Arte y Espectáculos

Ken Loach ganó la Palma de Oro de Cannes

Ken Loach se coronó, a sus casi 80 años, como uno de los más grandes cineastas al conseguir su segunda Palma de Oro de Cannes por su dura y realista historia social de "Yo, Daniel Blake" y emocionó a todos al clamar que "otro mundo es posible y necesario".

En su trabajo número 13 y el segundo en conseguir la Palma de Oro en Cannes (en 2006 lo había logrado con ‘El viento que agita la cebada’), Ken Loach defendió el cine como forma de protesta contra un mundo en peligro por las ideas neoliberales que “han provocado la miseria de millones de personas desde Grecia a Portugal, con una pequeña minoría que se enriquece de manera vergonzosa”.

Un discurso muy aplaudido, que puso a todos lo asistentes a la gala en pie para agradecer al cineasta sus palabras.

Muy celebrada la decisión del jurado presidido por George Miller de dar la Palma a Loach por una película social, que denuncia con precisión la situación en la que se encuentran las clases más desfavorecidas de la sociedad británica y con una sobrecogedora interpretación de Hayley Squires.

Menos acuerdo hubo sobre el resto de los premios: una de las decisiones más discutidas fue la de otorgar el Gran Premio del Jurado al canadiense Xavier Dolan, por “Juste la fin du monde”, que hace dos años ya había ganado el Premio del Jurado por “Mommy”.

La película de Dolan dividió en Cannes con un estilo de realización muy extremo, que muchos consideraron molesto, pero que ha conquistado al jurado por su voz única y especial, un trabajo diferente al resto y el único rodado en 35 milímetros de los 21 presentados a la competición oficial, como destacó Nemes.

Dolan, de 27 años, no pudo evitar derramar lágrimas al recoger su galardón por un filme centrado en las relaciones y los secretos de una familia, protagonizado por Marion Cotillard y Vincent Cassel, entre otros.

En ese listado de premios, uno de los más beneficiados fue el iraní Asghar Farhadi, que se llevó el de mejor guión y el de mejor actor para Shahab Hosseini por “Forushande” (“El cliente”), que interpreta a un hombre que pasa de ser alguien amable y atento a un ser violento y machista por un pequeño incidente.

Una película que sigue en la línea de películas anteriores del realizador, como “Nader y Simín, una separación” en su análisis de los problemas familiares y que se llevó unos premios de los que Farhadi aseguró: pueden “aportar la felicidad a mi pueblo, al menos a una parte”.

Mientras que el galardón a la mejor actriz fue para la filipina Jaclyn Jose, por “Ma’Rosa”, de Brillante Mendoza, en la que interpreta a una madre de familia que trafica con drogas para mantener a sus hijos en un barrio pobre y marginal.

El premio a mejor director fue compartido entre el rumano Cristian Mungiu y el francés Olivier Assayas.

Mungiu por “Bacalauréat” y Assayas por “Personal Shopper” en la decisión más protestada de la noche.

La británica Andrea Arnold consiguió el Premio del Jurado por “American Honey”, una película en la que el marcado y moderno estilo narrativo de la realizadora está muy por encima de la historia, la de un grupo de jóvenes que viajan por Estados Unidos vendiendo abonos de revistas.

Los premios se completaron con la Cámara de Oro a la mejor ópera prima para “Divines”, de la realizador franco-marroquí Houda Benyamina, y la Palma de oro al mejor cortometraje, que fue para el español Juanjo Giménez por “Timecode”, con una mención para el brasileño Joao Paulo Miranda Maria por “A moça que dançou com o diabo”.

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