La Ciudad

Irina Hauser: “Ya se empezó a desarmar la relación carnal de la Corte con Comodoro Py”

La periodista analizó el papel de la Corte Suprema durante el gobierno anterior. "El macrismo apostó a hacer un espectáculo y el poder judicial se subió", opinó. Dijo que hay presos políticos y que la ausencia de Bonadío va a generar "un cambio de clima importante".

Con su libro “Rebelión en la Corte”, Irina Hauser hace un recorrido detallado por el accionar de la Corte Suprema de Justicia en los últimos cuatro años.

Con amplia experiencia en el terreno judicial, la periodista de Página 12, sostiene que el gobierno anterior cumplió su objetivo de influir en la Justicia. Y define: “El macrismo apostó a hacer un espectáculo y el poder judicial se subió, poniendo en juego la vida y la libertad de personas”.

La designación de dos jueces por decreto en el inicio de la gestión de Macri es uno de los disparadores de investigación que abarca todos los vaivenes de la Corte en los últimos años.

“Fue la primera medida importante de su gobierno. Eso permitía entrever que había un interés con la justicia”, explica a LA CAPITAL.

La periodista marcó con nitidez la diferencia ente la corte de la etapa anterior a 2015 que “amplió derechos y produjo un cambio cultural dentro del Poder Judicial, en los fallos y en la comunicación”, y la del gobierno de Cambiemos.

“Lo que se vio de entrada era que iba ser completamente distinta y que venía de entrada a desarmar lo que había hecho ese tribunal por más de una década”, sostuvo.

– ¿Cómo imagina a la Corte Suprema en esta nueva etapa?

– Es una Corte donde cada uno juega para sí mismo. Se están cuidando. Están con un bajo perfil tremendo. El jueves fue la primera reunión pos feria y nadie se enteró. Están cuidando mucho la exposición. Una diferencia con el año anterior es que a esta altura ya habían anunciado una agenda con los fallos del primer semestre. Ahora, no tienen agenda y eso te da una pauta.

Me parece que se vienen cuestiones que probablemente redefinan algunos temas en la Corte. Por ejemplo, qué va a pasar con las escuchas telefónicas que hoy dependen de la Corte.

No creo que la Corte vaya a hacer nada rutilante porque no les conviene. Ya se empezó a desarmar esa relación tan carnal que existió durante un tiempo con Comodoro Py que desató una ofensiva en causas judiciales aplicando lo que ahora conocemos como lawfare.

– ¿Hay puntos de relación entre la situación de Argentina y otros procesos como el Lava Jato de Brasil o la situación de Ecuador?

– Sí, hay muchos puntos en común. Argentina había empezado a replicar lo que pasaba en otros lugares, principalmente en Brasil. De hecho Lorenzetti, cuando era presidente de la Corte lo trajo a Sergio Moro, para que enseñara sus métodos a los jueces argentinos. Y acá fue presentado como el modelo de juez a seguir.

Lorenzetti tiene los procesos internacionales en la cabeza. Les daba “manija” a los jueces federales para que avanzaran contra los ex funcionarios. Y eso que tuvo muy buena relación con Cristina hasta que empezó a entender que terminaba una etapa.

– Un debate en el oficialismo es presos políticos o detenciones arbitrarias. ¿Cuál es su postura?

– Cuando se usa la denominación de presos políticos, la tomo en el sentido aggiornado. Si uno utiliza el término en el estricto sentido de la palabra, que indica que estas preso a disposición del Ejecutivo, tengo que decir que no hay presos políticos. Pero yo me separo de esa definicion y entiendo que cuando hablamos hoy de presos políticos, hablamos de personas detenidas por el papel político que tenían. Y en ese sentido, pienso que hay presos políticos. El caso emblemático es Milagro Sala. Después hay otros funcionarios sobre los que se puede discutir. Pero no tengo dudas de que hay personas que han sido perseguidas específicamente por la función política.

– ¿Considera que el macrismo cumplió su objetivo de influir en la justicia?

– Le fue bastante bien en su objetivo. Cristina Fernández tiene 13 procesamientos, pedidos de prisión preventiva, de desafueros, han llegado a juicio causas en las que los jueces han inventado delitos sobre decisiones de gobiernos. Un ejemplo del éxito del macrismo es la causa del memorandun con irán. Que haya llegado a juicio es la demostración de que cualquier cosa era posible.

Además, no creo que prime la idea de que eran corruptos. Eso se va a ver quizás en un tiempo, porque además se las ingeniaron mucho para generar formas de corrupción un poco más sofisticadas. Pareciera que no dejan huellas. Si hablás de bolsos con dinero, todo parece muy burdo. Pero su hablás de “pasamanos” de empresas, nadie entiende nada.

– ¿Cuál es el rol de los medios y cómo cree que será visto el último proceso en algunos años?

– En los últimos años hubo un acercamiento muy grande. Los medios le dan importancia. Hoy se habla de periodismo judicial y antes no existía. La diferencia que se va plantear es que el poder judicial no va a funcionar con la misma lógica.

El macrismo apostó a hacer un espectáculo y el poder judicial se subió, poniendo en juego la vida y la libertad de personas. Pero las huellas en la economía son tan fuertes que probablemente en algún momento se entienda de qué se trataba la corrupción del macrismo.

Los medios de comunicación todavía juegan con un poco de cautela. El macrismo tuvo a los grandes medios de su lado y eso colaboró mucho. Los medios presionan un montón.

– ¿Quién fue Claudio Bonadío?

-Vos preguntas en Comodoro Py y te dicen que fue único. Que no van a volver a pasar las cosas que pasaron con él y hay un palabra que se repite que es arbitrariedad. Fue alguien que actuaba con arbitrariedad.

Su ausencia descomprime también la relación con el poder político. Era el factor de tensión más importante que mantenía Comodoro Py con el gobierno. Va a generar un cambio de clima importante.

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