El operativo fue en Balcarce y la policía descubrió, además de parte de lo sustraído, algunas carteras con una adaptación de aluminio para neutralizar alarmas.
La histórica mechera de 75 años que cuenta con más de 60 procesos penales y ha sido declarada inimputable por la Justicia volvió a quedar en el centro de una investigación judicial tras un allanamiento en su vivienda de Balcarce, donde la policía recuperó una gran cantidad de artículos robados y tres carteras acondicionadas con papel de aluminio para burlar sistemas de seguridad.
El nuevo capítulo de esta saga delictiva se originó el 14 de febrero en una zapatería de Rivadavia al 2400 de esta cidad, cuando la mujer (identificada por sus iniciales E.M.M) sustrajo la cartera de una clienta. La secuencia, captada por las cámaras del local, permitió identificar rápidamente a la sospechosa: se trataba de la misma jubilada cuya pulsión por el robo de carteras es materia de estudio psiquiátrico desde mediados de la década del ’90. A pesar de no tener necesidades económicas —es propietaria de rentas y se dedicó durante años a la confección de vestidos de novia—, la mujer acumula al menos 64 causas penales en diversas localidades como Mar del Plata, Tandil y su Balcarce natal.
EMM en acción.
Con las pruebas obtenidas por el hurto en la zapatería, el Juzgado de Garantías N° 1 ordenó el registro de su domicilio en 21 al 200. Durante el procedimiento, efectivos del Gabinete Técnico Operativo de la comisaría primera incautaron elementos que denotan una actividad sistemática: varios peluches nuevos, diez desodorantes de marca, ropa interior con etiquetas originales y las prendas que vestía al momento del último hecho. Sin embargo, el hallazgo más sofisticado fue el de tres carteras con revestimiento interno de aluminio, una técnica utilizada para inhibir las alarmas de los comercios.
La recurrencia de estos actos bizarros y pueriles ha sido explicada por peritos oficiales como un Trastorno de Control de los Impulsos bajo la modalidad de cleptomanía. Según dictámenes de especialistas, la mujer comprende la criminalidad de sus actos pero no puede dirigir sus acciones, lo que la ha llevado a ser sobreseída en reiteradas oportunidades por inimputabilidad. En su historial figuran anécdotas insólitas, desde robos en casamientos en la iglesia de Güemes hasta arrebatos en las filas de los teatros marplatenses.
Tras el reciente operativo, la fiscal Florencia Salas notificó a la jubilada de la formación de una causa por el delito de hurto. No obstante, y en consonancia con los antecedentes médicos y judiciales que arrastra desde hace tres décadas, se dispuso su libertad a tenor del artículo 161 del Código de Procedimiento Penal.