Arte y Espectáculos

Julieta Ortega: “Soy muy tímida, pero arriba del escenario crezco”

"Tengo más lucidez cuando estoy soltera que cuando estoy en pareja", analizó la actriz de "Sex, la obra", una de las propuestas más jugadas de la temporada de verano, junto a Diego Ramos, Gloria Carrá y Nicolás Riera.

Desde “PerdidaMente” Julieta Ortega no venía a hacer temporada en Mar del Plata, pero aquí estrenó en abril de 2025 “Sex, la obra”, proyecto con el que volvió para este verano junto con Diego Ramos, Gloria Carrá y Nicolás Riera.

La propuesta, dirigida por José María Muscari, que va de martes a domingos a las 21.30 en el Teatro América, trajo erotismo, humor y reflexión al ecosistema teatral marplatense.

En una temporada desafiante para las propuestas teatrales tradicionales, “Sex, la obra” se planta para abordar sin eufemismos, con respeto y con libertad, distintos aspectos que hacen a la sexualidad. Y eso involucra variantes, alternativas, pero también vínculos, relaciones.

“Soy muy tímida, pero arriba del escenario crezco”, confió la actriz en una charla con LA CAPITAL, acerca de este rol que la lleva a transitar por un borde desdibujado entre la ficción y la realidad, que coquetea con el stand up y en el que sintió que había que demostrar, en hechos, lo que se expresa en el discurso.

Desde su refugio marplatense en el sur de la ciudad, Julieta Ortega expresó en la nota algunas certezas, varias dudas, reflexiones, intenciones y proyectos.

“No creo que ninguno de nosotros tengamos tantas cosas tan claras en la vida, porque la vida es otro tema, pero tratamos de subir al escenario y compartir con la gente, incluso las cosas de las que dudamos”, confió.

-En una época en la que se habla mucho de un retroceso de la práctica del sexo, sobre todo entre los jóvenes, de un cambio de costumbres y comportamientos, ¿es ya un posicionamiento una obra que se dedica a hablar de una manera tan amplia de la sexualidad?

-Sí, yo creo que siempre sigue siendo importante hablar de sexo. Parecería que es un tema menos tabú que cuando yo era adolescente y, sin embargo, hoy los adolescentes pueden hablar del tema, pero tienen menos sexo. Porque se juntan menos, porque las relaciones son virtuales, porque se habla con los amigos por WhatsApp y con las parejas también y se escriben con muchas personas al mismo tiempo. Y uno cree que está lleno de posibilidades porque todo el mundo está al alcance de la mano y le pongo un fueguito, le escribo a la persona y ya tengo acceso. Sin embargo, hay mucho menos encuentro. No estoy diciendo nada que no hayamos escuchado, lo sé, pero siento que tanto ahora como antes siempre es reconfortante hablar de sexo, de la sexualidad, de todas las aristas que existen en el plano sexual, que son muchas, y la obra de alguna manera trata de acercarse a cada una de ellas.

-¿Uno de los ejes es invitar a conocer sobre la sexualidad, sobre nuestra propia sexualidad y sobre la sexualidad en general, el mundo de posibilidades, aunque creamos que sabemos y no es tan así?


“Todos mis monólogos más atrevidos los hago con la ropa roja”, analiza Julieta Ortega, sobre las etapas de la puesta que va del “filosófico” negro al amor del blanco.


-Claro, no sé qué tanto sabemos, quizás sabemos de un segmento de gustos o de fantasías. Tampoco querría yo saber tanto de los demás. Sí me interesa saber de mí. Porque creo que la sexualidad, primero, es con uno y si lo pensás, a veces somos todos bastante esclavos de la primera sexualidad, la que nace en la preadolescencia. Cierto placer que uno todavía no distinguía como placer, la masturbación, esas cosas a las que no les podemos poner nombre, y que tampoco se les ponía nombre.

-¿Creés que cómo se transitó o transita en esa época determina cómo seguimos en relación con ello en otras etapas de la vida?

-Y, por ejemplo, en uno de los monólogos que armamos entre José (Muscari) y yo, él escribió algo así como ‘la concha, así, oculta’ y yo agregué ‘y si no, acuérdense la cara de nuestras pobres madres cuando éramos chicas y nos veían tocándonos, no sabían qué hacer con nosotras’.

De la experiencia a los textos

-¿Cómo fue el pasaje de la experiencia a la obra?

– Algo de los monólogos de la experiencia se trajeron a la obra. Se extendieron y se profundizaron porque es una obra de texto, a diferencia del otro que es un show en el que los monólogos no pueden durar más de dos minutos y medio, el más largo. Acá uno se puede expresar más y ahondamos en todos esos temas: el goce femenino, la sexualidad entre mujeres, la sexualidad entre hombres, el amor entre mujeres, el amor entre hombres, las parejas, cuál es el peso de la monogamia.

-Un tema que este verano se ha hablado mucho.

-Fijate, a mí escuchar la declaración de Griselda Siciliani me pareció muy interesante, como mujer con algunos años más que ella. Porque sentí que estaba diciendo cosas que me interesan mucho a mi edad, que no tienen que ver con ‘ay, hagamos la vista gorda, miremos para otro lado’ de las generaciones de nuestras madres o de nuestras abuelas, sino que para mí de lo que ella habló es de entender que el otro es un otro. Y dijo dos palabras que me parecieron muy lindas para relacionarlas con la pareja, que son autonomía y complicidad. Eso me parece que vale tanto para los hombres como para las mujeres.

-¿En qué sentido te sentiste identificada?

-Y eso me hizo pensar que yo tengo más lucidez cuando estoy soltera que cuando estoy en pareja, porque para mí la pareja te encierra un poco en una trampa, que tiene mucho que ver con la posesión y el otro como pertenencia y yo que tengo que ser lo primero en la vida del otro y tengo que cercar el acceso al otro como si fuera una guardiana de algo que es mío y donde los demás no pueden pasar. En el caso de ser mujer y tener una pareja heterosexual, uno quiere interesarlo, convocarlo, quiere ser el centro en la vida de esa otra persona. Y eso es muy mezquino y tiene mucho que ver con el amor romántico. Entonces, algo de eso también habla la obra. Nico Riera le pregunta a Diego (Ramos) en un momento, bueno, ¿cuál es el sentido de la monogamia? Tenemos que ser fieles, ¿fieles a quién? ¿A una idea de pareja que uno armó al principio? ¿A un proyecto que uno pensó que podía llevar adelante, pero ya las reglas cambiaron porque pasó mucho tiempo y ya esa persona que te resultaba atractiva, irresistible, no te resulta atractiva, irresistible y empezás sin querer a mirar a otras personas? Y es algo muy difícil de entender y de llevar adelante cuando uno está en pareja, pero es algo muy hermoso para entenderlo cuando uno está fuera de una pareja y para tratar, después de cierta edad, cuando uno adquiere un poco más de sabiduría y paz en general, de tratar de llevar a cabo, cuando está con una pareja.

-Y en la obra lo tratan, con humor, sin eufemismos, pero también con respeto y diversidad.

– Me parece que el amor, el sexo, muchas veces se lo ve como un tema menor o como un tema tabú o como algo a lo que nos cuesta acercarnos. Y me parece que esta obra lo que trata es que sea digerible a través del humor, porque no baja líneas, que se entienda, que no esté adoctrinando a nadie. Y me parece que poner dos mujeres de más de 50 años a hablar de sexualidad también es un punto de vista. No solamente gente grande, que pudiera acercarse al tema con cierto aplomo, pero también gente que ya era de la familia de “Sex”. Y Nico, un actor que Muscari quiso tentar muchas veces para el show, siempre le dijo que no hasta que finalmente le dijo que sí para la obra, pero que trabajó en otras obras con Muscari.

Y teniendo en cuenta que, por lo menos desde lo discursivo, no creo que ninguno de nosotros tengamos tantas cosas tan claras en la vida, porque la vida es otro tema, pero tratamos de subir al escenario y compartir con la gente, incluso las cosas de las que dudamos.

-Eso es clave: ¿no tener todas las respuestas, sino exponer universos y saber que todo es una construcción?

-Sí, obviamente abre la puerta para ir a jugar y poner cosas arriba de la mesa, pero después la verdad, qué sé yo,

es una historia, es un cuento. Es una especie de stand-up sobre sexo.

-La obra va evolucionando del negro al rojo, del rojo al blanco, en distintos niveles de lectura, creo que tiene que ver con el mensaje que quiere dar Muscari a través de ustedes. ¿Lo ves así?


“No creo que ninguno de nosotros tengamos tantas cosas tan claras en la vida, porque la vida es otro tema, pero tratamos de subir al escenario y compartir con la gente, incluso, las cosas de las que dudamos”.


-Puede ser, creo que empieza más filosófica, se vuelve más caliente. Ahora que me lo decís, todos mis monólogos más atrevidos, digamos, los hago con la ropa roja y creo que cuando estamos de blanco es el momento de volver a algo que también tiene mucho que ver con el sexo, que es el amor. También el erotismo va por otro carril. El sexo también va por otro carril, no necesariamente se juntan, pero cuando se juntan es muy hermoso y también creo que uno cuando busca sexo, también lo que busca es placer. Y el placer y el amor y la cercanía con un otro en el calor del cuerpo del otro. Pero otras cosas también tienen que ver con el amor. Entonces, a mí me gusta unirlas. Y creo que al final se unen y que hay una parte muy linda y es lo que hacemos para no estar solos. Hacemos malabares. Si no, fijate la cantidad de cosas que uno hace para distraerse: la radio, la música, la tele, escrolear en una red social, son todas maniobras para ocupar nuestra cabeza y nuestro tiempo y evitar el silencio de estar solos, que para mí es muy hermoso, pero es muy difícil también. Hay que saber estar solo. No es fácil.

“Tengo algo de estandapera”

-Para interpretar, para componer, ¿tomás algo de tu experiencia en el streaming, en otros formatos que has trabajado?

-Sí. A mí me gusta mucho la conducción y me gusta mucho hablar sola. Miro los videos de cuando era chiquita y papá me filmaba y jugaba a conducir programas de televisión. Siempre con alguna amiga del colegio. Y son muy graciosos porque yo hablaba y hablaba y ni la dejaba hablar a mi amiga y eran larguísimos videos. Hoy veo eso y digo, esa niña que jugaba es esta mujer que hoy se sube al escenario y le encanta hablar. Tengo algo medio de estandapera. La gente cuando no me conoce piensa que no y piensa que soy muy tímida. Y sí, soy tímida, pero arriba del escenario crezco. La gente que no puede hacer eso no se sube al escenario.

Y sí, me gusta explicar y contar cosas y contar cuentos y contar historias de toda la vida, en voz alta. Y me gusta la conversación. Entonces no sé si es el stand-up lo que me gusta, pero me gusta la conversación. Esta obra en un punto me sienta bien porque rompe todo el tiempo la cuarta pared y es uno hablándole directamente a la gente.

-Desde la experiencia hasta ahora en la obra, se juegan mucho. Como dijo Nico en una nota, “cuando hablás de sexo no te podés quedar a medias”.

-Nico, Gloria y yo tenemos un trío en el que mostramos partes y Diego se muestra entero. Eso hace, me parece, al mensaje de naturalizar un poco el tema de sacar tabúes, que también tenemos tanto con el cuerpo, el taparnos, esos mambos que traemos. Imaginate que yo todavía no estoy tan liberada como para un desnudo completo y mostrar partes de mi cuerpo que no me gustan. Pero lo que mostramos, supongo, es con lo que nos sentimos cómodas, tanto Gloria como yo.

-¿Ahí también está la libertad de ustedes de decidir qué es lo que quieren y qué es lo que no?

-Sí, por supuesto, en ese sentido, siempre es uno el que va midiéndose y en las interacciones con los compañeros también pasa eso. Como el otro, vas viendo hasta dónde. Acá no hay coordinadora de intimidad como existe en la tele. Ahora en febrero estrena la segunda temporada de “En el barro” y tengo escenas y hay una coordinadora de intimidad. Pero no en el teatro.

-¿El consenso es entre ustedes?

-Sí, la verdad que se arma entre nosotros. Y hay confianza, pensá que los cuatro viajamos por todo el país. El año pasado tuvimos cinco meses de gira, o sea que hay mucha confianza entre nosotros y todo lo que pasa arriba del escenario está totalmente consensuado entre nosotros. Los cuatro trabajamos hace muchos años, y José siempre dice algo, por ejemplo, cuando yo venía con prurito de mostrar alguna parte del cuerpo o alguien con un cuerpo menos hegemónico: en la obra, desde lo discursivo se habla de todos los cuerpos, entonces una cosa es decirlo con un cuerpo menos hegemónico, y otra cosa es decirlo y mostrarlo. Si vos lo decís y lo mostrás, es mucho más potente. Algo de eso pasa y lo mismo se puede aplicar a Gloria y a mí, que podríamos decir, “bueno, pero José, ya somos grandes, no mostremos las tetas”. Y la verdad que no, porque si estamos hablando de sexo, justamente lo que estamos contando es nuestra edad en relación con lo sexual. Y si vamos a hacer eso y no mostramos nada, también hay algo que se contradice con todo lo que la obra dice sobre el derecho al goce y a la libertad. Me parece muy clave la libertad y, siempre, el consenso.

Familia y proyectos

-Nombraste a tu familia, que dentro de un universo artístico, todos han desarrollado perfiles tan distintos, tan personales a la vez, ¿coincidís?

-Sí, la verdad que no nos parecemos entre nosotros en ese sentido. Hay un productor de televisión que hace cosas superpopulares y supertaquilleras, reconocidas y también prestigiosas que es Sebastián, el productor de “El marginal” y con el que he trabajado en series como “Graduados”, “Viudas e hijas del rock and roll”, “El tiempo no para”, “Disputas”, los programas que llevo en mi corazón. Luis es un director que a mí me fascina, me parece que es un gran director. Me hace acordar mucho a Fabio por lo auténtico y por su mundo interior y por cómo va a morir en la suya. Es un artista. Yo no uso esa palabra ligeramente. Cuando a mí me dicen artista, yo digo no, yo soy actriz. O fulano es músico. Artista es otra cosa. Y bueno, yo a Luis siento que ese título no le queda grande. Rosario, con su carrera musical y con todo el recorrido con Charly es genial. Manuel también se dedica a la música, y maneja un estudio de grabación en Buenos Aires. Y Martín trabajó siempre atrás de cámara.

Nosotros siempre decimos que mucho de lo que somos tiene que ver con quién fue mi hermano grande, que fue el primero que trabajó cuando éramos chicos y vivíamos en Miami. Martín era productor de televisión, se ganó un Emmy. En su momento trabajaba en Telemundo, hacía un programa de música que era muy canchero para la época. Así que sí, es una familia que se ha dedicado a profesiones que por lo menos son medio primas, hermanas entre sí.

-Y tu papá, ¿ya está mejor?

-Sí, totalmente recuperado y empezando a reponer esas fechas que había tenido que postergar. El momento para él fue muy doloroso. Tardó un mes en irse el dolor fuerte y eso lo tuvo alejado de su trabajo. Pero ya está bien y en marzo va a estar de nuevo en Mar del Plata.

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