El País

Impulsan programas de huertas y agricultura comunitaria en las provincias

Buscan favorecer la producción local, la alimentación saludable y su comercialización a precios accesibles.

Gobiernos provinciales, municipales y asociaciones civiles desarrollan programas de huertas y agricultura comunitaria para favorecer la producción local, la alimentación saludable y su comercialización a precios accesibles mediante el acceso a tecnología y líneas de financiación para proyectos productivos.

Además de propiciar el autoconsumo y el cuidado del ambiente, estas iniciativas apuntan a preservar el cultivo orgánico de verduras de estación en las distintas regiones del país con la entrega de semillas, créditos y cursos para comunidades rurales, pueblos originarios y organizaciones cooperativistas o familiares, varios de ellos con apoyo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

En la provincia de Buenos Aires, el Ministerio de Ambiente creó el Programa Provincial de Huertas Urbanas “Miryam Kita Gorban” para instalar plantíos en parques, escuelas públicas y privadas, jardines de infantes y comedores comunitarios, en coordinación con los municipios, “para fomentar la alimentación sana y soberana a través de la agricultura comunitaria, impulsando la participación de la sociedad con aprendizaje, capacitación e intercambio en materia de educación ambiental y alimentación saludable”.

Además, el programa Agricultura Familiar en Marcha, del Ministerio de Desarrollo Agrario, apunta a fortalecer el equipamiento de los productores de la agricultura familiar para mejorar su labor, los procesos de agregado de valor o estrategias de comercialización.

Para potenciar la producción de alimentos de familias y organizaciones y la formalización de sus unidades productivas, el Ministerio brinda subsidios de hasta $5 millones para proyectos colectivos y hasta $400 mil para los individuales a través de diferentes líneas de financiamiento para la incorporación de maquinaria y herramientas que faciliten las labores y la producción hortícola o frutícola, invernaderos y sistemas de riego; cortinas forestales y equipamiento para la unidades de producción de biopreparados.

En la ciudad de Bahía Blanca, el proyecto “Huertas comunitarias y familiares” promueve una cultura de producción hortícola asociada al consumo familiar y la vida saludable: en conjunto, entidades públicas y privadas capacitan a familias en producción hortícola y hábitos saludables, con acciones educativas y provisión de elementos básicos para la producción.

Y la Unidad de Promoción y la de Nutrición de la Secretaría de Salud comunal brinda información sobre alimentación, gestión de residuos y cuidado del ambiente junto a voluntarios del programa “Conviviendo” y el INTA.

También en esa localidad funciona el Espacio de Trabajo por la Soberanía Alimentaria (Etsa), un colectivo interdisciplinario compuesto por docentes, profesionales y alumnos de la Universidad Nacional del Sur (UNS) que realiza actividades de docencia e investigación sobre soberanía alimentaria, agroecología y agricultura familiar a nivel local, regional y nacional.

En Córdoba está vigente, desde 2019, el programa ‘Huerta en tu hogar‘ que consiste en la entrega de kits de semillas a familias, instituciones y organismos para el desarrollo de huertas familiares y comunitarias que, según el Ministerio de Agricultura, otorgó el año pasado 140.000 equipos entre las temporadas de otoño, invierno y primavera.

El plan contempla también la entrega de herramientas, talleres y capacitaciones para el cultivo y manejo de plagas, entre otros aspectos que hacen a la actividad.

Los adultos mayores de 60 años también pueden acceder al subprograma “Cosechando para mi familia“, de manera particular o a través de los centros integrales y de jubilados.

En Santa Fe, las secretarías de Agroalimentos y de Desarrollo Territorial y Arraigo impulsan el programa Huerta Familiar Santafesina, que estimula a las familias y otros actores a producir sus propios alimentos en huertas urbanas y rurales para autoconsumo.

Este plan busca incentivar las huertas familiares en zonas urbanas y rurales para obtener alimentos sanos y frescos, a través de convenios con municipios y organizaciones de la agricultura familiar, mientras la Secretaría de Desarrollo Territorial y Arraigo ofrece microcréditos para generar la inclusión de jóvenes en las áreas rurales con un programa para alumnos y exalumnos de escuelas agrarias que tengan entre 18 y 24 años y deseen convertirse en emprendedores rurales.

Otorga créditos con una tasa del 8%, a devolver en 24 meses, con período de gracia de tres meses para los módulos hortícolas, seis meses para pollos parrilleros y huevos, de 12 meses para los módulos caprinos y apícolas.

En Mendoza, la comuna de San Rafael comenzó un plan de apoyo a pequeños productores agrícolas para fomentar la plantación de zapallos y llegó a más de 50 grupos que lograron cosechas con muy buenos resultados para comercializar en fresco para el consumo, y o industrializarlos en la Pulpera municipal, dijeron fuentes municipales.

También hay un proyecto del INTA que apunta a formalizar los trabajos y capacitaciones agrícolas que se brindan en contextos de encierro en la penitenciaría local.

En Salta, el Gobierno provincial trabaja en forma conjunta con la Secretaría de Agricultura Familiar de la Nación y brinda apoyo a pequeños productores de pimientos y hortalizas en los Valles Calchaquíes y ganado en Rivadavia.

Además, el Ministerio de Producción y Desarrollo Sustentable de Salta estableció un convenio de colaboración con la fundación Siwok para profundizar la capacitación en huertas e invernaderos con las comunidades wichis, chorotes y guaraníes de Santa Victoria Este.

La experiencia positiva en Misión La Paz, Santa María, La Estrella, Misión Chaqueña y Misión Salin, y sus cosechas de maíz, papa, tomate, sandías y zapallos motivaron a comunidades de otros parajes, por lo que se decidió extender la invitación a poblaciones ubicadas sobre la ruta 86, entre Tartagal y Tonono, y hasta Coronel Cornejo.

En la Patagonia, Neuquén cuenta desde hace veinte años con su Programa de Desarrollo Agroalimentario (Proda) que brinda apoyo a los emprendimientos familiares y comunitarios en materia de producción agroalimentaria para fortalecer las pequeñas economías locales.

Actualmente, más de ocho mil familias están integradas en diversas unidades didácticas productivas, más de dos mil practican la agricultura urbana y un millar produce su alimento bajo cubierta durante todo el año en la provincia de Neuquén, según el Proda.

El ingeniero agrónomo Ariel Zabert, director del programa, explicó a Télam que trabajan “con una mirada amplia, donde lo social tiene mucho que ver con la construcción de los grupos productivos, con distintas estrategias y metodologías donde el eje es la capacitación, es el conocimiento”. También trabajan en las cárceles.

Zabert señaló que así “las familias comienzan a alimentarse de otra manera, con producción familiar, estacional, artesanal, agroecológica” y agregó que “muchos ya se han sumado a otras instancias y utilizan su trabajo familiar, en su casa o en otro espacio que el Proda les provee, para comercializar, por ejemplo, plantines de estación y hongos comestibles”.

Chubut ejecuta el Programa de Agricultura Familiar (Proaf) a fin de “generar diferentes cultivos a partir de emprendimientos familiares y comunitarios en cada región de acuerdo a sus posibilidades climáticas y de suelo”, explicó el ministro de Agricultura, Leandro Cavaco.

En diálogo con Télam, aseguró que “el Proaf consiste en asesorar a los pobladores con cursos, brindarles materiales para construir invernáculos con experiencias particulares, como la realizada en Aldea Apeleg donde a los que vecinos que aprobaron el curso se les construyó un invernáculo en el patio de su vivienda”.

El programa, según el ministro, se desarrolla con éxito en las localidades de Buen Pastor, Aldea Apeleg, Ricardo Rojas, Carrenleufú, Aldea Atilio Viglione y Paso de Indios.

En Río Negro, la delegación de Agricultura Familiar indicó que junto al Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social, el Ministerio de Desarrollo Social y el de Agricultura, se desarrolla un “Corredor Productivo” en esa provincia.

“Es un esquema de 14 nodos de acopio, distribución y comercialización a nivel provincial de agricultura familiar”, dijo a Télam el delegado Fabio Ababile, y destacó que el objetivo es que los productores reciban un precio justo y que los consumidores paguen lo que consumen.

El 70% de los productores rionegrinos pertenecen a la agricultura familiar, y para el sector se destinan herramientas de financiamiento y se despliegan políticas de fortalecimiento del rol de la mujer campesina en el marco del programa “Nuestras Manos”.

Asimismo, Ababile explicó que se aplica el programa “Protaal” de abastecimiento, trabajo y arraigo rural para trabajar en los proyectos de consolidación de las producciones locales y el valor agregado en origen.

Misiones promueve el conocimiento de herramientas agroecológicas en los productos de colmena con la capacitación a pequeños productores con el objetivo de “fortalecer el desarrollo técnico de la apicultura y meliponicultura” en la provincia, informaron fuentes del Ministerio del Agro y la Producción que convocaron a las jornadas internacionales “Replicando buenas prácticas de Apicultura en Paraguay, Argentina y Uruguay”, desarrolladas esta semana en Capioví.

“Estas jornadas son una oportunidad para fortalecer el desarrollo técnico de la apicultura y meliponicultura en Misiones”, añadieron las fuentes, y destacaron que “la miel misionera es un alimento con identidad propia, de gran valor nutricional, color oscuro y sabor a flores de monte. Actualmente la producción local se comercializa por completo en el mercado local”.

En San Luis, estudiantes de diversas facultades de la Universidad Nacional local capacitan a vecinos y pequeños productores en el armado de huertas comunitarias en la localidad de Luján y proyectan armar bolsones de verduras libres de de tóxicos para venderlos a precios accesibles en el marco de un proyecto financiado por la propia casa de estudios.

“Estudiamos, además, la posibilidad de implementar la reutilización de aguas de uso domiciliario y de pozo para el riego de las huertas”, explicó a Télam la estudiante de Nutrición Gisella Ibarra, una de las voluntarias que viaja semanalmente a esa localidad del norte provincial.

Jujuy avanzó durante el año pasado en consolidar un modelo de intervención a través de procesos formativos, incorporando planes de negocios o entramados socio productivos donde se prioriza la inversión colectiva y un accionar en función de resultados medibles, informaron a Télam fuentes de la secretaría de Economía Popular local.

En materia de asistencia económica, impulsa créditos rurales mediante un Programa para el Desarrollo Social y Productivo de los Agricultores Familiares de Jujuy (Prodeaf), por el cual en 2021 se entregaron unos 6 millones de pesos en beneficio de 30 productores y este año se tiene proyectado duplicar la cifra, dijo a Télam el secretario del área, Rubén Daza.

En La Rioja pusieron en marcha la comercializadora “La Minga”, que vende alimentos de productores y cooperativas de las economías regionales de todo el país en la sede de la Cooperativa Colonia Frutihortícola Cofrular, en la ruta 5, kilómetro 9, en el cinturón hortícola de la capital riojana.

En el marco de la Red Nacional de Alimentos Cooperativos, la comercializadora también tendrá siete puntos de venta fijos en la provincia y un puesto itinerante para ferias.

Maxi Giannini, presidente de Cofrular e integrante de Federación Riojana de Cooperativas Autogestionadas (Fercoa), explicó que se genera así “una red de comercialización de productos locales y de otras provincias, elaborados por organizaciones de todo el país, para fortalecer la producción de las distintas economías regionales”.

“Mejorando la comercialización, se potencia la capacidad productiva de esas unidades de trabajo, el agregado de valor y el aumento en la escala de producción. Queremos generar un sistema sustentable, que brinde alimentos de primera calidad al mejor precio posible”, acotó.

Santiago del Estero, en tanto, se ha consolidado este año a través del programa ProAgro como la primera productora de algodón, con más de 780 pequeños productores; beneficiando al sector industrial conformado por 19 desmotadoras; una deslintadora de semilla y dos hilanderías, toda esta cadena demanda unos 2.000 puestos de trabajo de manera directa y 3.000 trabajadores de manera indirecta.

A su vez, el programa ProHuerta invirtió 12.646.900 pesos para 20.000 familias que adquirieron los kits de semillas, mientras el ProGranja produce, a través del Vivero San Carlos, mil pollitos por semana, que son entregados a familias del interior provincial para mejorar la calidad alimentaria y fortalecer las economías regionales.

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