La esperanza que mantiene al Gobierno, ¿Milei quería a Montenegro? y una obra que arrancó con anomalías y denuncias
Todos los entretelones de lo que es noticia en Mar del Plata.
Fin de semana largo en Mar del Plata, con todos los climas, y en la distensión, políticos, funcionarios, empresarios, y periodistas, entre ellos, muchos “foráneos” en plan de recargar pilas junto al mar, coincidieron en asados, largas mesas de café y hasta almuerzos. Las charlas fueron desde el momento que está atravesando el Gobierno a partir de las revelaciones del caso Libra y la situación de Manuel Adorni hasta la polémica por la construcción de un shopping en la zona de Rumencó que arrancó sin la autorización correspondiente, pasando por la historia del hombre que “distrajo” 90 millones de pesos de un sindicato y que ahora lo está devolviendo en cuotas tras un arreglo judicial, y la invitación de un marplatense al actor estadounidense John Malkovich para que visite la ciudad. Hay un dato generalizado que desconcierta a propios y ajenos: la plata no alcanza, los indicadores económicos siguen siendo duros, el Gobierno atraviesa turbulencias políticas y, sin embargo, la aprobación de la gestión de Javier Milei se mantiene estable en torno al 51 %.

En la historia reciente argentina no hay antecedentes claros de un presidente que, con este nivel de deterioro del poder adquisitivo y ajuste fiscal, conserve semejante respaldo social. Lo habitual era lo contrario: cuando la economía golpeaba, la política pagaba. Esta vez, esa lógica parece suspendida, se coincidía en señalar en restaurante top marplatense, con juez federal de CABA como principal exponente de la mesa en la que el risotto de langostinos salteados con puré de limón, mero con brodo thai, mouselina de vieiras, ensalada de hinojo, trufa y provolone se llevaron todos los elogios. La explicación más repetida es simple, pero potente: una parte mayoritaria de la sociedad sigue aferrada a la esperanza de que el cambio prometido finalmente ocurra. No es tanto apoyo al presente, sino crédito al futuro. Ese crédito, además, se sostiene incluso en medio de escándalos o conflictos que en otro contexto habrían erosionado con rapidez a cualquier administración. El Gobierno, resaltaban, ha atravesado semanas complejas, con ruido político y cuestionamientos, pero sin que eso se traduzca en una caída significativa de su imagen. “La pregunta, entonces, no es si Milei tiene respaldo hoy. Lo tiene. La incógnita es hasta cuándo puede durar ese respaldo si los resultados económicos no llegan con la velocidad que la sociedad espera”, reflexionaba uno de los empresarios presentes.

Hay otro factor que explica esta resiliencia: la ausencia de una alternativa convincente. La oposición todavía no logra construir un proyecto claro, ni un liderazgo que ordene expectativas. En ese vacío, el oficialismo no solo resiste: se siente competitivo, incluso ganador, a pesar de la crisis. Eso se refleja en el clima político: aunque falta mucho para las elecciones, en la Casa Rosada hay una sensación de ventaja. Como si el partido se estuviera jugando ahora, no en 2027, apuntaba funcionario municipal, dando pie a que el legislador provincial aventurara que 2027 empieza a moverse antes de tiempo. En varias provincias ya no es un secreto que la mayoría de los gobernadores analiza desdoblar y adelantar los comicios locales para despegarse de la elección nacional. La estrategia es conocida: provincializar la discusión, proteger los territorios y evitar que la ola nacional arrastre a las administraciones locales, dijo. Y sostuvo que en la Provincia de Buenos Aires circula además otra especulación con peso propio: la Legislatura podría avanzar en habilitar nuevamente la reelección indefinida de intendentes, una reforma que reconfiguraría el mapa político bonaerense y fortalecería a los barones del conurbano en un momento de incertidumbre nacional.

Todo esto dibuja un escenario curioso: mientras la economía todavía no logra estabilizarse en términos sociales, la política ya empieza a reorganizarse pensando en la próxima elección. “Es una Argentina invertida: el presente duele, pero el futuro ordena”, intervino el juez. La incógnita central es cuánto tiempo más la sociedad estará dispuesta a sostener esa apuesta. Porque el capital político de Milei, hoy robusto y hasta inédito en estas condiciones económicas, depende de una sola variable: que la esperanza no se transforme en frustración, se escuchó decir. Ya entrando de lleno en la crisis del gobierno por el caso de Manuel Adorni y sus viajes, otro de los empresarios presentes trajo a colación lo que escribió Jorge Liotti en su columna dominical de La Nación, donde dejó caer una de esas pistas que en política valen más que un comunicado. El foco se posa sobre Manuel Adorni, pero la explicación que empieza a circular por lo bajo no mira hacia afuera, sino hacia adentro: lo que parece ruido podría ser vuelto…

¿La razón? La designación de Juan Bautista Mahiques, según el prestigioso periodista. Un movimiento que no cayó bien en todos los sectores del oficialismo y que dejó cuentas pendientes. En ese contexto, lo de Adorni empieza a leerse como una venganza en cuotas, ejecutada sin firma pero con destinatario claro. Un pase de factura típico: nadie lo reconoce, pero todos lo entienden. Porque, como sugiere Liotti entre líneas, en el poder las heridas no se cierran: se administran. ¿El presidente Javier Milei quería a Guillermo Montenegro en Justicia y finalmente se impuso la decisión de Karina Milei quien apadrinó a Mahiques?. Ignacio Fidanza en una entrevista en el programa de Rolando Graña en América recordó que antes de que se conociera la designación de Juan Bautista Mahiques como ministro de Justicia, en el Palacio Duhau —uno de los hoteles más exclusivos de Buenos Aires— se celebraba una cena en la que se encontraban presentes, entre otros, Ricardo Lorenzetti, María Servini de Cubría y Ariel Lijo. Y estaba Guillermo Montenegro, el hombre que ese grupo daba por ungido como futuro ministro. Tanto lo creían que, Lorenzetti incluso habría mostrado en esa cena un chat del propio Milei donde el presidente señalaba a Montenegro y a Santiago Viola para el ministerio. “Cerraba por todos lados. Montenegro, avalado por Santiago Caputo, y Viola por Karina Milei”, se resaltó.

Al parecer, Karina Milei tenía otro candidato: Mahiques. Y ganó. Según Fidanza, quedó un sector del Poder Judicial —el que orbita alrededor de Lorenzetti y Lijo- enojado y desconcertado. Y en Comodoro Py, cuando hay malestar, suele haber filtraciones. La hipótesis que maneja Fidanza no es menor: las explosivas revelaciones de los últimos días en las causas Libra y Adorni tendrían algo que ver con ese humor. Lijo tiene en sus manos la causa Andis —donde se investiga a Karina Milei y los Menem por presuntas coimas en venta de medicamentos— y desde la semana pasada también el expediente por el vuelo privado de Manuel Adorni. Martínez De Giorgi lleva la causa Libra. Ninguno de los dos, apunta Fidanza, está “tan amigo del gobierno” en este momento. Del otro lado, el fiscal Taiano favorece al oficialismo con su lentitud. Pero la justicia, como siempre en la Argentina, no es un bloque monolítico. Es un mapa de relaciones, ambiciones y venganzas.

Con un menú mucho más modesto –empanadas, pollo al disco y helado– en quincho de residencia de Playa Grande, con la excusa del cumpleaños del dueño de casa –cantó 60 pero hubo quienes juran que se sacó un par– también hubo una variada concurrencia con jugosos comentarios y charlas interesantes de esas que solo se dan en un clima de distensión. Mucha bronca de dirigente opositor que relataba que mientras el expediente para habilitar el shopping “Plaza Rumencó” ni siquiera empezó a caminar en el Concejo Deliberante de Mar del Plata, en el predio ya habría pasado lo más difícil de revertir: los árboles, según denunciaron vecinos, empezaron a caer. Sí, antes de la ordenanza. Antes del debate político. Antes de la famosa “luz verde”. “La postal invierte el procedimiento: primero, la motosierra; después, la discusión”, exponía el concejal. El dato no es menor. Si se confirma que hubo desmonte sin Declaración de Impacto Ambiental definitiva, “no estamos ante una picardía administrativa, sino ante un problema más profundo: el mensaje de que en la ciudad se puede avanzar de hecho y regularizar después. Una lógica que, en urbanismo, suele terminar mal”, remarcó.

Porque lo que está en juego, se puntualizaba en un interesante ida y vuelta, no es solo un shopping de 50 locales, ni las cocheras, ni el “nuevo downtown” que prometen los desarrolladores. Es algo más básico: quién ordena el territorio. Si el Estado, a través de sus normas, o el mercado, a través de los hechos consumados. En una zona donde el valor está justamente en el entorno natural, la tala previa al permiso tiene un efecto político inmediato: enciende alarmas, activa rechazos y obliga a los concejales a pararse en un terreno mucho más incómodo. Porque cuando el expediente llegue al recinto, ya no será solo un proyecto. Será un proyecto con antecedentes. Y no precisamente prolijos. En paralelo, ilustraba un desarrollador inmobiliario que viene advirtiendo sobre la llegada a la ciudad de “jugadores” fuertes, aparece otro ruido: el de los inversores que empezaron a preguntar qué compraron exactamente. Porque si el desarrollo aún no tiene aval legislativo, la línea entre apuesta inmobiliaria y promesa en el aire se vuelve demasiado fina. “El caso Rumencó empieza a tomar forma de clásico marplatense: desarrollos ambiciosos, controles discutidos y política corriendo desde atrás de los hechos”, graficó. La pregunta que sobrevuela es simple, pero incómoda: ¿quién autorizó, en la práctica, lo que todavía no autorizó el Concejo? En esa respuesta puede estar el verdadero negocio. O el verdadero problema.

A 400 kilómetros, más precisamente en la parrilla Don Julio –repleta de extrajeros– hubo una cena con presencia local. La “estrella” de la mesa fue el actor norteamericano John Malkovich, a quien acompañaron el jefe de Gobierno porteño Jorge Macri, su esposa, Belén Ludueña, el productor de Broadway Diego Kolankowsky y el marplatense Juan Salvi, concesionario de balnearios, entre otras actividades. Durante el encuentro, Malkovich manifestó su fascinación por la música de Astor Piazzolla, motivo por el cual Salvi le formalizó invitación a visitar Mar del Plata en una próxima oportunidad. El reconocido actor de 72 años, que presentará “El infame Ramírez Hoffman”, una propuesta teatral que mezcla literatura, música en vivo y actuación, con función única el viernes 27 en el Teatro Ópera, dijo sentirse como un argentino más y acotó que se respira tango en las calles. Prometió finalmente que intentará venir a Mar del Plata en próxima visita, interesado, al margen de las bellezas de la ciudad, en su variedad gastronómica, tema del cual sabía y bastante.

En los pasillos de Tribunales circula por estas horas una historia que, bien contada, podría ser un caso de estudio. O un guion. O ambas cosas. Se escuchó en flamante casa de picadas, en mesa de abogados que venían de disputar un “caliente” torneo de pádel. Arranca simple: un hombre se queda con cerca de 90 millones de pesos del Sindicato de Trabajadores de Luz y Fuerza de Mar del Plata. No es un error contable, no es un desliz administrativo. Es plata que desaparece de un lado y aparece –con el tiempo– en otro. Y ahí es donde la historia levanta vuelo. Porque esos millones no quedaron guardados en un cajón ni viajaron al exterior. Según reconstruyen en voz baja quienes siguen el expediente, fueron a parar a un emprendimiento privado. Una inversión. Un negocio. Algo que, con el correr de los meses, empezó a dar resultados. Hasta acá, la parte incómoda. Ahora viene la parte creativa. Con ese mismo dinero –ya transformado en un activo productivo– se armó un acuerdo de reparación integral. Traducido: la plata vuelve, pero en cuotas y con intereses implícitos en forma de rentabilidad previa.

El esquema es prolijo: 30 millones al inicio, como señal de “buena fe”, otros 7 millones acomodados como crédito laboral, después pagos escalonados: montos chicos primero, uno grande en el medio (30 millones en 2026) y finalmente cuotas mensuales de 2 millones hasta cerrar la cuenta. Todo legal. Todo encuadrado. Todo listo para que, si se cumple, la causa se extinga, de acuerdo a lo planteado por el abogado del sindicato, Javier Arriola. Es decir, no hay juicio, no hay condena, no hay historia pública. El Sindicato de Luz y Fuerza recupera su dinero. El protagonista del expediente evita el banquillo. Y el sistema ofrece una enseñanza involuntaria: hay formas de transformar un problema penal en un plan de pagos. Lo que queda flotando, como siempre, es la pregunta incómoda: ¿qué hubiera pasado si ese emprendimiento no funcionaba? Porque en este caso, la justicia no solo depende de la ley. También depende de que el negocio haya salido bien. Una combinación curiosa: riesgo empresario… con cobertura judicial.
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