El incremento es por debajo de la inflación acumulada. En el sector aseguran que la apertura de las importaciones y la mayor competencia comercial permiten que el precio de los útiles se mantenga estable, aunque hay una gran dispersión.
A pocos días para el inicio del ciclo lectivo, pautado para el próximo 2 de marzo, las familias comenzaron los preparativos para el regreso a las clases y los números indican que la canasta escolar subió un 15 % a nivel interanual en Mar del Plata.
Según un relevamiento de LA CAPITAL por distintas librerías de la ciudad, una canasta básica integrada por los principales útiles de primaria (cuaderno, carpeta, lápices, lapiceras, mochila, tijera, cartuchera, hojas, compás, goma de borrar y sacapuntas), a lo que puede sumarse un guardapolvo como indumentaria, supera los $70.000 si se priorizan las opciones más económicas.
No obstante, la dispersión de precios es elevada si se tienen en cuenta marcas, calidad y tamaño de cada artículo. En caso de elegir lo más caro, la canasta puede llegar hasta $230.000, por lo que el promedio general se ubica en torno a los $150.000.
En las mochilas hay un gran abanico de posibilidades. Las más pequeñas y básicas parten de $16.500. En el otro extremo, las que cuentan con carrito, llegan hasta $120.000.
En tanto, un cuaderno A3 ronda los $3.000 si es tapa blanda, y casi $8.000 si es tapa dura. Las carpetas con tres ganchos parten de $3.400 y llegan hasta $14.500 en el caso de las más personalizadas.
Un repuesto de 12 lápices de colores, según la marca, oscila entre $4.000 y $12.000. Un lápiz negro para escribir parte de $70 cada uno. En el caso de las lapiceras, el costo ronda los $700 por unidad.
Por su parte, las cartucheras más básicas tienen un precio de $2.000 y pueden llegar a triplicar ese valor si se busca un tamaño más grande o con algún estampado o dibujo. Un repuesto de 480 hojas rayadas para carpetas, a su vez, se ubica entre los $16.000 y los $33.000.
Otros artículos que suelen ser requeridos en el nivel primario sobre todo, como una tijera, ronda los $1.200; un compás, $1.900; una regla, $400; una goma de borrar, $300; y un sacapuntas, $160.
En lo que respecta a la indumentaria, los precios varían de forma similar. Cabe destacar que este ítem depende de las exigencias de cada escuela, y de si el establecimiento es privado o estatal.
Para tomar al menos una referencia, un guardapolvo en su talle más chico ronda los $20.000 en las tiendas más accesibles; puede llegar hasta $30.000. Mientras que un pantalón básico de algodón para hacer gimnasia parte desde los $14.000.
Competencia
“El aumento general en los útiles escolares es del 15 % con respecto al año pasado. Está por debajo de la inflación acumulada, que fue de 31,5 % en 2025. No hay una sola canasta igual, sino que hay tantas como colegios y bolsillos existen. Y difiere según cada nivel, varía mucho”, explicó Alfredo Kostzer, responsable de Librería Luro e integrante de Capla (Cámara Argentina de Papelerías, Librerías y Afines).
Kostzer aseguró que en el mercado hay “mucha competencia y ofertas”, con cada vez más comercios que incorporan artículos de librería. Pero, al mismo tiempo, la demanda “es cada vez más pequeña”.
Sobre esta dinámica en particular, indicó que un factor que “preocupa” en el sector de cara al futuro es la baja en la tasa de natalidad.
Otro aspecto a considerar es la apertura de las importaciones, lo que permitió -junto con la mayor competencia- que los precios aumentaran por debajo de la inflación y se mantengan “estables” de cara al próximo ciclo lectivo.
“La canasta escolar es ‘inelástica’. Hay nuevas marcas y muchos reemplazos por las importaciones. La gente siempre necesita comprar”, acotó el referente de Capla.
Por último, planteó que, gracias a la mayor oferta, la canasta escolar no es “prohibitiva”, sino que es “accesible” para la población a partir de la diversidad de opciones.