Interés general

La fatiga cognitiva de Manes, la primavera de Rottemberg y la próxima temporada de verano como gran incógnita

Todos los entretelones de lo que es noticia en Mar del Plata.

La pandemia del coronavirus deja sus secuelas. Erosiona la confianza, genera incertidumbre. Sin certezas ante lo inmediato, son miles los argentinos que hoy temen ante el futuro económico, y/o por su salud y sufren ante el panorama imperante, con un altísimo grado de estrés que se traduce en una fatiga cognitiva generalizada, según lo describió en forma contundente el neurocientífico Facundo Manes. Dicha fatiga, o ese sentimiento de tener “la cabeza quemada” -rutina, aislamiento, alejamiento de la vida social, son cuestiones que también se suman- enciende alertas. “Es el momento que más tenemos que cuidarnos porque aumenta la curva y cuando uno está quemado empieza a tomar decisiones sin tanta reflexión”, señalaba Manes.

“Corrieron cuatro meses y a mí no me pasó nada. ¿Por qué me voy a contagiar ahora?”, reflexionaron interiormente muchos de los miles de marplatenses que prácticamente han sepultado no sólo a la cuarentena sino también hasta las mínimas medidas de precaución y aislamiento. Los encuentros se multiplican en los hogares, hay fiestas, asados, se comparte el mate en el taller y hasta en algunas oficinas y lo de la responsabilidad social se convierte en una frase vacía. El domingo, el sol invitó a salir a todos. Es normal. Es necesario. Sin embargo, algunas escenas observadas en las calles locales generaron preocupación. “Está bárbaro que salgas a caminar, a tomar un café, a mirar el mar. Pero es una locura armar un picado de fútbol o un picnic detrás del Museo MAR, o un asado para 15. De ese tipo de acciones surgen los contagios, según nos lo revelan las entrevistas que hacemos para determinar los nexos epidemiológicos”, advierten desde la Secretaría de Salud.

No es un problema que se registra sólo en Mar del Plata. El presidente de la Nación se vio obligado a firmar un DNU para suspender las reuniones sociales por 15 días. Su cumplimiento vuelve, otra vez, a la responsabilidad social. No va a ser posible ubicar a un policía por cuadra para vigilar que ocho pibes no se junten a tomar una cerveza, o que un cumpleaños convoque a veinte. También es cierto que algunas de las medidas adoptadas generan inquietudes, en algunos casos más que válidas. “Puedo llevar a mis viejos a cenar a un restaurante donde hay decenas de personas que no pertenecen a mi encapsulamiento familiar, puedo ir al gimnasio, pero no puedo ir al departamento de ellos a visitarlos”, señalaban muchos marplatenses en sus redes sociales, en otro claro ejemplo de fatiga cognitiva.

 

Un proyecto Covid-19 de Mar del Plata para el país. Se trata de un trabajo para “evaluar el impacto emocional que genera la pandemia”, que se convirtió en uno de los siete elegidos por el Programa de Articulación y Fortalecimiento Federal de las Capacidades en Ciencia y Tecnología Covid-19, una convocatoria generada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, para fortalecer las capacidades de provincias y municipios. El grupo, liderado por la investigadora del Instituto de Psicología Básica, Aplicada y Tecnología (Ipsibat-Conicet, UNMdP) Lorena Canet Juric, fue uno de los proyectos marplatenses elegido por el Programa nacional. El proyecto ganador tiene como objetivos analizar el impacto emocional del aislamiento social, preventivo y obligatorio, obtener información sobre los niveles de ansiedad, los síntomas depresivos y los niveles de afectividad provocados por este estado de aislamiento y proveer información basada en evidencias sobre efectos emocionales del aislamiento y su relación con aspectos socio-demográficos.

Los investigadores explican que este tipo de estudios contribuye a obtener información novedosa, con un alto valor social y científico, que sirve de base para el diseño de futuras investigaciones, pero sobre todo configura una fuente de datos que facilita la toma de decisiones futuras a nivel provincial y nacional. El análisis de los resultados permitirá identificar factores protectores o de vulnerabilidad para generar estrategias de afrontamiento adecuadas y acciones tendientes a regular los efectos del aislamiento social sobre las reacciones emocionales y la sintomatología psicopatológica, detallan los especialistas. El grupo de investigación encargado de llevar adelante el trabajo es heterogéneo y está conformado por los investigadores del Conicet Lorena Canet Juric, Laura Andrés, Sebastián Urquijo, Fernando Poó, los becarios, también del Conicet, Macarena Del Valle, Juan Ignacio Galli, Hernán López Morales, Rosario Gelpi Trudo, el becario Matías Yerro y la docente Florencia Bortolotto, ambos pertenecientes a la UNMdP. Los tiempos del proyecto son particulares, porque desde el 22 de marzo están trabajando en la recolección de datos longitudinales, con tres encuestas en adultos -a punto de sacar la cuarta- y una medida sobre percepción parental de la salud mental de los niños, mucho antes de la convocatoria de los proyectos. “Estamos bastante avanzados, esperamos poder seguir manteniendo a las personas que participaron del momento inicial y continuar hasta pasada la pandemia”, concluyó la investigadora.

“El círculo rojo quiere aperturas económicas y la gente quiere solamente caminar para intentar olvidar por un rato todo este desastre”, simplificaba un funcionario municipal en la noche del domingo. Atrás había quedado otro examen aprobado ante la Provincia para permanecer en la fase 4. Una fase más cercana a la 5, a la luz de las nuevas aperturas registradas en las últimas horas -gimnasios y natatorios- y que generan la sorpresa en otros distritos, como en Bahía Blanca, donde los periodistas se preguntan por qué Mar del Plata sí y ellos no. Hasta replicaron allí la conformación de una comisión como la que surgió en el Concejo Deliberante local por iniciativa de Alejandro Carrancio.

“Cuando la cuarentena termine y los argentinos comencemos a levantar los escombros y barrer las cenizas, la devastación se hará visible y sus efectos se sentirán sobre todo en los grupos más débiles”, señala José Natanson en un excelente artículo publicado en la última edición de Le Monde Diplomatique. “Con la excepción de unos poquísimos sectores de la economía, que no saldrán favorecidos pero sí aguantarán mejor el golpe, entre los que se destaca, sobre todo el agropecuario, prácticamente todas las ramas se desplomarán, con caídas especialmente dramáticas en el esparcimiento, la industria mercado internista, el comercio y la construcción” se añade. Según estimaciones de Naciones Unidas, la pobreza llegará al 40 por ciento en el segundo semestre de este año, la pobreza extrema trepará al 10 por ciento y el desempleo al 15%, refirió Natanson. En otro aspecto, se estableció que cuando se reanuden las clases, al menos un 10 por ciento de los alumnos no retornarán a las aulas. Otro efecto directo de esta pandemia que todo lo abarca.

 

Quedaba atrás también otra semana preocupante para Mar del Plata, cerrándose un mes de julio absolutamente negativo en relación al coronavirus. Y julio se despidió con una jornada récord de 84 casos que encendió todas las luces de alerta. “Esta vez me parece que la Provincia nos boletea y nos manda a fase 3”, señalaban cerca del intendente. Sin embargo, Montenegro estaba convencido, pese a los numerosos contagios, de que no habría retroceso. En la semana, con motivo de la inauguración del Hospital Modular, tuvo un reconocimiento del Presidente por teleconferencia -ambos intercambian WhatsApp y mensajes a menudo- y pudo dialogar extensamente con el jefe de Gabinete y mano derecha del gobernador, Carlos Bianco, y el viceministro de Salud, Nicolás Kepler. Insistió Montenegro en que la situación en materia de atención hospitalaria por ahora no ofrece sobresaltos. Y por enésima vez repitió que será él la primera persona en decidir dar marcha atrás cuando la situación -ojalá no se llegue a ese momento- deje de ser manejable.

No obstante, la situación de Mar del Plata se monitorea semana a semana desde La Plata. En sus argumentos para permanecer en la fase 4, las autoridades municipales detallaron el viernes que “estamos lejos de tener un colapso del sistema sanitario, con sólo 31 pacientes Covid internados, 10 en UTI sin respirador y 5 en UTI con respirador. El resto está en domicilio o en hoteles”, se indicó. No obstante, este martes las camas Covid ocupadas ya eran 42 y los respiradores en uso 9. En tanto, en el Hospital Interzonal General de Agudos se confirmaba que tenían cerca de una veintena de pacientes con coronavirus internados. El Hospital Modular, a la vez, se encontraba casi con la totalidad de las camas habilitadas ocupadas al tiempo que los privados todos tienen casos internados, resaltó un funcionario del INE. En tal sentido, justamente responsables del INE, Zona Sanitaria VIII, IOMA, PAMI, y de los hospitales Materno Infantil e Interzonal General de Agudos, de la Universidad Nacional de Mar del Plata y de la Sociedad Marplatense de Infectología, entre otras entidades, reclamaron a través de una nota elevada a la secretaria de Salud, Viviana Bernabei y al intendente Guillermo Montenegro, una “pronta convocatoria del Consejo Asesor para el desarrollo de políticas conjuntas que den respuesta y lleven tranquilidad a la población de la ciudad de Mar del Plata”. La última reunión se desarrolló en abril, recordaron. Motiva el pedido de la reunión -a desarrollarse en las próximas horas- “la inquietante situación epidemiológica” de la ciudad de Mar del Plata.

La apertura económica de la gastronomía era requerida con insistencia por ese sector vital de la economía local. El fin de semana, con cierta desazón, muchos de los propietarios de bares y restaurantes constataron que las mesas ocupadas y la facturación estaban muy lejos de lo que imaginaban. “Muchos de nosotros veníamos advirtiendo que por culpa de la cuarentena íbamos a quebrar. Y la verdad es que la crisis económica es mucho más grande de lo que al menos yo pensaba. No hay una salida económica a la vista. Hoy, sin pagar un solo impuesto ni carga, el negocio no cierra de ninguna manera. Me duele admitirlo pero esa es la realidad. Llegó el tiempo de la economía del pochoclo”, añadió, señalando la escena que se registraba a pocos metros de su restaurante en la calle Alem. “Mirá la cola que hay. Un pochoclo, una manzanita, 150 mangos, los chicos contentos y a casa. Ojalá me equivoque pero entramos en la era de la economía del pochoclo. La gente no tiene un mango. Y se nota más que nunca”, señaló con cierta resignación.

 

Mar del Plata, claro está, siente y sufre el mazazo del coronavirus. La ayuda económica del Gobierno, a través de las ATP y los IFE disimuló en parte la gravedad de la situación. Si antes de la pandemia un tercio de la población marplatense se encontraba en situación de pobreza, las estadísticas futuras marcarán un incremento que también se replicará en los índices de desocupación. “Hay miles de personas que aún no saben que van a pasar a la categoría de pobres. Hoy los pagos de muchos impuestos y servicios están diferidos, al igual que las tarjetas de crédito con facilidades que ya desaparecen. Una de las medidas que el Gobierno puso a disposición de los argentinos cuando comenzó la cuarentena y las actividades se paralizaron casi totalmente. fue la de poder refinanciar el saldo de las tarjetas de crédito a una tasa del 24% anual y en nueve meses” reseñó la gerenta de una sucursal céntrica de banco extranjero.

 

Foto archivo.

“Miles de argentinos siguieron usando las tarjetas de crédito para subsistir y ahora tienen que pagar no sólo la cuota de la refinanciación sino que además se junta con lo gastado en el transcurso del último mes, y en casos, también los anteriores. Por eso ahora muchos piden postergar al menos hasta enero el pago de la primera cuota” añadió la economista para admitir que “en mi vida vi tantos cheques rechazados. Gente que siempre cumplió hoy tira cheques sin respaldo porque lisa y llanamente no puede hacer frente a los compromisos”, puntualizó. La ciudad pone todas sus fichas en la temporada de verano. “Por el valor del dólar y los rebrotes mucha gente no va a querer salir del país. Mar del Plata va a explotar”, se coincidía en señalar en sectores relacionados con el turismo hasta hace no más de un mes. Hoy, a la luz de lo que está sucediendo en distintos países del mundo donde se creía que el coronavirus había sido vencido y volvieron a irrumpir los casos, y teniendo en cuenta lo que se registra en el país con un crecimiento exponencial de casos, la pregunta pasó a ser otra: ¿habrá temporada?

 

“Primavera define verano” le dijo a LA CAPITAL el empresario y productor teatral Carlos Rottemberg, frase que rápidamente se replicó en otros medios locales y nacionales. El teléfono de Rottemberg se llenó de mensajes para sorpresa del productor quien llamó a uno de sus históricos amigos de Mar del Plata para intentar comprender por qué sus dichos habían alcanzado esa inusual repercusión. “Porque es necesario ya empezar a pensar en el verano pero, como decís vos, es fundamental que la ciudad y el país se pongan en marcha en primavera”, le respondió su compañero de café local. A punto de cumplir 43 temporadas consecutivas en la ciudad, Rottemberg vaticinó que “Mar del Plata puede tener una temporada excepcional por algunos factores obvios, que pueden tener que ver con la distancia de los hogares primarios de los posibles turistas y con muchas maneras de llegar a la ciudad sin necesitar transporte público”.

“Ensayar la salida o mejor dicho la convivencia con el virus -porque de eso se va a tratar el verano- va a complicarnos si no tenemos los ensayos, entre comillas, de una primavera donde la gente vaya perdiendo el temor y vayamos acostumbrándonos a poder convivir con este Covid-19”, dijo, y aunque consideró que el 2020 es un año perdido desde el punto de vista de la producción de espectáculos, apostó a lo que viene, la temporada teatral del verano: “Tenemos todo listo para volver pero primero intentemos seguir cuidándonos”. “De entrada dije que el show no debe continuar, esa frase tan de nuestro ambiente es por un tema sanitario, se están jugando vidas humanas y no da como para seguir con la frivolidad de lo nuestro, que es tan necesaria, tan importante y que yo le tengo hasta mucho cariño porque es mi trabajo”, indicó a LA CAPITAL y añadió que “tengo en claro, como ciudadano, que hay que anteponer lo prioritario y en este caso sólo decir que estoy listo para arrancar una buena temporada de Mar del Plata. Ojalá mi próximo diálogo tenga que ver con una programación y no con esta sensación de impotencia por no saber exactamente dónde estamos parados, primero como persona y después como empresario”.

 

Con la casi certeza de que no habrá vacuna hasta al menos el año próximo, el ministro de Salud de la provincia, Daniel Gollán, dijo que veía “complicado que se pueda abrir todo para fin de año y llegar con el turismo como todos los años, no sólo de la Provincia sino del país”. En sintonía, el coordinador del gabinete municipal, Alejandro Rabinovich, reflexionó que “tendremos que ser muy prudentes” a la hora de planificar la temporada de verano “porque podemos arriesgarnos a que Mar del Plata se convierta en un foco para el rebrote de coronavirus”. Cerca del funcionario sostienen que “a la costa vienen tres millones de personas en el verano. El 5 por ciento que se contagie son 150 mil personas. Decime con qué sistema sanitario podés aguantar una demanda de esas características”, peguntó, llevando al extremo la hipótesis. Como sea, la temporada marplatense será atípica, sin ningún antecedente similar previo.

“Hay que trabajar en distintos planes y alternativas”, refirieron desde el sector privado. Uno de los voceros tiró una propuesta que, dijo, ya comenzó a evaluarse en distintos ámbitos. “Quizás haya que establecer una especie de pasaporte sanitario que garantice que el visitante llega sin estar contagiado. El costo de ese análisis se le puede devolver con descuentos, entradas y otros beneficios. De todos modos, cualquier cosa que se haga deberá ser entre todas las ciudades turísticas con la coordinación, claro está, del Ministerio de Turismo de la Nación. ¿Falta mucho tiempo? De ninguna manera”, resaltó. “Creo que si la situación está controlada para fin de año, la temporada debería ser muy buena, aunque dependerá de las actividades públicas, de la situación sanitaria y de las medidas que se tomen para salir de la crisis económica vinculada con la pandemia”, indicó por su parte el jefe del Gabinete de la provincia, Carlos Bianco. Añadió que “si somos capaces desde el gobierno nacional y provincial de implementar medidas para el fortalecimiento de la demanda, con políticas fiscales por ejemplo, será una temporada excelente, porque por cuestiones económicas y el peligro sanitario, la gente no está pensando en andar paseando por el mundo”. Lo mismo sostiene Federico Scremin, titular del Ente Municipal de Turismo en estos inéditos tiempos en los cuales no abundan las certezas.

 

Si algo caracteriza al verano marplatense es su masividad, con miles de personas copando las playas, concurriendo a restaurantes y teatros, participando en recitales o fiestas de música electrónica por nombrar tan sólo algunas actividades. Pero para cada una de ellas habrá que establecer protocolos especiales. ¿Se mantendrá el número de carpas en las playas o habrá una mayor distancia entre los espacios de sombra, y por ende, menor rentabilidad para los empresarios del sector? ¿Quién y cómo controlará que en los sectores públicos, en el centro, en el sur, en Mogotes o en el norte, turistas y marplatenses respeten el distanciamiento social? ¿En qué porcentaje se reducirán las disponibilidades en las salas teatrales? ¿Habrá recitales de música electrónica con multitudes de jóvenes bailando hasta el amanecer? ¿Qué sucederá con los recitales? ¿Trabajarán en contacto permanente con la gente las centenares de promotoras de distintas marcas que eligen el verano para publicitarse? ¿Qué va a pasar con los boliches bailables? ¿Y con los restaurantes hoy con menos mesas habilitadas? ¿Cómo encarará la hotelería esta nueva etapa? ¿Habrá fútbol de verano sin público? ¿Se permitirá que los turistas puedan llegar en micros de larga distancia o trenes? Interrogantes, los anteriores, que hace algunos meses hubiese sido disparatados plantearlos.

Difícil, claro, hacer predicciones y más aún en el marco de esta pandemia que sigue sorprendiendo. No obstante, en materia turística, los viajes de proximidad ganarán mucho peso. “Potenciar el turismo interno y de proximidad puede ser un aspecto interesante para reactivar la actividad”, admiten los especialistas. Asimismo, cambiará la forma de viajar masificada, priorizándose el transporte individual al público. Y no sólo habrá cambios en los viajes de ocio, sino también en cuanto a negocios y congresos y convenciones, actividad que también tenía en Mar del Plata a una importante sede nacional. “El Zoom llegó para quedarse”, sostienen quienes reconocen que los cambios serán notables en todos los rubros. Paralelamente, distintas encuestas realizadas coinciden en destacar en cuanto a las prioridades de consumo para la etapa poscuarentena, que el turismo continúa liderando el ranking dentro de los rubros no alimenticios. En relación a esto, más de la mitad de los encuestados manifestó que la situación de cuarentena hace aumentar sus deseos de viajar. Este efecto es aún mayor en los grupos más jóvenes.

El relevamiento sobre “Posible escenario del consumo y del turismo poscoronavirus” realizado por el estudio Sinerman & Makon establece que garantizar la seguridad sanitaria se consolida como la principal medida que deberán tomar los destinos para incentivar las decisiones de viaje de las personas. Respecto a los destinos elegidos, en términos generales se evidencia que la mayoría optaría por viajar al interior del país, y alrededor de un tercio preferiría viajar al exterior. De los que viajarían al interior, hay un comportamiento dispar en relación a la distancia que planean recorrer, con una proporción similar de casos que optarían por viajes de larga, de media y de corta distancia, con una muy baja cantidad que realizaría viajes de cercanía. Las regiones más elegidas fueron la Patagonia y la provincia de Buenos Aires, en donde se destacan Bariloche y Mar del Plata respectivamente como los destinos más seleccionados.

 

Te puede interesar

Cargando...
Cargando...
Cargando...