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Kimberley sacó la cabeza del agua

Derrotó 2-0 a El Porvenir de San Clemente del Tuyú. El equipo marplatense jugó el partido como una final. Y ese empuje le permitió superar a su rival. Gonzalo Gómez y Emiliano Fortete, los goleadores.

Por Sebastián Arana

Con más presencia anímica que juego, Kimberley superó inobjetablemente a El Porvenir de San Clemente del Tuyú y dejó atrás la serie negra de cuatro partidos sin victorias. Ganó 2-0 en el “José Alberto Valle” por la octava fecha de la zona B de la Región Pampeana Sur del Torneo Federal B de fútbol y, gracias a este resultado, alcanzó a Círculo Deportivo en la tercera colocación con 13 puntos.

A falta de juego, bueno es el espíritu combativo. Kimberley no termina de definir su búsqueda. Pero desde el primer minuto intentó llevarse por delante a su rival. El equipo marplatense presionó desde el vamos y como nunca. Con mucha agresividad para provocar errores en la salida y atacar a partir de ellos.

La fórmula fue muy efectiva en los diez minutos iniciales. Kimberley en ellos tuvo tres enormes oportunidades para ponerse 1-0 y las despilfarró todas.

La primera no tuvo que ver con la presión. A los 5’ Rondanina fue a buscar un pelotazo frontal, ganó y enfiló hacia Arévalo. Pero el arquero desvió al córner el remate en el mano a mano. Del tiro de esquina, se produjeron una serie de rebotes. El Porvenir se complicó para salir, Mañas recuperó y envió un centro de primera, Erramuspe “peinó” en el primer palo y Fortete le erró la patada en el segundo cuando había que soplar el balón para meterlo adentro del arco.

Dos minutos más tarde, Gonzalo Gómez apuró a Arias, Rondanina se llevó la pelota y metió un pase atrás. Jeremías Cajal, como venía, remató con violencia desde el corazón del área. Era un penal en movimiento. Pero lo tiró afuera.

El Porvenir, pasado el huracán, pudo hacer pie. Mejoró en el manejo de la pelota, arriesgó lo justo y necesario. Pudo llevar la lucha al centro del terreno. Estuvo a la altura de Kimberley a la hora de correr y meter. A la de jugar, no estuvo tan fino. Mostró algunas cosas interesantes, como la verticalidad de Cáceres o algunos destellos de claridad de Smaldone y Ledesma. Pero tuvo poquísima profundidad. En cuarenta y cinco minutos apenas generó una chance: un cabezazo alto del movedizo Olushola.

El equipo local tampoco pudo repetir lo del arranque en el resto de la etapa. En parte porque la visita se afirmó mejor en el fondo, a partir de la sólida labor de Gonzalo Rodríguez. Pero también porque sus mediocampistas perdieron influencia en el juego. Salvo Briones, el de mayor presencia, pero también el que jugó más lejos del arco rival.

Fueron necesarias las apariciones ofensivas de defensores para romper la inercia. A los 25′ Fortete pasó al ataque por el centro, buscó la pared con Rondanina, la encontró y quedó mano a mano con Arévalo. Definió afuera.

A los 40′ rompió líneas Guido Lucero gambeteando hacia adelante y liberó con un pase a Gonzalo Gómez, cuyo centro pasado fue conectado de cabeza apenas alto por Mañas.

El arranque del segundo tiempo tuvo más que ver con la parte final del segundo tiempo. El cuarto de hora inicial fue de correr y meter. Pero cuando Kimberley comenzaba a perder la paciencia, a los 14′, Rondanina encaró por izquierda y sacó un notable centro de zurda y a la carrera. Y Gonzalo Gómez -cuyas intervenciones en el juego alejado del área son poco menos que nulas- lo conectó con un cabezazo notable de pique al suelo, cruzado, imposible para Arévalo. Era 1-0 y justicia.

El gol tranquilizó a Kimberley. Le permitió soltarse con la pelota a sus jugadores, pero sobre todo aclarar las ideas. Cajal se perdió el segundo un minuto más tarde de la apertura.

A los 20′, tras una buena jugada colectiva, Mañas se internó en el área y fue derribado por Japaze. Cabrelli, que falló toda la tarde en el manejo disciplinario del partido, también lo hizo en la apreciación de esa jugada y no advirtió la clara falta.

Pero El Porvenir no tuvo reacción futbolística. Si al equipo local por momentos le faltaron ideas, a los visitantes no se les cayó una en toda la tarde.

El equipo marplatense retuvo el control del partido. Y lo definió a los 29′ en una jugada de pelota quieta. Briones metió el centro al área. El resto lo hizo Fortete, que fue a buscarlo arriba, forzó un rebote, se llevó el balón de guapo y terminó definiendo con un remate corto en el área chica.

Fue la victoria. Fue el desahogo. También la esperanza. Pasó la tormenta y Kimberley sacó la cabeza del agua.

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