Opinión

Insuficiencia del Capital de Trabajo en tiempos de coronavirus

Por Nicolás González (*)

El Capital de Trabajo (CT) de una empresa, en particular de las Pymes, es un punto crítico, en muchas ocasiones subestimado, fruto de decisiones repetitivas y no debidamente analizadas. Muchos mitos lo rodean y esto provoca daños en la gestión financiera de las organizaciones.

Una cuestión clave en este terreno es conocer cuáles son los factores que provocan que se llegue a la insuficiencia del CT. Cuando se piensa en las causas, siempre aparece en primer lugar la falta de financiamiento para esta parte de la inversión, en gran medida como falla de la relación entre el sistema financiero y las Pymes, una relación opaca que dificulta y encarece su calificación crediticia y consecuente asistencia.

Pero, ¿qué significa insuficiencia de CT? No contar con los recursos financieros necesarios para poder desarrollar con normalidad el ciclo operativo de los negocios. De esta forma el impacto se traduce en una pérdida de rentabilidad, tensiones en cuanto a la liquidez y aumento del riesgo del negocio. Y la cuarentena la está generando por la aparición de pérdidas operativas extraordinarias.

Pensemos la siguiente secuencia:

1. Antes del cierre de su negocio, la empresa generó ventas (y asumió gastos y deudas) que suponían al menos un equilibrio. Pero en el marco de una cadena de pagos que se resintió y generó rechazos de cheques y/o una mayor morosidad, con egresos siguieron su curso, se entiende la aparición (todavía no plena) de la asistencia crediticia para sostener un esquema cercano a la ruptura. Así la empresa comienza su proceso de más deuda para atender compromisos anteriores.

2. La cuarentena implicó en general, la imposibilidad de generar ventas en la mayoría de los sectores. Pero las estructuras de costos, en particular los fijos y erogables, no se pueden frenar. Ingresos nulos y costos que siguen creciendo producen pérdidas extraordinarias que tornan insuficientes los fondos hoy y condicionan el reinicio de las actividades. Salarios y proveedores, en primer lugar.

3. La asistencia de préstamos blandos para pago de sueldos (si pudo acceder) más moratorias impositivas, pesarán en las futuras finanzas por un largo tiempo. Restricción.

En un marco postcuarentena, de recuperación lenta, con más deuda contraída y demanda muy cautelosa: ¿Qué desafíos se plantean?

* Revisar las estructuras de costos fijos, fundamentalmente los erogables. Eleva riesgo y presión en la caja. Explorar procesos más flexibles y adaptativos.

* El alargamiento del ciclo operativo no es sinónimo de mayores beneficios (¿nuevos y buenos clientes; stocks que incrementan su valorización?) Más inversión no es sinónimo de más rentabilidad.

* La gestión eficiente del CT debe apuntar a menor inversión en activos, reforzándose la visión de un acortamiento sostenible y sensato de nuestro ciclo de conversión. Más músculo, menos grasa.

* Sostener plazos de pago o incluso mantener condiciones de descuento con plazos más extensos debe formar parte de nuestros objetivos.

* ¿Cuánta inflación absorben mis costos? ¿Cuánto trasladar a mis precios? ¿Hay sincronización? Pensarlo ante una demanda que será muy débil y selectiva. No perder de vista la evolución del flujo de fondos.

* Que la demanda de liquidez no haga perder de vista el costo de tu financiamiento.

Las pérdidas obligan a las organizaciones a pensar y a provocar los cambios que hagan sustentable su negocio. Si lo normal es que los resultados (positivos) aporten financiamiento, nos enfrentaremos a una situación inversa: una operatoria que demandará más recursos para lo misma o menor actividad. El tratamiento transitorio de los déficits diferirá en cada caso, pero la gestión del CT cobra relevancia, en tanto y en cuanto no debe convalidar acciones erróneas.

(*) Contador Público. Especialista en Finanzas

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