CERRAR

La Capital - Logo

× El País El Mundo La Zona Cultura Tecnología Gastronomía Salud Interés General La Ciudad Deportes Arte y Espectáculos Policiales Cartelera Fotos de Familia Clasificados Fúnebres
La Ciudad 13 de febrero de 2026

La Guardia Nacional del Mar debe dejar su sede tras 30 años y reclama definiciones del municipio

La institución atraviesa una crisis económica que quedó expuesta ante la pérdida del inmueble. Su director advierte que el financiamiento se redujo en los últimos años. En el Concejo Deliberante piden explicaciones al Ejecutivo sobre qué medidas tomará para garantizar su continuidad.

La Guardia Nacional del Mar, uno de los símbolos culturales más reconocidos de Mar del Plata, vive hoy uno de los momentos más delicados de su historia. Luego de 30 años de funcionamiento en su sede ubicada en Savio 128, la institución debe abandonar el inmueble y salir en busca de un nuevo espacio para ensayar y sostener sus actividades, pero en simultáneo advierten no tener recursos suficientes y reclaman medidas del municipio.

El reclamo que la Guardia decidió hacer público en estos últimos días, muy cerca de su participación en el acto oficial por el 152° aniversario de la fundación de la ciudad, dejó al descubierto una crisis económica que la entidad viene arrastrando desde hace años y que hoy, incluso, pone en jaque su continuidad.

“Desde hace 30 años estábamos alquilando un lugar que lo acondicionamos para la Guardia e hicimos varias obras, pero como todo alquiler, uno corre el riesgo de que en algún momento le digan que necesitan la propiedad. Bueno, es lo que nos está pasando ahora”, indicó Alejandro Magrini, director de la institución.

La Guardia Nacional del Mar se creó el 7 de diciembre de 1969 dentro de la órbita de la Municipalidad de General Pueyrredon, en el ámbito de la entonces Dirección Municipal de Turismo, con el objetivo de promocionar turísticamente a Mar del Plata en fiestas nacionales y eventos a lo largo del país.

Durante décadas, el cuerpo coreográfico-musical recorrió todo el país representando a la ciudad con sus uniformes, su música y su despliegue escénico.

Mardel 13

En 1996 hubo un cambio importante: la Municipalidad firmó un convenio con la Asociación Amigos de la Guardia del Mar, que funcionaba como cooperadora, y desde entonces la institución quedó vinculada al municipio, pero no dentro de su estructura formal.

Según señaló Magrini, ese acuerdo (sujeto a renovaciones) implicó que el municipio se desligara de obligaciones directas y que la Guardia comenzara a sostenerse con recursos cada vez más reducidos.

En concreto, en cada renovación del convenio hubo “reducciones” progresivas, hasta quedar prácticamente “desfinanciados”, según explicó el director.

“El inconveniente que tenemos ahora, después de tantos años, es que esos convenios cada vez que se renuevan tienen una reducción muy fuerte del monto para la Guardia. Y la Guardia tiene que absorber absolutamente todos los costos: actuaciones, alquiler, uniformes, seguros, funcionamiento”, detalló.

La reciente pérdida de la sede terminó siendo, en palabras del propio director, “la gota que rebalsó el vaso”. Durante tres décadas, el espacio fue adaptado especialmente para las necesidades del cuerpo: se construyeron salones, gimnasios y se realizaron múltiples mejoras.

“Pusimos mucho cariño en un espacio que fue nuestra casa. Pero cuando uno alquila, corre el riesgo de que en algún momento tenga que entregarlo”, lamentó.

Se

Savio 128, donde durante 30 años funcionó la sede de la Guardia Nacional del Mar.

Hoy son 60 chicos y chicas quienes integran la Guardia y desfilan ad honorem, impulsados por “el orgullo de representar a Mar del Plata”. Pero detrás de cada presentación hay una estructura que cuesta dinero: profesores, coreógrafos, seguros, impuestos, servicios, transporte y sonido, entre otros elementos.

“Cada vez que desfila la Guardia y se la piden a la Municipalidad, nosotros tenemos que absorber los gastos de esa actuación. Transporte, sonidista, camioneta, todo sale del mismo monto exiguo que nos da la Municipalidad”, explicó el director y reconoció que “llega un momento que es imposible seguir adelante”.

Por lo pronto, deberán mudarse. El problema es que aun no hay un inmueble asignado. “Es una situación muy difícil”, reconoció.

Mozos 10


Piden respuestas del Ejecutivo

El director de la Guardia contó que habló con el Ejecutivo municipal, y que desde el entorno del intendente señalaron que la entidad continuaría funcionando, aunque por el momento no hubo respuestas ni medidas concretas, lo que lleva a que crezca la incertidumbre entre sus integrantes.

La situación generó repercusiones políticas. En las últimas horas, el concejal Gustavo Pulti, del bloque Acción Marplatense – Movimiento Derecho al Futuro, presentó un proyecto de comunicación para que el Departamento Ejecutivo informe qué medidas prevé adoptar frente a la crisis institucional.

En el texto, el edil remarca que la Guardia Nacional del Mar constituye desde 1969 “una de las expresiones culturales, identitarias y simbólicas más reconocidas de la ciudad”, con un rol sostenido en actos oficiales, eventos comunitarios y manifestaciones culturales dentro y fuera del Partido de General Pueyrredon.

Mozos 08

El proyecto subraya que, a lo largo de más de cinco décadas, la institución desarrolló una función “formativa, social y cultural”. Se la define como un espacio de construcción social, educativa y comunitaria que promueve valores como la convivencia, la disciplina y el compromiso.

A su vez, el proyecto solicita que el Ejecutivo informe si tomó intervención ante la pérdida de la sede de Savio 128, si mantuvo reuniones con autoridades de la Guardia o con la Asociación Amigos de la Guardia del Mar, y si evalúa disponer o gestionar un espacio físico alternativo para garantizar la continuidad de los ensayos y actividades formativas.

También pregunta si existe algún programa municipal destinado al sostenimiento de instituciones culturales históricas y si la Guardia está incluida.


“Escuela de vida”

Para quienes pasaron por sus filas, la Guardia Nacional del Mar no es sólo un grupo coreográfico-musical. Es, como la describen, una “escuela de vida”.

Cientos de jóvenes encontraron allí “un espacio de pertenencia, disciplina, amistad y formación” en la adolescencia.

Más allá de los aplausos y las presentaciones en distintos puntos del país, lo que queda -dicen quienes la integraron- son “las vivencias compartidas y el orgullo” de haber representado a Mar del Plata.

Hoy, esa historia de más de medio siglo de vida atraviesa un momento crítico. La Guardia Nacional del Mar se quedó sin sede y, según admiten sus representantes, está en peligro su continuidad.