5 de diciembre de 2018
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Joëlle Léandre: “Es difícil no solo ser una mujer, sino solo ser tú misma”

Es la primera vez que está en Argentina para ejecutar su música. A las 21 de hoy, tocará en el Teatro Colón dentro del Festival Mar del Plata Jazz. Feminista, apostó a desarrollar su propia voz en un sistema de varones.

Vanguardista, experimental y feminista, la francesa Joëlle Léandre es una de las destacadas figuras de la música contemporánea que llegará esta noche a Mar del Plata. Contrabajista, compositora y cantante, participará en esta nueva edición del Festival Mar del Plata Jazz: ofrecerá un concierto esta noche desde las 21 en el Teatro Colón, tras la función de anoche en el Teatro San Martín de Buenos Aires.

Es dueña de un currículum que impresiona y ella misma dice que tiene “una vida de gitana”. Durante los ’80, Léandre fue co-fundadora del grupo femenino de libre improvisación Les Diaboliques Trío. Además, el consagrado compositor norteamericano John Cage compuso obras para ella. Trabajó con Pierre Boulez. Y se vinculó musicalmente con otros músicos de renombre, como Derek Bailey, Barre Phillips, Anthony Braxton, George Lewis, India Cooke, Evan Parker y otros.

“Mi sueño es encontrar cada vez más mujeres que sean buenas músicas para poder decir, listo, ahora tengo una banda y poder llamar a un festival y ofrecer mi banda. ¡Los hombres hacen eso! ¡Y las mujeres no lo hacen!”, confió Léandre en una extensa entrevista con LA CAPITAL, en la que también alabó la improvisación, se alejó de la música comercial y volvió a analizar la situación de la mujer en el mundo de la música.

“Claro que conocí a John Cage y toqué su música, lo conocí personalmente y fuimos amigos por más de cincuenta años y hasta compuso una pieza para mí, me dedicó una obra, al igual que muchos otros compositores. Cage es importante en términos de la responsabilidad de crear música, de hacerlo, de ser tú. Cuando conoces a Cage entiendes que no se trata de sonidos musicales, él te da la imagen de cómo algo se construye”, indicó.

No obstante, cuestionó: “Esa jerarquía donde los compositores son mejores que los improvisadores, ¿quién decide esa mierda? Los hombres son más importantes que las mujeres, ¿quién decide esa mierda? La música nueva es más importante que el jazz, ¿quién decide esa mierda?”.

Lúcida, señaló que la música no está lejos de la política: “Lentamente, yendo a tocar, leyendo una partitura, juntándome con otros músicos me fui dando cuenta de que era un ser político, no solo porque toco bien o lo que sea. Soy una persona política, tengo este tipo de conciencia sobre la humanidad”.

Cabe señalar, una conciencia que la lleva a exigir paridad de género. “Somos muy pocas mujeres haciendo ésto (música), no es normal, en el siglo XXI deberíamos ser más. Las mujeres tienen que esforzarse, practicar, trabajar, tienen que ser ellas mismas y nadie te ayuda a entenderlo. No es algo fácil para las mujeres. Lo natural desde hace cientos de años es que fue todo del hombre y luego la mujer entró en estas formaciones y todos se preguntan: ¿Dios mío, quién es esta persona? Porque las mujeres y los hombre son distintos, y ellos tienen que esforzarse, tienen que cambiar, creo que los hombres tienen que cambiar”, pidió.

“Mi forma de seducir es ser una contrabajista y tocar mi música -siguió-. Esa es parte de mi seducción: si me aman y estoy cansada o sucia, no me importa, me importa la libertad de ser yo misma. Se necesita pasión y paciencia, cuando tienes una pasión, no tienes paciencia”.

-En su condición de mujer europea y artista, ¿le costó hacer sonar su propia música, grabar discos, lograr shows?

-Siempre es difícil cuando intentas ser tú mismo, seas hombre o mujer. Pero el mundo continúa siendo dirigido por los hombres. No solo la música, las discográficas, la prensa, las trasmisiones, los festivales, todo es decidido por los hombres. Antes las mujeres no podían ir a un club a escuchar jazz, estaba prohibido, era solo para los hombres.

Es difícil no solo ser una mujer, sino solo ser tú misma. Porque la decisión de si eres bueno o no, lo deciden los hombres, es un mundo de hombres. Hay que ser fuerte, mucho más fuerte que ellos. Cuando ellos empiezan a decir:

“Tengan cuidado, ella es buena”, eso es todo. Tienes que trabajar cuatro o cinco veces más que ellos. Y cuando llegas con tu herramienta, en mi caso es mi bajo, y tocas, inventas, creas, improvisas, haces lo que tienes que hacer. Los músicos son en su mayoría hombres y el mundo es en su mayoría de hombres y ha cambiado muy poco, no mucho y es muy difícil para las mujeres porque si eres frágil… Los hombres pueden ser frágiles. No solo en el jazz, es en la sociedad porque los hombres están en una continua competencia entre ellos. Las mujeres no están compitiendo, yo nunca sentí que estaba compitiendo con nadie. Solo continúo y toco lo mío, entendí eso porque tengo 67 años.

-¿Cómo fue tomado en los 80 Les Diaboliques Trío?

-Mi trío Les Diaboliques creo que fue la primera banda de mujeres, en Europa, hace 38 años, con Irène Schweizer en piano Maggie Nicols, en la voz y yo en el bajo. En octubre toqué con este fantástico trío, como tres hermanas, sin problemas, sin problemas de poder, nos divertíamos mucho y cada vez nos hacíamos más fuertes en el escenario.

Con Myra Melford en el piano, Nicole Mitchell en flauta traversa y yo en el bajo, tuvimos una gira de tres semanas en Estados Unidos: doce conciertos. Tocamos nuestra música, pero no hay mucha gente que lo haga. No solo en Estados Unidos, pasa lo mismo en Europa. Muy pocas mujeres deciden tener una banda, liderar, componer o improvisar o lo que sea, no estoy en contra de los hombres, tengo muchos buenos amigos músicos, pero no es fácil para las mujeres, para nada. Porque el filtro… es como un filtro, ¿se entiende? la aceptación, es a través de la decisión de los hombres.

-En Argentina y en todo el mundo crece el movimiento feminista, ¿es optimista respecto de lograr una igualdad o una paridad de género en todas las áreas en un futuro cercano?

-No, no hay una “parité”. Es totalmente desbalanceado en el mundo creativo, no cuando eres solo instrumentista. Cuando tocas algo como Mozart o lo que sea, no es tu música, decimos que es un “debutant”, es un músico con una partitura, solo cierra la boca y toca. Pero tienes que desarrollar tu voz, nadie puede ayudarte, hay que avanzar, crear porque no tenemos una referencia. Mi referencia como contrabajista y como música siempre son hombres ¡y no soy un hombre! Tengo que crear mi música y tengo que inventar mi música no para tocar como alguien más, tengo el groove Charlie Haven y el swing de Mingus y la velocidad de Dave Holland. Las mujeres no tienen referencias, los hombres tienen muchas referencias.

-¿Qué le genera llegar a Argentina, qué sabe de la música argentina?

-Esta es mi primera vez en Argentina, pero he estado viajando por cuarente y dos años, tengo una vida de gitana. En 1976 fue la primera vez que toqué en los Estados Unidos. Cuando creas, lentamente, por tu cuenta, con tu propia voz no esperas nada de ningún lado, de Argentina espero conocer gente hermosa, que escuche mi música, mi alma, puede ser la presentación mundial de mi obra que podría ser aquí en Argentina o podría ser en China, en Paris o en un pequeño pueblo, esta es la vida del músico. Tocamos y a la gente le gusta, nos ama, o no, y continuamos. No conozco ningún músico de argentina, solo un poco de música popular y folklore, no pop, sino música popular pero no músicos de jazz o del free jazz, no, a nadie.

-¿Se aprende a improvisar, cuál es la mejor manera para lograr una gran improvisación, existe algún secreto?

-No, no hay una trampa para improvisar. Todos los buenos músicos son improvisadores. En el pasado en Europa, en Occidente, la música occidental de los siglos XIII, XIV y XV todos los músicos eran improvisadores. Todos los compositores eran improvisadores. Chopin improvisaba en el piano y también era compositor, era un instrumentista.

Primero la música era instrumental y luego la gente se interesó o le atrajo ser compositora porque les gustaba componer, pero primero la música fue instrumental. Los buenos músicos de jazz o no de jazz. Pueden ser músicos clásicos, contemporáneas, modernos, si son buenos, saben improvisar. Derek Bailey dice que la improvisación es la música natural.

-¿Cómo empezó a tocar el contrabajo?

-Toco el bajo desde hace casi sesenta años. Empecé cuando tenía ocho años y medio, con una pequeña silla porque era muy pequeña. Comencé con el piano y luego me pasé a este instrumento grande, pesado y grave. Desde ese momento, y ahora tengo 67 años, nunca me detuve. Toqué música clásica. Es imposible tocar música de Mingus a los nueve años, así que estudié música clásica. El sentimiento, la imagen de lo que sucede en el jazz es histórico, de cuando llegaron como esclavos, desde Africa. Ellos llegaron como esclavos desde África, y tenían que estar vivos todos los días, inventar algo, crear su música. Esta energía creativa me resultaba muy atractiva cuando yo estudiaba música clásica, esa formación clásica me sirvió como herramienta.

Luego pasé a tocar música nueva, a componer música y luego en París comencé con el free jazz. Soy una hija del free jazz. Porque todo lo que sucedió en París, al final de los 60´s estaba centrado en lo que pasaba en América. Yo era muy joven, tenía 18 años. Soy una hija del free jazz. Aunque me guste y me ame el jazz straight ese no es mi origen. En Europa el jazz straight lo llamamos jazz comercial. Yo nunca fui parte de ese jazz comercial. Yo vengo del free jazz, esa es mi voz, y lo combino con mi herramienta, mi bajo es mi herramienta, toco free jazz, música nueva, compongo y entiendo a la gente del jazz que inventó, porque ellos inventaron la música, hablamos de Bird, Coltrane, Mingus.

El jazz para mí, el free jazz y hasta el straight, son para mi música creativa. Cuando entiendes que esa música vino de África, con los esclavos, ellos necesitaron inventar, crear, con el góspel, el blues y todo eso pero cada vez que surgía el free jazz, en el bop, el hard bop, the three dimensión, el New Orleans, el jazz rock, el free jazz cada vez que la gente del jazz inventó la música el jazz no se detuvo en los 50´o en los 60´s, el jazz ha evolucionado en términos de forma, estructura, orquestación, composición, etc.

Transcripción del inglés de la traductora Ana Kauffmann.

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