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Policiales 1 de julio de 2026

La historia del delincuente que una vez entregó el arma del femicidio cometido por su hermano

Con cuatro condenas, una larga lista de antecedentes y reiterados ingresos a prisión, Silvano Escot Fernández volvió a quedar detenido. En su historial figura un episodio inédito: la entrega del arma con la que su hermano asesinó a Valeria Britez.

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Más de 20 años después de su primera condena, Silvano Víctor Escot Fernández volvió a quedar tras las rejas. Esta semana, la Cámara de Apelación y Garantías confirmó la prisión preventiva del hombre acusado de integrar la banda que irrumpió de madrugada en la casa de dos jubilados para asaltarlos mientras dormían.

Para los jueces, su extenso prontuario, la reincidencia y el hecho de haber cometido el nuevo delito mientras gozaba de la libertad asistida fueron determinantes a la hora de tomar la decisión de mantenerlo detenido.

No se trata de un nombre desconocido para la Justicia marplatense. Su historial delictivo comenzó hace más de dos décadas. La primera condena que registra fue dictada el 15 de mayo de 2002, cuando el Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 lo sentenció a 8 años de prisión. Aquella pena fue cumplida íntegramente, pero no marcó el final de su carrera criminal.

Tiempo después volvió a ser juzgado. En 2008, el Tribunal Oral N° 4 lo condenó a 6 años y 6 meses de prisión por un robo agravado cometido en lugar poblado y en banda, con escalamiento y efracción, un golpe perpetrado en noviembre de 2007.

Esa sentencia luego quedó unificada con otra dictada en 2014 por el Tribunal Oral N° 1, que lo encontró responsable de un intento de robo agravado con arma de fuego, abuso de armas, portación ilegal de arma de guerra y encubrimiento.

Como resultado de esa unificación, recibió una pena única de 10 años y 6 meses de prisión, que terminó de cumplir en noviembre de 2018.

Pero antes de finalizar ese recorrido por el sistema penitenciario protagonizó uno de los episodios más insólitos que recuerdan los pasillos de los Tribunales de Mar del Plata. Era el 5 de diciembre de 2016 y Escot gozaba de la libertad condicional. Sin embargo, había sido citado porque existía un pedido de captura en su contra tras incumplir las reglas impuestas para mantener ese beneficio.

Mientras tanto, su hermano, Jorge Walter Escot, permanecía detenido con prisión preventiva acusado de haber asesinado un mes antes a Valeria Britez, un femicidio que había conmocionado a la ciudad. Aquella mañana Silvano ingresó normalmente al edificio judicial, pasó el detector de metales, subió al octavo piso y esperó que comenzara la audiencia.

Cuando quedó frente al juez, apoyó sobre el escritorio una bolsa de papel madera. Antes de que alguien pudiera preguntarle qué contenía, dijo que allí estaba el arma con la que su hermano había matado a Valeria Britez.

Personal de seguridad abrió la bolsa y comprobó que en su interior había una pistola calibre 9 milímetros cargada. Escot fue detenido en ese mismo momento por portación ilegal de arma de fuego. Luego le explicaría al entonces fiscal Gastón De Marco que el arma se la había entregado su padre y que había decidido llevarla a Tribunales aprovechando que ese día debía presentarse por su propia situación judicial.

Pasó una noche alojado en la Unidad Penal N° 44 de Batán, pero la consecuencia más importante llegó horas después: el juez de Ejecución Penal le revocó la libertad condicional y ordenó que regresara a prisión para terminar de cumplir la condena que tenía pendiente.

La cárcel tampoco fue el final de su historia judicial. El 11 de agosto de 2020, el Tribunal Oral en lo Criminal N° 3 volvió a condenarlo, esta vez a 6 años y 6 meses de prisión por un robo doblemente agravado por el uso de un arma de fuego y de un arma impropia, cometido en noviembre de 2019.

En esa misma sentencia fue declarado reincidente, condición que volvió a ser destacada por la Cámara al analizar su situación actual.

Tras cumplir parte de esa pena, el 6 de enero de este año obtuvo el beneficio de la libertad asistida. La recuperación de la libertad duró apenas unos meses.

Según la investigación que ahora lleva adelante la Justicia, el viernes 22 de mayo Escot Fernández integró una banda de al menos tres delincuentes que, cerca de las 3.30 de la madrugada, ingresaron mediante efracción a una vivienda ubicada en Génova al 6100, donde sorprendieron a dos jubilados de 72 y 85 años mientras dormían para robarles sus pertenencias. Dos de los sospechosos continúan prófugos.

Además de ese robo agravado, también está imputado por hechos de encubrimiento, entre ellos la tenencia de vehículos con pedido de secuestro y la supresión de numeraciones identificatorias.

Al revisar el planteo de la defensa, que había solicitado su excarcelación por problemas de salud y arraigo familiar, los camaristas entendieron que el riesgo de fuga sigue vigente.

No sólo por la pena que podría recibir si es condenado, sino por una secuencia que se repite desde hace más de dos décadas: condenas, recuperaciones de la libertad, nuevos delitos y regresos a prisión.

Ese recorrido fue el que terminó inclinando la balanza. Para la Cámara, el pasado de Silvano Escot Fernández no constituye un simple antecedente, sino un elemento concreto para concluir que debe permanecer detenido mientras avanza la investigación por el asalto a los dos jubilados.