El País

La clase media recorta gastos y cambia hábitos de consumo para llegar a fin de mes

Caen el consumo de carne, las salidas y las compras de ropa mientras crece el endeudamiento de los hogares; casi la mitad de las familias asegura que no logra cubrir sus gastos mensuales.

Por Natalia Kidd y Sebastián Rodríguez Mora

Adiós al asado del domingo, las salidas con amigos y la ropa de temporada: la clase media, que se empobrece de manera paulatina, ha restringido sus consumos habituales, agobiada por la inflación, las deudas y bajos ingresos con los que cada día resulta más difícil llegar a fin de mes.

Con una inflación del 31,5 % en 2025 y del 12,3 % en el primer cuatrimestre de este año, el poder adquisitivo ha sufrido una caída importante porque los salarios del empleo formal no se han actualizado al ritmo del aumento de precios, y eso ha resentido el consumo.

Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas de los pequeños y medianos comercios acumularon una caída del 3,5 % en el primer cuatrimestre de 2026.

“Únicamente estamos gastando lo básico, que es la comida y todos los servicios (agua, electricidad, gas, etc). Trato de evitar ir a comer afuera, gastos extras que teníamos para darnos un gustito”, contó a EFE Diego Salvo, dueño de una carnicería en el barrio capitalino de Mataderos.

Según un sondeo del Centro Nacional de Responsabilidad Social Empresarial y Capital Social de la Universidad de Buenos Aires (UBA), el 72 % de los hogares argentinos ha tenido que recortar sus gastos.

Carne y ropa, ‘bienes de lujo’

Los números de la CAME sobre la caída del consumo básico son elocuentes: entre enero y abril se desplomó un 4,6 % la venta de alimentos y bebidas.

Salvo lo siente en su carnicería: “La gente busca los cortes más económicos. Cortes como el asado o el vacío, con lo que uno se da un gusto, ahora lo compran muy poco”, dice el carnicero al explicar cuáles son las piezas de la vaca más costosas y también más deliciosas.

Mientras el precio de la carne aumentó en el primer cuatrimestre un 19,5 %, su consumo bajó de 52,9 kilos por habitante al año a finales de 2023 a 47,3 kilos en marzo pasado, de acuerdo a datos del sector.

Un carnicero trabaja con un corte de bife de chorizo. Foto: EFE | Juan Ignacio Roncoroni.

Los apetitosos ‘bifes’ ceden su lugar en la mesa de los argentinos al arroz, los fideos y los huevos.

“La carne está imposible, carísima, para mucha gente es incomprable”, asegura a EFE Laura Malisani, quien afirma haber cambiado sus hábitos de consumo de alimentos, ropa y medicamentos.

Malisani trabaja en un taller textil y, además, confecciona pantalones por su cuenta. En su actividad también cayeron las ventas por las subas de precios.

“Todo aumenta, no solo lo que uno compra para trabajar (tejidos y material textil). Lo que es la vida cotidiana, la comida, todo, cada día alcanza menos”, se lamenta.

Según la CAME, la venta en comercio de textiles e indumentaria se desplomó 5,6 % en el primer cuatrimestre. La gente busca en internet opciones más baratas traídas de China.

“El comercio textil se mueve muchísimo menos que antes. No hay dinero en la calle, no hay consumo (…), está todo parado”, dice a EFE Javier Sala, un comerciante textil del barrio porteño de Once y quien hace tres años regresó a Argentina tras vivir veinte en España.

Sala asegura que hay cosas, como un par de zapatillas, que valen en Argentina igual que en Europa, pero la diferencia la marcan los salarios, que son muy inferiores. “Es una animalada vivir en este país. Parece que estamos viviendo en Suiza y estamos en Buenos Aires”, afirma.

Estrategias para sobrevivir

Según datos del Instituto Argentina Grande, el 47 % de los hogares no llega a fin de mes, es decir, no cubre los gastos cotidianos con sus ingresos, y expone cuáles son las estrategias para sobrevivir: recurrir a ahorros, pedir dinero a conocidos, endeudarse con entidades financieras y vender pertenencias.

Una de cada diez familias cayó en mora con los bancos. Miles de personas se dieron de baja de los servicios de salud privados. Cae la venta de combustibles. Los encuentros con amigos se mudaron de los bares a las casas y se cambiaron cenas por meriendas por ser menos costosas.

“A mí me gusta mucho ir a comer, pero ahora mejor meriendo en casa. Antes me compraba tres libros por mes. Ahora, uno”, cuenta a EFE Romina Juárez, una radióloga que encontró en las redes sociales una alternativa para sumar ingresos.

Con miles de seguidores en Instagram y TikTok, Juárez admite que si solo contara con su salario como radióloga no podría comprarse ropa de marca o salir a comer afuera.

“Realmente no entiendo cómo hacen mis compañeros que tienen familia para afrontar todos los gastos que tienen”, reconoce.

Con la llegada del ultraliberal Javier Milei a la Presidencia, en diciembre de 2023, se puso en marcha un ajuste económico desde el Gobierno que ha golpeado especialmente a la clase media, cuyo peso ahora es del 44 % en Argentina.

EFE.

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