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Deportes 20 de abril de 2019

La historia de la inédita foto de Messi y Antonela jugando en las playas de Mar del Plata

Una imagen buscada por años muestra al mejor futbolista del mundo cuando era sólo un nene, junto a la madre de sus hijos y actual esposa, en un balneario de Punta Mogotes. La historia detrás de su paso por la ciudad está plagada de curiosidades que se reconstruyen en esta nota.

La foto que faltaba. Lionel Messi y Antonela Roccuzzo estuvieron en la ciudad en el verano de 1998, cuando tenían 10 años.

Por Bruno Verdenelli
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Todos tienen una foto en Mar del Plata. Es sabido. Personalidades emblemáticas de la Argentina como Jorge Luis Borges, Diego Armando Maradona, Eva Perón, Ernesto “Che” Guevara, e incluso íconos mundiales provenientes del extranjero cuya lista de nombres resulta muy extensa. Eso hizo que a varios miembros de la redacción de LA CAPITAL los inquietara saber por qué no había aparecido hasta ahora una imagen típica de la ciudad que tuviera como protagonista a Lionel Messi, tal vez el astro más moderno en ese cielo sólo reservado a los elegidos.

Hasta que un día, después de tres años de búsqueda periodística, se hizo la luz y el hallazgo resultó maravilloso: la toma obtenida después de tanto tiempo exhibe al rosarino de chico en Punta Mogotes, pero además lo muestra acompañado de varios pequeños entre los que está nada más y nada menos que Antonela Roccuzzo, quien ahora es su esposa y la madre de sus hijos Thiago, Mateo y Ciro.

De esa y otras curiosidades está plagada la historia del paso del mejor futbolista del mundo por “La Feliz”.

Un verano inolvidable

En enero de 1998 Lionel Messi aún tenía 10 años (nació el 24 de junio de 1987) y su vida, como la de cualquier nene, pasaba por jugar y divertirse con sus amigos. No imaginaba ni por asomo que a la brevedad le aguardaba una mudanza a Barcelona y más tarde un futuro glorioso. Los límites se reducían a su amada Rosario y el máximo sueño era llegar a vestir alguna vez la camiseta del primer equipo de Newell’s Old Boys, donde hacía las inferiores.

Como todos los veranos, el “rojinegro” se disponía a llevar a los jugadores de la categoría de “La Pulga” -como ya lo apodaban en aquél entonces- a Balcarce, donde se realizaba un campeonato en el que participarían Boca, Independiente, River y Vélez, entre otros, con sus poderosas infantiles. Cuando arribaron a la ciudad serrana, a Messi y a su compañero Matías Pecce les tocó alojarse una semana entera en la casa de Francisco Ludueña, jugador del Club Racing local que oficiaba de anfitrión del torneo.

Cuentan que la categoría ’87 de Newell’s era imparable. El equipo ganó todos los partidos por goleada (9 a 2, 8 a 0, 7 a 1 por citar algunos ejemplos) y fue campeón invicto, incluso tras enfrentar a planteles que incluían a Fernando Gago o a Mauro Zárate, entre otras grandes promesas del fútbol argentino que integraban el certamen. Por supuesto que la mayoría de los tantos era de Messi, al que los demás nenes no podían detener a pesar de su pequeña contextura física, lo cual asombraba todavía más a los espectadores.

"La Pulga", en una categoría gigante. La invencible categoría '87 de Newell's se reencontró con "La Pulga" en diciembre de 2016.

“La Pulga”, en una categoría gigante. La invencible categoría ’87 de Newell’s se reencontró con “La Pulga” en diciembre de 2016.

En ese contexto fue que se produjo el primer contacto del astro con Mar del Plata. Posiblemente haya sido un jueves, recuerda hoy una de las personas consultadas para realizar esta nota, en el que como los “leprosos” ya estaban clasificados a la ronda final del campeonato tenían la jornada libre. Y así fue como la familia de Lucas Scaglia -uno de los integrantes del equipo- y la de su prima Antonela Roccuzzo, que lo seguía a todos lados y había viajado a Balcarce para verlo jugar, decidieron tomar la ruta 226 e irse a pasar el día a las playas de Punta Mogotes.

Pecce y sus padres se sumaron, al igual que otros de sus compañeros como Messi, que estaba solo porque Jorge y Celia se habían quedado en Rosario. Y aquella tarde, entre que se pasaban la pelota a la orilla del mar y hacían picados en la arena, alguien le tomó al grupo la fotografía que hasta ahora nunca había sido publicada.

Cuando “La Feliz” se perdió
el lujo de ver jugar al genio

El verano de 1999 no fue tan divertido para Messi como el anterior. La todavía invencible categoría ´87 de Newell’s se aproximaba a viajar nuevamente para participar de otro torneo y ahora el escenario era directamente Mar del Plata. Se trataba de un certamen infantil clásico conocido popularmente como “El Mundialito” en el que también se esperaba la presencia de grandes promesas deportivas, y era la primera vez que el genio iba a jugar en las canchas locales.

Pero la mala suerte hizo que pocos días antes de dejar Rosario, Messi se quebrara el brazo izquierdo durante un partido amistoso realizado durante un entrenamiento. Dicen los que estuvieron cerca suyo en aquellos días que la lesión le causó tanta bronca que incluso llegó a pedirle al entrenador que lo pusiera igual; que si lo necesitaba para ganar en “La Feliz” él estaba dispuesto a quitarse el yeso.

Casi juega acá. El astro rosarino no pudo jugar en Mar del Plata porque se había quebrado un brazo pocos días antes de viajar.

Casi juega acá. El astro rosarino no pudo jugar en Mar del Plata porque se había quebrado un brazo pocos días antes de viajar.

Por supuesto que eso finalmente no ocurrió, aunque Messi viajó a la ciudad de todos modos y se alojó en un hotel con los “profes” para alentar a sus compañeros -quienes se alojaron en casas de chicos del Club Quilmes- desde la tribuna. El equipo perdió por penales en la semifinal y de su paso por Mar del Plata existe una fotografía en la que se mezclan chicos con camisetas de Newell’s y Gimnasia Esgrima La Plata en “La Cantera”, la vieja cancha de Aldosivi ubicada en el Puerto. Entre los pequeños puede observarse a uno que luce un yeso blanco y un corte taza típico de la época: es Messi, aunque su rostro no alcanza a vislumbrarse del todo bien.

Algún día volverá…

Al igual que a fines de los ’90 Messi no imaginaba convertirse en una leyenda, ahora tampoco tiene en claro si volverá al país para terminar su carrera en Newell’s. Si lo hace, quizás la ciudad de Mar del Plata esté en condiciones de tomarse revancha de aquella vez.

De lo contrario, parece difícil que eso ocurra, puesto que con la Selección Argentina ya advirtió que sólo disputará los torneos importantes como la Copa América 2020 que, desgraciadamente, no incluirá al estadio “José María Minella” como una de las plazas elegidas. Lo mismo había sucedido en 2011, razón por la cual “La Feliz” todavía sigue sin poder ostentar su hito pendiente: convertirse en un escenario más de los tantos en los que Messi ha deslumbrado con su sobrenatural talento.

Así, lo único que queda para los amantes del fútbol que viven en estas costas es la posibilidad de ilusionarse con algún amistoso pos retiro del astro, o imaginar la remota chance de cruzarlo, quién sabe cuándo, en una playa alejada, haciendo jueguitos y pases a la orilla del mar con una pelota cualquiera, como esa vez en la que sólo fue chico más de Punta Mogotes.

– Ver además: “Habla el joven que lo alojó en Balcarce: ‘Era distinto, todo el torneo hablaba de él'”