La historia de María José Dulin y Fernando Santiago: “Cómo los clásicos, Operabis es un tsunami de emociones”
Desde hace más de 26 años sostienen juntos la pasión de hacer lo que más les gusta: llevar el canto lírico, con profesionalismo y carisma, a todos los públicos.
María José Dulin y Fernando Santiago se conocieron en Mar del Plata, donde ambos nacieron. Mientras cada uno descubría su pasión por el canto lírico, mientras profundizaban su formación, se enamoraron y decidieron ir a Buenos Aires a continuar perfeccionándose y dedicándose a lo que más les gustaba: María José, soprano, ingresó en el Instituto del Teatro Colón, Fernando, barítono, estudiando de forma particular.
Combinar las altas exigencias, tanto del estudio como de la integración de compañías, con un “trabajo normal”, para sostenerse, les resultaba imposible, por lo que comenzaron a cantar en shows en un restaurante y en shows privados, formando parte del elenco de un productor. Ese fue el germen de Operabis, el formato que, más adelante iniciaron, con su propia productora, al que sumaron artistas, mientras paralelamente formaban parte de los grandes espectáculos operísticos del Colón, el Teatro Argentino de La Plata o escenarios de Chile y otras clásicas plazas del género.
Un tsunami de emociones
Hoy, con una historia que incluye haber vuelto a radicarse en Mar del Plata, dos hijos y un divorcio, Operabis continúa creciendo y girando, en la permanente búsqueda de emocionar con una técnica impecable y llegar a nuevos públicos de la mano de la contextualización y el humor.
Mientras dedican el 2026 a recorrer las distintas provincias del país y preparan un show en el Teatro Municipal Colón para el 25 de julio (a las 20), María José Dulín y Fernando Santiago compartieron su historia, una amena charla con LA CAPITAL.
“Como los clásicos, Operabis es un tsunami de emociones”, resumió María José Dulin al definir el espíritu de esta propuesta con la que transitan los más diversos escenarios desde 2002.
“Yo quería ser una cantante de ópera seria, del teatro. Fernando también. Pero lo que él pensaba era que teníamos que vivir de algo que nos permitiera estudiar y un trabajo de oficina, como los que veníamos teniendo, no era compatible con clases y ensayos”, recordó la soprano.
Fernando fue quién comenzó, tras haber contactado a un cantante del Teatro Colón que organizaba espectáculos líricos en un restaurante de Buenos Aires. “Éramos muy jóvenes. A este hombre le gustó cómo cantaba Fernando, vio que era muy simpático y muy desenvuelto. Después me llevó a mí y resultábamos una combinación que le cerraba, una pareja joven, de Mar del Plata, que cantaba ópera y necesitaba trabajar”, agregó Dulin.
“Nos pagaban bien, podíamos vivir de eso y seguir estudiando. Y Fernando empezó a imaginar que algún día podíamos hacerlo por nuestra cuenta”, recordó. Comenzaron a tener clientes propios, conectarse con otros productores y así nació el nombre que los acompaña hasta hoy: “conocimos en un restaurante de Palermo Hollywood a un muchacho súper creativo que nos propuso inventarnos un nombre, así empezamos a armar lo que hoy es Operabis”.
Un proyecto en paralelo
Mientras, María José continuaba en el Colón y desarrollaba una trayectoria que la llevó a interpretar roles protagónicos en títulos paradigmáticos del género como “La Medium” de Menotti -su debut-, “La Traviata”, “Lucia di Lammermoor”, “Norma” y participar en conciertos sinfónico-corales junto a importantes orquestas argentinas y extranjeras.
Fernando, por su parte integraba producciones de Buenos Aires Lírica, Juventus Lyrica, el Teatro Argentino de La Plata y numerosos escenarios nacionales e internacionales interpretando roles en obras como “Falstaff”, “Aída”, “Tosca”, “La Italiana en Argel”, “El Barbero de Sevilla”, “La Bohème” y “Rigoletto”, entre muchas otras.
Paralelamente Operabis seguía desarrollándose. “Nos daba independencia y nos mantenía siempre cerca de lo que más nos gusta hacer: cantar y a la vez seguir trabajando por nuestro sueño: transformar el show en un espectáculo teatral para todo tipo de público. Hoy estamos pudiendo hacerlo y hacer teatro es lo que más nos gusta”, confiaron.
Hoy, desde Mar del Plata como base operativa, continúan llevando su particular propuesta que combina fragmentos de ópera, canciones populares asociadas al repertorio lírico, humor, anécdotas y contexto de las obras, a los más variados públicos: “buscamos que quien no conoce se sorprenda y le guste lo que proponemos, pero también que el público que frecuenta el Teatro Colón o escucha ópera habitualmente encuentre un espectáculo serio porque cantamos en serio”, explicó Santiago. Esa rigurosidad técnica y artística convive con los momentos relajados y humorísticos, que logran ensamblar como resultado de “muchos años de formación académica y experiencia profesional, de habernos formado y haber cantado muchas óperas completas”, reconocieron.
La cuota de humor
“Del humor me encargo yo”, agregó Fernando. “Hago el personaje más payasesco, la parte disparatada del contraste entre la ópera y la comedia. María José es la encargada de aportar el contexto histórico, cultural, que ayuda a comprender mejor cada obra. pero lo hacemos muy ameno”, compartió.
Por eso en sus propuestas conviven Puccini, Verdi, “El elixir del amor” de Donizetti o Rossini, con canciones ampliamente difundidas como “Granada”, “O Sole Mio”, “Ave María”, “Las cosas del querer” o “New York, New York”. “Siempre ponemos esas perlitas que resuenan en el oído de la gente. Pero también cantamos cosas que nos gustan a nosotros y que sabemos que, con una explicación o una anécdota, pueden despertar interés en quienes nunca las escucharon”, resumieron.
La gira de este año les está dando grandes satisfacciones. No solo están conociendo hermosas salas de distintas provincias, sino que, en cada destino buscan sumar artistas locales a la propuesta. “Siempre tratamos de invitar a músicos o cantantes de cada lugar. Hay gente excelente en todo el país. Eso nos permite conocer artistas, generar vínculos y darle un valor verdaderamente federal a lo que hacemos”.
Porque no solo valoran que la gente se los aplauda de pie, que pida bises, que salga de su casa y de la comodidad de Netflix para verlos en el teatro, sino mostrar que se puede, despertar vocaciones. “Aunque sea una profesión difícil, donde el trabajo muchas veces escasea, hay que entregarse a la vocación. La vocación nunca te defrauda”, valoraron.
Y para finalizar destacaron el motivo por el que militan por llegar a más personas: “la ópera es cercana y popular. Cuenta historias universales. Los clásicos atraviesan la historia de la humanidad porque hablan de cosas que nos pasan a todos”.