Por el violento ajuste de cuentas es intensamente buscado un hombre de 27 años con frondosos antecedentes penales. La policía allanó su vivienda y no lo encontró, pero secuestró en el lugar dos vehículos robados.
Una balacera de la magnitud demencial como la que alcanzó la del barrio José Hernández el domingo a la madrugada no se produce, obviamente, por un simple altercado previo. Está claro que para Matías Ezequiel Peralta (27) la vivienda de Ayolas al 11.100 en la que reside su evidente enemigo, se transformó en el escenario ideal para demostrar su ira por cuentas que antes no había saldado con él de manera civilizada…
En las últimas horas, y a partir de la investigación de la fiscal María Florencia Salas y el personal policial de la comisaría decimoprimera -con jurisdicción en la zona-, se recolectaron testimonios y se llevaron a cabo peritajes que permitieron avanzar en la reconstrucción del salvaje hecho. En ese marco, se supo por ejemplo que ambos hombres, así como el joven de 20 años que resultó herido en un pie, hermano menor del que en verdad era blanco de la agresión, tienen frondosos antecedentes delictivos.
La historia detrás del tiroteo que dejó absorta a la instructora penal se registró en el inmueble de Ayolas y Yapeyú. Tras un llamado al Servicio de Emergencias 911, el domingo a la madrugada los efectivos del Comando de Patrullas arribaron al lugar alertados de la existencia allí de múltiples detonaciones. Enterados de los tres homicidios seguidos que se habían registrado en Mar del Plata los días jueves, viernes y sábado, supusieron que el domingo no sería la excepción.
Así quedó la vivienda del barrio José Hernández contra la que se produjo una balacera este domingo a la madrugada 🔴 pic.twitter.com/zchNfClaJ2
— Diario La Capital Mar del Plata (@lacapitalmdq) January 13, 2026
Sin embargo, se equivocaron: a pesar de las 197 vainas servidas halladas en el inmueble producto del feroz ataque, no había víctimas fatales. Si bien existió hermetismo entre los vecinos para colaborar con la investigación, con el paso de las horas supieron que el blanco del tiroteo no había sido el joven herido en el pie y trasladado luego al Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) para recibir las correspondientes curaciones, sino su hermano mayor, quien no se encontraba en la casa.
La causa quedó en manos de la fiscal Salas, quien la caratuló “Abuso de arma y lesiones”. La Policía Científica trabajó en el sitio, recogió restos de proyectiles tanto en la vereda de la propiedad como en la esquina, y fijó un peritaje balístico para fin de mes. Los efectivos avanzaron también con en el relevamiento de cámaras de seguridad de la zona. Ese análisis permitió reconstruir la ruta de escape del agresor, identificado como Matías Ezequiel Peralta, y acotar los posibles lugares donde podría haberse ocultado tras el ataque.
Con esos elementos, y con la autorización del Juzgado de Garantías Nº 2, este lunes se llevaron a cabo dos allanamientos en el mismo barrio José Hernández. En ninguno de los domicilios fue hallado el sospechoso, aunque los pesquisas sí se incautaron de documentación relevante para el expediente y secuestraron dos vehículos con pedido de secuestro: una Volkswagen Amarok de color negro, denunciada como robada el 5 de enero en jurisdicción de la comisaría quinta, y un Peugeot 208 GT, sustraído en septiembre del año pasado en la zona de la seccional primera.
Más allá de la búsqueda del acusado, tal como lo expresó la fiscal Salas el caso impacta por la potencia de fuego empleada. Especialistas consultados por LA CAPITAL explicaron que para efectuar 197 disparos en un ataque rápido, se requiere el uso de varias armas automáticas, o bien una sola con reiterados cambios de cargador; en el caso de pistolas calibre 9 milímetros, harían falta más de once para alcanzar esa cantidad de disparos en pocos segundos. La mecánica refuerza la hipótesis de premeditación y una clara intención intimidatoria.
En el contexto de la criminalidad en Argentina, cuando se habla de una “ametralladora 9 milímetros” (técnicamente subfusiles o pistolas ametralladoras), la capacidad de carga depende del modelo específico, aunque la mayoría se estandariza en un rango de 25 a 40 proyectiles. Por ejemplo, el FMK-3, el subfusil argentino por excelencia, lleva cargadores rectos metálicos con una capacidad común de carga de 25 o 40 balas.
Así, existe una tendencia al uso de pistolas comunes (de marcas como Glock o Bersa) modificadas con un dispositivo llamado “selector de tiro” o “disconector”, con el objetivo de que disparen en modo automático. En estos casos, llevan el cargador estándar, de entre 15 y 17 balas, pero es muy frecuente que los delincuentes les acoplen cargadores extendidos de 30 o 33 balas (conocidos como “bananitas”) para igualar el poder de fuego de una ametralladora real. En general, una pistola calibre 9 milímetros estándar (el arma corta de puño que más se ve en la calle y que portan los integrantes de las fuerzas de seguridad), suele poseer 17 proyectiles.
“Nunca vi algo igual”
En diálogo con la prensa, la fiscal Salas, quien investiga el tiroteo en cuestión y también los crímenes de Yoel Castro (24), Héctor Etcheverry (58) y Sergio Emir Eneas Otero (16), dijo este lunes que nunca había visto nada igual en su carrera.
“Los crímenes tienen origen en una conflictiva barrial que aumenta a niveles que sorprenden. Es una cantidad de balas que sorprende al Ministerio Público Fiscal. La cantidad de balas que vi en la vía pública es sorprendente y no puedo creer que tengamos tan pocas víctimas fatales para la cantidad que se disparó”, mencionó la investigadora.
Según explicó, en el enfrentamiento armado de Villa Gascón tras el que fue asesinado Yoel Castro se relevaron cerca de 70 vainas de distintos calibres e incluso se identificaron cartuchos de escopeta. “Los vecinos en las horas previas vivieron una película de terror. Hubo testigos que no quieren declarar que dijeron que fueron más de 100 tiros. Hay videos donde se escucha que no paran, hay cuatro autos baleados por todos lados. Realmente no se cómo no hay más gente muerta. No lo entiendo. Esta cantidad de balas me llama la atención de una forma en que no me pasó nunca en mi carrera”, agregó.
En la misma línea, Salas mencionó que la mayoría de los disparos registrados en los cuatro hechos que investiga fueron efectuados con armas 9mm, algunas calibre 380 y escopetas. “Este fin de semana conté que se dispararon, en 72 horas, 340 balas. En el hecho de ayer de abuso de armas se recolectaron 197 vainas. Estamos todos locos. Me encantaría saber cómo dar con esa gente, quién suministra esa cantidad de municiones con lo caras que son las balas”, indicó.
Por último, analizó que “se las dan a la juventud porque en la mayoría de los casos hablamos de jóvenes y hasta de menores de edad vinculados. Estamos trabajando para ver cómo se involucran, pero en muchas de estas balaceras se los menciona portando armas”.