A pasar de las ofertas y las promociones, el repunte no llega. "En enero un poco de gente hubo, pero cero consumo. No hay plata", aseguró un comerciante.
Ni las ofertas o las promociones del tipo “2×1” impresas en las grandes vidrieras logran atraer a los clientes en este verano “frío” para las ventas de indumentaria. Los comerciantes de la tradicional avenida Juan B. Justo, a lo largo de casi dos kilómetros, coincidieron en “la baja de ventas” esta temporada, en comparación con “la pasada, que ya fue mala”.
Al frente de un local de una firma local con más de 50 años de experiencia, Germán describió: “Nos entusiasmamos con la última semana del año pasado, pero el inicio de enero enseguida nos bajó a la realidad”. “En promedio, en enero vendimos un 16 por ciento menos en cantidad de prendas que en ese mes de 2025. Y febrero no termina de remontar”, describió.
Si bien el descenso de las ventas “viene desde hace tiempo”, el sector textil se muestra esta temporada vapuleado por varios factores, como “la apertura indiscriminada de importaciones, el dólar planchado y los altos costos”. “Nosotros nos adaptamos porque somos una pyme familiar, pero es muy, muy difícil”, aseguró.
Casi desde su nacimiento, la conocida como “la avenida del pulóver” nuclea a casi todas las marcas locales y nacionales de tejidos e indumentaria. En la mayoría de los comercios consultados por LA CAPITAL, coincidieron en “la caída de ventas” en relación con el verano pasado y hasta en el fundamento: “No hay plata”. “En enero un poco de gente hubo, pero cero consumo. No hay plata y el consumo bajó en todos lados”, reseñó uno de los propietarios de una firma de origen familiar que nació en 1987.
“Pasamos por todas las crisis del país –contó el hombre, mientras su madre asentía a su lado– y ya el verano pasado fue malo, pero este, aún sin terminar, es peor. Lo grave es que no vemos luz al final del camino, sino al contrario”. Apalancados en promociones y descuentos, con “un pulóver básico desde 20 mil pesos”, contó que la mayoría de las ventas se realizan “con tarjeta, aunque todo el mundo busca descuentos”.
Perseverancia
José se dedica al rubro textil desde hace más de 20 años, la mitad de los cuales regentea su local de Juan B. Justo al 1200. “Las ventas vienen medio flojas, pero hay que seguir, no nos queda otra. Trato de mantener los precios, pero cuando fabricás es difícil”, contó. Con camperas en promoción –desde 50 mil la unidad–, el comerciante reseñó: “Para sobrevivir, empecé a comprar a exportadores, no queda otra; los precios son imbatibles”. Y al ser consultado sobre la calidad de esos productos importados, explicó: “Hoy, a la gente le importa el precio. Y cuanto menor es, lo pueden comprar”.
Con descuentos que van desde el 20 al 40 por ciento, dependiendo de los productos y los talles, Alicia aseguró: “Viene duro, cuesta mucho vender, porque básicamente la gente no tiene plata”. “Además, la avenida tiene poca promoción. Tendríamos que atraer más a los turistas, porque las prendas que tenemos acá son de primera calidad; este tejido no se consigue en ningún lado”, se quejó.
Dependiendo del hilado, Marisa reseñó: “Tenemos ofertas de cárdigans de primera calidad desde 25 mil pesos. El problema es que bajó mucho el consumo”. Desde detrás del mostrador de su local ubicado al 800 de la avenida, explicó: “Hay prendas buenas, de primera calidad, que te podés llevar desde 35 mil, con diseños exclusivos. Después también tenés saldos. Hay para todos los presupuestos”. Sin embargo, reconoció: “Las ventas vienen en picada, pero no es nuevo. La temporada pasada no fue buena y esta, hasta ahora, tampoco. Y no creo que en cuatro días de Carnaval repunte. Hay cuestiones de fondo que hay que solucionar”.
“Hasta el año pasado –analizó– muchos podían fingir demencia y metían ‘tarjetazo’. Ahora casi todos tienen la tarjeta colapsada, porque no queda margen. Nuestros clientes típicos se fueron este verano a Brasil o Chile y compran allá”.