales sobre posibles derivaciones del caso. Siempre de acuerdo a versiones recogidas en el lugar, no se descartaba que el hecho pudiera generar nuevas represalias o episodios de violencia, en el marco de disputas preexistentes.
A pesar de esos indicios y del reconocimiento informal realizado por allegados, los investigadores insisten en que la identificación del cuerpo dependerá exclusivamente de los estudios en curso. La causa, a cargo de la fiscal María Florencia Salas, continúa abierta y sin hipótesis descartadas, mientras se intenta reconstruir la secuencia de los hechos.
En suma, dos días después del hallazgo del cadáver de Ábalos fue asesinado en el barrio Belgrano Marcelo Rojas, a quien allegados del primero señalaban por su homicidio. A su vez, los informantes señalaron que los investigadores encabezados por la fiscal Constanza Mandagarán sospechan que el crimen fue producto de un ajuste de cuentas y ahora procuran constatar si ambos casos efectivamente guardan relación.
El asesinato de Rojas se registró el lunes 27 de abril en la zona de Vértiz al 11700, donde la víctima fue hallada con una herida de arma de fuego. Personal del SAME acudió al lugar y trasladó al hombre al Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) alrededor de las 12 del mediodía. Pese a los esfuerzos médicos, y como consecuencia de las graves lesiones ocasionadas por el disparo, el paciente falleció una hora después.
Antecedentes
En ese marco, y teniendo en cuenta los antecedentes atribuidos a Ábalos en hechos violentos registrados en distintos barrios de la ciudad, una de las líneas de análisis de su asesinato es la de un posible ajuste de cuentas. No obstante, hasta tanto no se confirme la identidad de la víctima, todas las conjeturas se mantienen bajo cautela.
En el prontuario de Ábalos se enumeran múltiples antecedentes delictivos que describen su perfil violento, con reiteradas intervenciones en conflictos y hechos graves, principalmente en los barrios Autódromo y General Belgrano. Además, se lo vinculó a la comercialización de estupefacientes, un ámbito atravesado por disputas territoriales y frecuentes ajustes de cuentas.
El nombre del supuesto asesinado cobró especial relevancia en una causa de alto impacto ocurrida en 2025. En ese expediente se investigó el ataque contra Silvio Boggón, quien fue baleado en la cabeza tras un raid delictivo y falleció semanas después, luego de permanecer internado en estado crítico.
Boggón contaba con una historia de violencia y delitos detrás, en las inmediaciones de los barrios Regional y Autódromo: un día antes de ser víctima de un disparo había protagonizado un violento robo a la heladería que se encuentra a metros del HIGA junto a dos cómplices.
Ese hecho ocurrió el domingo 6 de abril del año pasado y quedó registrado en las cámaras de seguridad del comercio. Al día siguiente, Boggón fue abandonado herido en la guardia del Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) por un hombre que lo trasladó en un Ford Fiesta Max negro y luego escapó.
En la investigación, las cámaras de seguridad resultaron clave: a partir de esas imágenes, el martes 8 de abril los pesquisas identificaron a uno de los sospechosos, quien fue aprehendido cuando circulaba en el mismo vehículo utilizado para dejar a Boggón en el HIGA.
De acuerdo a las fuentes, tanto el detenido como el muerto y un tercer implicado prófugo habían protagonizado varios robos durante la semana previa al ataque.
En ese contexto, Ábalos quedó señalado como uno de los presuntos involucrados en el episodio que derivó en la muerte de Boggón, lo que lo ubicó en el radar de los investigadores.
La fiscal Mandagarán también fue la encargada de investigar el crimen de Boggón y determinó que quien le había disparado, mientras consumían drogas en un lugar llamado “El Campito”, había sido Ábalos.
Ese y otros antecedentes configuran un historial atravesado por la violencia. Por eso, frente al hallazgo de un cuerpo calcinado y las características del caso, una de las hipótesis que se analiza es la de un posible ajuste de cuentas.