La Ciudad

Jauretche en un tiempo crucial

El general Alejandro Lanusse, último presidente del gobierno de facto iniciado en 1966, había iniciado un proceso que desembocó en las elecciones de 1973 y en el regreso de Perón. El político y escritor Arturo Jauretche se refirió a ese período en una entrevista publicada el 8 de noviembre de 1971. La transcribimos.

Llegar a los setenta años con la posibilidad de hacer el balance de una vida activa, en la que la lucha política se mezcla con la literatura y la palabra, es algo que pocos hombres pueden ostentar. Para Arturo Jauretche, el momento de hacer el balance parece no haber llegado todavía. Es que su vitalidad, su lucidez expresiva, -su desparpajo en el decir-, le hacen vivir una vida todos los días. Crudo crítico del liberalismo, fundador de la hoy lejana Forja, combatiente en Paso de los Libres junto a Pomar, opositor en cuantos gobiernos hubo desde Uriburu hasta la fecha, parece ser dueño de una especie de piedra filosofal: cada uno de sus libros -“Manual de Zonceras Argentinas”, “El Medio Pelo en la Sociedad Argentina”, “Los Profetas del Odio y la Yapa”, entre muchos— se han convertido en súbitos best-sellers. Una de las obras, un poema gauchesco titulado “Paso de los Libres”, escrito en 1933 entre rejas, fue insólitamente prologado por un conspicuo representante de la clase que Jauretche anatematiza: Jorge Luis Borges.

Jauretche suele descansar de vez en cuando. Este fin de semana estuvo en Mar del Plata, y accedió a dialogar con LA CAPITAL.

-Usted fue un crítico de todos los gobiernos. En cambio, no ocupó cargos públicos.

-¡Sí que fui! En la primera presidencia de Perón fui presidente del Banco Provincia…

-Pero nunca más… ¿por qué?

-Porque no tengo la vocación del cargo público.

-Pero un hombre como usted, esencialmente político, ¿por qué no tradujo esa esencia en la función pública?

-Tengo tal vez excesiva ambición. Me gusta ser más la eminencia gris que la figura conocida.

-¿Cuándo fue eminencia gris?

-He sido el hombre de más intimidad y confianza que influyó en el primer año de Perón, después del 43. Creo que nadie tuvo más influencia que yo en la formación del Perón político. Claro que era un muchachito muy adelantado, que aprendía rápidamente y sabía más que el que le enseñaba. Perón era de una velocidad mental increíble.

-¿Y qué pasó después?

-Después sufrí un distanciamiento, tuve algunos desacuerdos. Usted sabe que a la gente de primera hora le pasó lo mismo, ¿no?

-Pasemos a la actualidad: usted escribe en La Opinión, un medio frondicista…

-Yo escribo donde me publican. Lo haría en La Prensa, o La Nación si me dejaran. Claro que también diría que el hecho de escribir en La Prensa no quiere decir que La Prensa no sea lo que es.

-Bien. En sus artículos de La Opinión, usted hace notoria defensa del gobierno de Lanusse. ¿Es usted lanussista?

-Bueno, si Lanusse se arrima en algún momento a mis ideas, quiere decir que Lanusse es jauretchista.

-Usted lo conoce bien a Perón. De pronto, Lanusse le entrega el cadáver de Eva, dice que puede volver, que puede ser candidato, hace movimientos de acercamiento a Perón. ¿Qué puede hacer él?

-Perón no va a jugar si no en función de las masas y del destino del país. Todas esas cosas que se están dando son individuales. Las que interesan son las cosas que hacen al país. Y Perón no se moverá con cosas individuales. Él tiene pasos definitivos, evidentemente.

-Le vamos a pedir definiciones breves. Sobre Frondizi, por ejemplo.

-Bueno… es un finado que tiene mal olor. Es una cosa terminada. Él suscitó una gran emoción en una generación de muchachos de clase media con el espejismo de un caudillo intelectual.

-Una definición para Perón.

-No se lo puede encasillar. Es muy grande. ¿Usted podría dar una definición de Napoleón?

-¿Qué piensa sobre los movimientos subversivos?

-Los de derecha, son la instrumentación clásica del poder al margen de la legalidad, y se alimentan de individuos capaces de matar por dinero o de tipos que tienen complejos de violencia. Son todos ventajeritos.

Tienen la mentalidad del terrorista pero con ventaja, del lado de la policía. Los de izquierda no surgen de la clase obrera.

Es un movimiento elitista. Son minorías que en el fondo tienen un concepto despectivo del pueblo. Es un poco el estudiante que desprecia al padre que para la olla y al hermano que labura. Ahora se creen peronistas pero el muchacho guerrillero se cree superior al peronismo que dice defender. Y los mira a los peronistas auténticos como hermanos menores medio retardados a los que hay que proteger. No tiene la humildad para creer que los de abajo son los que orientan mejor. Y orientan mejor no porque saben más, sino porque conocen la realidad.

-¿Qué grado de validez tienen esos movimientos?

-Transitorio. Tienen validez en el sentido de mostrar la resistencia del país. Están en el error de la teoría guerrillera del foquismo.

-¿Cree en las próximas elecciones?

-Las elecciones en sí, para mí son una macana. Las elecciones tienen sentido si la mayoría puede expresarse.

-¿Cree que si el peronismo ganara, ganaría también el poder?

-Me parece que no. Pero puede ser también que el poder comprenda que solo el peronismo puede constituir el verdadero poder. Si no hay un proceso previo de comprensiones recíprocas, lo creo muy difícil.

Aquel día

– El diario de aquel viernes 5 de noviembre de 1971 daba cuenta del viaje de Héctor Cámpora a Madrid para reunirse con Juan Domingo Perón. Circulaban versiones, luego confirmadas, de que sería su delegado en reemplazo de Jorge Paladino.

– Se anunciaba para ese día la asunción del escribano Juan Carlos Gallotti como intendente municipal, en reemplazo de Néstor Onsari, que se había desempeñado como interino tras el desplazamiento del coronel Pedro Enrique Marti Garro. Sería el último comisionado de ese período de facto antes de la asunción de Luis Fabrizio, elegido en 1973.

– El sindicato de Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA) anunciaba una huelga para reclamar el reconocimiento de los futbolistas como trabajadores comunes y la vigencia de un convenio de 1949. La medida, que duró aproximadamente dos semanas, obligó a la AFA a seguir el Campeonato Nacional con equipos juveniles hasta que se llegó a una solución.

– El extraordinario boxeador norteamericano Cassius Clay, había arribado el día anterior a la Argentina, en su primera visita a este país, para realizar una exhibicion boxística con el marplatense Miguel Angel Paez en estadio del Club Atlanta, que llegó a la televisión marplatense por coaxil.

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