No es el Boca de Riquelme,
asimismo pega el grito;
es bostero y marplatense
el de Juan Carlos Eito.
Apostó siempre a los pibes
en torneos de hacha y tiza;
fue aplicado como alumno,
su mentor Silvestre Pisa.
Retaguardia siempre firme,
vertical juego y gambeta
fueron marca registrada
en los cuadros de “Carpeta”.
El aplauso futbolero
se ha ganado en buena ley;
gran trabajo en sus equipos,
sobre todo en Kimberley.
Atención el pago chico,
a la cancha va Boquita;
la bendición desde el cielo
le da “Chiche” a “Carpetita”.
Librepensamiento: nadie es tan bueno como dice su abuela ni tan malo como dice su suegra.