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Policiales 20 de enero de 2026

La foto que involucró falsamente a un marplatense en una estafa

Estafadores engañaron a una familia de Santa Fe con el alquiler de una casa y para desalentar cualquier reclamo les enviaron una foto supuestamente desde la cárcel. Sin embargo, la fotografía es de la época de la pandemia y tiene su propia historia.

Tapa del diario LA CAPITAL de mayo de 2020 y la imagen enviada por los estafadores la semana pasada.

Por Fernando del Rio

En estos tiempos frenéticos en los que primero se existe y luego se piensa, en los que urge aseverar algunas verdades sin importar si se trata de eso o de mentiras, o de falsedades, o de manipulaciones o de deliberadas distorsiones, en épocas de posverdad, donde cotiza más el efecto de cualquier manifestación que el trabajo previo por verificarla, hay ocasiones en que el fallo es inevitable. Porque, por más esfuerzo que se coloque al servicio de chequear, hay historias que vienen con el error incorporado.

En las últimas horas se echó a correr una información sobre un triste caso de turistas santafesinos que fueron estafados con el alquiler de una casa en Santa Elena, una barriada de Santa Clara del Mar. Los damnificados dijeron que, además de la crueldad de los estafadores al despojarlos de sus ahorros, hubo una instancia más: eran presos que cometían esos delitos desde la cárcel y para probarlos les enviaron una ‘selfie’.

El detalle de la fotografía transformó un fraude lamentablemente frecuente en un episodio singular, con un grado de notoriedad por encima de la media. Sin embargo, hay gato encerrado.

Para los medios ajenos a Mar del Plata, esa foto no tiene nada raro, al contrario, confirma lo denunciado. Se ve a ocho presos dentro de una celda y a su líder. Todos saludan a la cámara. Esa foto, según el relato de la víctima, se la enviaron los estafadores para mofarse de ella. Y en verdad eso sucedió. Se estaban mofando, pero usando una fotografía falsa.

La historia de la estafa ocurrió hace unos días, cuando la familia oriunda de Santa Fe contactó por redes sociales al supuesto propietario de una casa en Santa Elena. Incluso vieron fotografías y les pareció ideal para alojarse durante cinco días, entre el 14 y el 19 de enero. Hicieron un pago de 210 mil pesos de adelanto y el resto acordaron pagarlo al llegar.

Russo en una de las últimas desde Mallorca.

Russo en una de las últimas apariciones en Mallorca.

Pero todo se precipitó cuando arribaron a Santa Elena. De la casa alquilada no salió nadie y solo una vecina se mostró interesada en saber qué quería esa familia. “Alquilamos la casa”, le dijeron y la mujer le respondió que era imposible, porque esa vivienda era de un familiar y que no estaba en alquiler.

Indignados, volvieron a contactar a quien les había cobrado los 210 mil pesos y, entre risas, la única respuesta que le envió fue la fotografía del líder y sus ocho presos-cómplices.

Aunque hicieron la denuncia y algunos intentos más, los santafesinos perdieron ese dinero y la ilusión de pasar unos días de relax.

El engaño

Este cronista recibió un mensaje en la noche del lunes del “líder” de esa foto y, tras una rápida verificación, advirtió el error en la noticia publicada en distintos medios –los primeros fueron medios de Santa Fe, luego ya nacionales–: esa fotografía no era nueva, sino de los años de la pandemia por Covid. Quien aparece con preeminencia en la imagen es Gastón Russo, un marplatense que fue condenado por la causa Dólar Blanco en un juicio abreviado, aunque luego apeló esa sentencia.

Russo cobró notoriedad por su histrionismo, su aspecto físico y su afición a exhibirse en redes sociales con lujosos automóviles.

“Aclaro de manera categórica que no tengo ninguna vinculación con la causa ni con las personas involucradas. La imagen fue empleada sin mi autorización y, además, sin la verificación mínima de su origen o de su fuente, lo cual ocasiona un daño directo a mi nombre y reputación”, escribió Russo por WhatsApp en una suerte de descargo.  Luego agregó que “lo más preocupante de este episodio no es solo el agravio personal, sino el síntoma que revela: la sustitución del deber de verificación por la urgencia de publicar. Cuando se abdica del contraste mínimo de la fuente, una imagen termina operando como ‘prueba’ y una insinuación como sentencia social, sin controles, sin contexto y sin responsabilidad editorial. La reputación es un bien jurídico y social de enorme valor; se construye durante años y puede ser erosionada en minutos por una publicación ligera. La información –si pretende ser periodismo– exige método: corroboración, trazabilidad de la fuente, contraste y prudencia; la velocidad nunca puede funcionar como coartada para la negligencia”.

En la actualidad, Russo se encuentra radicado en Palma de Mallorca, donde asegura haber cambiado su estilo de vida y sus relaciones. Cuenta con un emprendimiento gastronómico y, por estos días, estuvo en Mar del Plata celebrando las fiestas de fin de año.