La fantasía de un mileísmo sin Milei
Por Jorge Raventos
El gobierno no ha conseguido clausurar el tema en el que se desangra desde hace dos meses: las sospechas sobre inconductas de su jefe de gabinete. El culebrón, abierto a raíz de la decisión del funcionario de sumar a su esposa al vuelo oficial que llevó al presidente Milei a Nueva York a mediados de marzo, se extendió en sucesivos capítulos más o menos escandalosos y hoy da trabajo a la Justicia, que investiga la situación patrimonial de Adorni a partir de su encumbramiento político, a la luz de gastos que superarían los 800.000 dólares. Si la situación ha alcanzado una temperatura política especialmente elevada se debe a que el propio Presidente ha encabezado una defensa acérrima de su jefe de ministros y ha condicionado a todo su gabinete a acompañarlo en esa misión, desafiando la amplia y creciente opinión pública negativa sobre el episodio y su protagonista.
Un éxito incómodo
Hay una circunstancia política paradójica: mientras las desventuras inmobiliarias y turísticas del jefe de gabinete empantanan al oficialismo y las encuestas testimonian una persistente caída de las expectativas públicas sobre el rumbo del gobierno y el crecimiento de la opinión desfavorable al Presidente, la realidad exhibe un rotundo éxito de Javier Milei: ha conseguido que el conjunto del sistema político se deslice hacia el centro y la derecha (la excepción la constituyen las expresiones marxistas y trotskistas, electoralmente poco significativas).
Así como a principios de la década de 1970 el paisaje político argentino parecía superpoblado de pensamiento y utopías de izquierda (las palabras “revolucionario” o “intransigente” brillaban en los nombres de partidos y organizaciones juveniles y nadie osaba definirse “de derecha”), hoy se observa un corrimiento generalizado hacia propuestas más apegadas al realismo y el orden. Se empieza a configurar un consenso sobre la necesidad de equilibrio fiscal, de integración económica al mundo, de consideración a las políticas de mercado.
En ese desplazamiento sería injusto no reconocer un mérito especial a la prédica presidencial. Más allá de sus rasgos hiperbólicos, la defensa sostenida de aquellos criterios por parte de Milei abrió una brecha para que pudieran expresarse tendencias que estaban retenidas y promovió expectativas e iniciativas de sectores empresarios que sintieron que se iniciaba un cambio y se abrían horizontes antes clausurados u obstruidos.
Gran política y riesgo faccioso
Tras más de dos años de gestión, Millei podría hoy exhibir aquel consenso incipiente como un logro libertario. En los hechos, es lo que le ha dado gobernabilidad (junto con el salvador cheque de Trump y Scott Bessent en vísperas de la elección de medio término de octubre pasado).
No obstante, lo que el mileísmo sospecha es que ese amuchamiento sobre el centroderecha del espectro representa una amenaza para la hegemonía partidaria que persigue. Hasta ahora se había beneficiado por la polarización imaginaria contra “el riesgo kuka” y en el espacio de centroderecha sólo competía con vestigios anémicos del Pro que se mostraban predispuestos a cambiar de casaca.
Ahora, en cambio, el “riesgo kuka” pierde plausibilidad (el kirchnerismo parece cancelado como opción de gobierno con su jefa política detenida e inhabilitada y sus sistemas de influencia anémicos) mientras la figura de Mauricio Macri se muestra con renacido vigor en los estudios demoscópicos, reestructura a sus fieles y figuras emblemáticas del círculo rojo como Paolo Rocca le sugieren que el Pro compita en las presidenciales de 2027.
Lo que Rocca y otras figuras que han venido respaldando el rumbo general de Milei (pero tomando distancia de muchas de sus medidas económicas así como de su estilo enragé) probablemente ven es que la preocupación del Presidente y de su hermana Karina por priorizar el hegemonismo de la facción libertaria conspira contra la creación de una fuerza amplia de centroderecha, con capacidad de gestión, que podría mantener la línea de navegación iniciada por el gobierno pero dotándola de un mayor espíritu de convivencia y de sustentabilidad en el tiempo. Temen que el espíritu de facción libertario conduzca a vía muerta el sorprendente cambio de rumbo que se empezó a experimentar a partir del balotaje de 2023 y procuran que haya otras manos preparadas para enderezar el timón y estabilizar la marcha. Empieza a elaborare la hipótesis de un mileísmo sin Milei.
Se podría imaginar, en rigor, que la coalición del balotage de 2023 muestra señales de desagregación y que al menos un sector que hubiera preferido que Patricia Bullrich y no Milei hubiera sido el desafiante de Massa y terminó decantando su voto hacia el libertario, hoy se siente desapegado de aquella decisión y añora el balotaje que no fue.
Las libertades de la senadora Bullrich
No carece de significado que en la cena que organizó el lunes 27 de abril la Fundación Libertad, un encuentro anual del círculo rojo, Patricia Bullrich se acercara a Mauricio Macri para abrazarlo afectuosamente, un gesto diferenciado de la lejanía y reticencia que mostró el Presidente ante su antecesor en el cargo. La senadora conoce su público. Y trata de mostrarse como el fruto mejor destilado de aquel balotage (aunque ese esfuerzo por singularizarse despierte desconfianza en el aparato político del oficialismo).
La astuta puntada que ejecutó Bullrich esta semana al reclamar que Manuel Adorni presente de inmediato los números que alega tener para justificar sus cuantiosos gastos, tiende a expresar al conjunto de la base política del oficialismo, tanto al sector libertario como al electorado que optó por Milei en segunda instancia, preocupados por el daño que el episodio produce al gobierno y al propio Presidente:: al tiempo que ofrece una solución no agresiva al episodio Adorni (omite las alternativas de apartamiento o licencia) exhibe iniciativa y se empieza a probar como liderazgo opcional en caso de necesidad.”Yo creo que lo mejor que puede hacer Manuel es adelantar su declaración jurada – aconsejó Bullrich-. En nuestro espacio la transparencia no es negociable. Desde mi punto de vista, la presentación tiene que ser de inmediato. Ya está abierta la posibilidad de presentarla. ¿Para qué vas a esperar si la podés presentar ahora? Es bastante fácil hacerla si tenés la del año anterior”.
El tono de sentido común, afable y colaborativo de la senadora no alcanzó a disimular su desafiante autonomía: estaba interviniendo públicamente en un tema sobre el que ya se había pronunciado el Presidente y que él parecía querer manejar directamente (junto con su hermana Karina, secretaria general y valedora directa de Adorni). Milei tuvo que asimilar la iniciativa de Bullrich. “Patricia spoileó a Manuel –se quejó-; adelantó lo que efectivamente va a suceder, que Manuel tiene ya los números”. El Presidente no dijo nada sobre la propuesta de presentarlos “de inmediato”. De hecho, la oficina de Adorni puntualizó que la declaración se conocerá “lo antes que se pueda, alrededor del 31 de mayo”. Al parecer los números no están listos. Y el culebrón seguirá produciendo consecuencias. La senadora Bullrich avisó y se mosrtró.
Los otros huéspedes
Por cierto, el ahora poblado hemisferio del centro-derecha no se agota en los fragmentos descendientes del partido del balotaje de 2023. Se incorporan corrientes parcial o plenamente ajenas a ese antecedente. Eso sí: la mayoría de ellas están apenas insinuando sus tejidos para 2027.Lo interesante es que la mayoría de ellas, sin descuidar sus propios armados, balconean y hasta dialogan y participan colaborativamente en los reagrupamientos vecinos, como si estuvieran edificando por separado lo que prevén pueda convertirse en una casa común.
En el centro de esa formación puede ubicarse la línea federal que orientan Miguel Pichetto, Emilio Monzó y NicolásMassot: sus avanzadillas exploran la idea de construir una amplia coalición “de centro nacional”, abierta a distintas corrientes y candidatos que diriman fuerzas en el ámbito de las PASO, capaz de presentar una alternativa electoral a La Libertad Avanza que garantice continuidad a las líneas de integración al mundo, equilibrio fiscal y estabilidad monetaria, pero rectifique desequilibrios y encarrile la transición garantizando reglas de juego parejas a todas las regiones y sectores productivos.
En esa arquitectura, Pichetto parece ocupado principalmente por asociarse a sectores del peronismo (sin excluir a la detenida en Luis Saenz Peña 1111) para facilitar en su momento la mayor participación en una coalición “posmileísta”. En una perspectiva de polarización, que es la que los federales prevén, se impone el que más contenga.
Monzó trabaja la misma idea particularmente en los sectores de centro e imagina candidaturas atractivas que puedan sintetizar con su figura un programa capitalista de renovación y dimensiones federales.Así como Pichetto dialoga hasta con la señora de Kirchner, Monzó conversa también con Macri. En ese contexto ha circulado el nombre del banquero Jorge Brito como posible candidato 2027 para una etapa postmileísta (algo que el propio interesado declara desechar).
Del mismo modo, la producción virtual de candidatos ha circulado el nombre del pastor evangélico Dante Guebel (que, a diferencia de Brito, no ha dicho que no, sino “todavía no”). El predicador cuenta con un comité de promoción en el que participan disidentes del oficialismo y hasta dirigentes gremiales justicialistas. Si bien no se observan aún fuerzas significativas que estén detrás de la postulación (no se nota, por ejemplo, mayor compromiso por parte del influyente sector evangélico) el hecho de que Guebel sea recibido especialmente por dirigentes en provincias y que dos líderes de la CGT lo entrevisten, muestra que la elección de 2027 impulsa esfuerzos de caastin en diferentes direcciones.
El dilema peronista
En verdad el único “candidato” que por el momento parecería perfilarse de verdad como rival de Milei en 2027 es el gobernador bonaerense, Axel Kicilof. Él ha sido, si se quiere, el primero en poatular , así sea metafóricamente, un cambio de repertorio ideológico, cuando instó a ir por “nuevas canciones”más allá de “las canciones que sabemos todos”. Algún significado tiene que recientemente haya publicado –en Clarín- un elogio de Adam Smith, el gurú del liberalismo clásico. Ha empezado a hacer los deberes, pero incluso él mismo, que parecía apurado por mostrarse en el rol de candidato, hoy prefiere, sin dejar de trabajar con ese objetivo, tomarse tiempo antes de tirarse oficialmente a la pileta. Lógico: él también comprende que una candidatura sólida necesita el pedestal firme de una coalició, que necesariamente tiene que ser más amplia que el peronismo.En su caso, sin embargo, debe retener el apoyo de lo más relevante de su propia fuerza. No es un tejido simple: abarca desde las estructuras de la provincia que gobierna hasta –nada menos- Cristina Kirchner. Para que sus intenciones avancen necesitará ayuda.
En los hechos, la presencia peronista en el cuadrante del realismo de mercado no se agota con el intento de Kicilof. Desde el interior crece el nombre del sanjuanino Sergio Uñac. Joven, ex gobernador y figura de una de las provincias que –por sus reservas de cobre-atrae más inversión extranjera y aparece como uno de los polos de desarrollo del “nuevo modelo” (minería, energía, agroindustria). Uñac puede ser una figura pujante del interior en una interna justicialista en la que podría medirse con Kicilof, candidato del área metropolitana bonaerense. “Lo que está haciendo falta es una nueva tonada”, bromeó Uñac sobre la frase de Kicilof referida a las nuevas canciones.
Para agregar a la lista de nuevos pobladores del centroderecha del espectro político hay que mencionar el encuentro que el primero de mayo congregó en Parque Norte a peronistas de distintos puntos del país impulsado por el jefe del PJ porteño, Juan Manuel Olmos bajo el lema ““El peronismo debate para una alternativa nacional”. Un armador de primera categoría, Olmos avisó a los principales cuadros de su fuerza (desde Cristina Kirchner a Sergio Massa, pasando por Kicilof, Uñac y otros gobernadores), pero no invitó a ninguno de ellos a esa reunión de un millar de dirigentes intermedios de distntas provincias. Olmos quería poner el acento en el mensaje: se debatió sobre “orden macroeconómico” y sobre “la generación de riqueza como condición necesaria para el desarrollo”. Evocando a Néstor Kirchner, el nuevo sector reivindica la capacidad de administrar con equilibrio fiscal y superávits gemelos.
Hay un nuevo realismo de mercado, bueno para el país. ¿Mérito de Milei? Por ahora el oficialismo solo nota incomodidades.
El tiempo diría si el episodio Adorni, en su escala patética en relación con asuntos de mayor calado que afectan a la sociedad argentina , termina siendo una nota a pie de página o un punto de inflexión en los reagrupamientos que conducen a las urnas del año próximo.
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