La Ciudad

Jorge Fernández Díaz: “Milei es indefendible, aunque todavía no sea invotable”

El escritor y periodista, duro con el kirchnerismo desde hace más de una década, hoy mira al gobierno de Javier Milei con alarma creciente: habla de una "motosierra 2" que nadie anticipó, de un presidente "desquiciado" y de una oposición inexistente.

Hay periodistas que incomodan a todos los gobiernos por igual. Jorge Fernández Díaz es uno de ellos. Columnista de La Nación, novelista premiado, fue durante años una voz crítica del kirchnerismo -y estuvo en sus listas negras- mientras Javier Milei, recuerda con ironía, “trabajaba para el kirchnerismo”. Hoy, desde ese mismo lugar de independencia, observa el presente con una inquietud que no disimula.

La conversación con “Agenda Real”, el programa de streaming de LA CAPITAL y Canal 8, arrancó por lo más urgente: si lo que vivimos es un momento excepcional o una decadencia excepcional. Fernández Díaz no tardó en ubicar el fenómeno Milei en perspectiva histórica.

“Estamos viviendo un momento muy complejo, después del final de un modelo que no funcionó, mal diseñado, mal ejecutado durante muchísimos años. Se buscó desesperadamente a alguien que girara el barco en otra dirección. Se encontró circunstancialmente a Javier Milei”.

Pero la circunstancia, dice, salió cara. “Un montón de gente que creía que había que girar de dirección no esperaba, quizás, que se pasaran tanto. Como dicen en España, se pasaron tres pueblos y una gasolinera”.

Para Fernández Díaz, ese desencanto está produciendo una fractura visible: “Hay un desacople en marcha entre los que votaron y formaron parte del núcleo duro de Javier Milei y los que votaron contra el kirchnerismo en el ballotage. La palabra republicanismo la entendíamos de manera muy diferente”.

La “motosierra 2” y el espiral corrosivo

El escritor puso el foco en lo que llama el gran engaño del ciclo económico. “Nos habían dicho que ya había pasado el ajuste. Era el ajuste más grande de la historia, se llevó a cabo, se puso en marcha el ‘mejor programa de la historia universal y sus alrededores’. Resulta que ni el programa era virtuoso, ni el ajuste era el ajuste posible. No. Hay un nuevo ajuste”.

Y describe el mecanismo con crudeza: “Los ajustes siempre son recesivos. Es dable pensar que por ahí sigue la recesión y por ahí sigue la caída de recaudación y que van a seguir cortando y cortando y cortando. Es como si el gobierno estuviera en una especie de comerse la cola permanentemente, en un espiral corrosivo para la economía”, reveló.

Lo que más le preocupa es adónde apunta el bisturí esta vez. “Este nuevo tijeretazo va contra la salud, contra la educación, contra la seguridad. Están ahí metidos los medicamentos para los pobres, el PAMI, los gendarmes. No son ñoquis. Es gente de bajos recursos”, dijo.

La entrevista se realizó el día después de una larga aparición pública del presidente. Y Fernández Díaz no escondió lo que sintió. “Hay que fingir demencia para no comprender lo que estamos viendo. Estamos viendo a una persona totalmente desencajada, con razonamientos no solo estrambóticos sino delirantes, por momentos. Con una lengua turbia, diciendo infamias de toda índole”, disparó. Y añadió: “Cuando realmente ves al presidente durante cuatro o cinco horas, te da miedo. Te da miedo por la Argentina”.

Consultado sobre si había salida, fue matizado pero no optimista: “Siempre hay salida. Un gobierno con cierta flexibilidad, que pueda hablar normalmente, que no sienta las críticas como una ofensa, puede modificar las cosas”. Pero enseguida agregó: “Cada vez que lo veo al presidente un rato largo, pienso: ¿quién habla con ese tipo? ¿Quién le dice, mirá, seamos más razonables acá? Además de todos los alcahuetes que le dicen que es un genio”.

Periodismo, pauta y la cultura de la agresividad

Sobre el periodismo argentino, Fernández Díaz rechazó las generalizaciones que hace el oficialismo. “Atacar en bloque al periodismo es atacar la democracia. El periodismo es como un hospital donde hay de todo”. Y apuntó con nombre propio en dirección contraria a la del gobierno: “En La Nación hay periodistas que están investigando, haciendo una tarea muy importante, mientras el gobierno trata de enlodarlos a todos”. Pero también fue autocrítico con el ecosistema mediático: “El gobierno es uno de los grandes ensobradores de la Argentina. Ya que quiere hablar en estos términos. Hay determinadas ayudas a ciertos canales de streaming y periodistas que curiosamente son los más allegados al gobierno”.

Y situó el problema en un plano cultural más profundo: “Milei, como Cristina con su modo de pensar, generó una cultura política de agresividad, de violencia verbal permanente, donde ya todo el mundo finge demencia”.

“Es indefendible. Aunque todavía no sea invotable”

¿Tiene salida electoral el gobierno? Fernández Díaz distingue con precisión dos conceptos. “Para la gente que lo votó, el gobierno se volvió indefendible. Indefendible no quiere decir invotable, porque no está en cuestión hoy votar. Falta un año entero”.

Y agrega la paradoja central del sistema político argentino: “El presidente tendría una suerte espectacular si Axel Kicillof fuera su contendiente. Porque mucha de esta gente, para la cual Milei es indefendible, frente a Kicillof se va a tapar de vuelta la nariz y lo va a votar”.

Su diagnóstico de fondo es lapidario pero preciso: “Era para allá, no era así y no era con este”.

En el tramo final, la conversación tomó otro aire. Fernández Díaz habló de su amistad de más de treinta años con el escritor español Arturo Pérez-Reverte, quien había dialogado con “Agenda Real” la semana anterior y dijo públicamente que para entender a la Argentina lo lee a él.

“Es una amistad frecuentada. Hablo todas las semanas con él por teléfono un rato largo. Empezamos juntos hace mucho tiempo, cuando él acababa de irse del periodismo. Los dos habíamos visto las mismas películas, teníamos la misma idea sobre la literatura”, reseñó.

Definió a Pérez-Reverte con una imagen que arrancó risas en el estudio: “Cada vez que lo vengo presentando en la Feria del Libro, es Mick Jagger en una fiesta”.

Y cerró con una reflexión sobre el valor de la literatura en tiempos de toxicidad política: “Imaginate lo tóxico de la realidad. Imaginate el que sigue la política y está todo el día comiendo esta basura radioactiva. La literatura es un recreo no frívolo, un recreo profundo. Es el juego más serio del mundo para mí”.

Te puede interesar

Cargando...
Cargando...
Cargando...