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La Ciudad 4 de noviembre de 2019

La ida de Arroyo carga a OSSE de traslados, ascensos y aumentos

Parte del personal político está siendo trasladado a la empresa considerada “modelo”. Se firmaron ascensos inexplicables. Autorizaron otro aumento salarial que supera ya el 50% anual. Miembros del directorio nombraron a familiares directos por primera vez en la historia de Obras Sanitarias. 

Arroyo, su hijo y autoridades de OSSE que nombraron a sus hijas y yernos en la empresa "modelo".

Acomodar a los “amigos”, asesores y funcionarios. La urgencia por crear cargos de último momento, impulsar ascensos sin justificación y complicar las finanzas de la próxima gestión desvela a Carlos Arroyo y a su entorno en los últimos días de gobierno. Desde hace semanas crece una fuerte polémica por múltiples designaciones de última hora y varios traspasos de la órbita del jefe comunal, principalmente a la empresa Obras Sanitarias.

El “premio” que Carlos Arroyo le entrega a sus funcionarios y asesores más leales pasa por garantizar su continuidad laboral dentro de la órbita pública. “El poder es servicio”, repitió convincente la gobernadora María Eugenia Vidal durante la campaña. En Mar del Plata, el gobierno hace lo contrario y tras el festival de nombramientos en los últimos años, ahora emprende una escandalosa retirada nombrando a “amigos” en distintas áreas.

Durante décadas Obras Sanitarias fue una empresa modelo. Su autonomía, su estructura, su prolijidad y transparencia fue un ejemplo. Hoy eso está cambiando. El Ejecutivo construyó un túnel con OSSE a través del cual manda a gente de la gestión para desempeñar tareas sin especificar.

“El poder no cambia a las personas. Sólo revelan lo que verdaderamente son”, dijo alguna vez José “Pepe” Mujica, a quien injustamente compararon con Carlos Arroyo por su promesa de austeridad. El jefe comunal marplatense se retira con un sueldo de 426.171 pesos por mes.

Al preguntar por el futuro de parte del personal político leal a Arroyo -es decir, aquellos que no se fueron incluso antes de la campaña con el intendente electo, Guillermo Montenegro-, la respuesta se repite. “Lo mandan a OSSE. No se sabe a qué, pero lo pasan allá”, dicen.

En algunos casos el argumento advierte las falencias de la gestión. “Con lo que hizo, ¿quién lo va a tomar? Nadie. Por eso lo meten en Obras Sanitarias y sigue viviendo del Estado”, confiaron fuentes cercanas al Ejecutivo, quienes tildan de “escandaloso” al festín de nombramientos, ascensos, traspasos y nuevos aumentos salariales injustificados.

En los últimos días, por ejemplo, se selló el acuerdo de la segunda etapa de la paritaria de este año. El personal de Obra Sanitarias obtuvo un incremento salarial del 12% retroactivo al mes de septiembre (se abonará a mediados de noviembre), más un 12% de noviembre con los haberes correspondientes del mes, redondeando así una suba anual del 52%, cifra que supera ampliamente a la inflación.

El acuerdo, incluso, supera al aumento anual del 38% que cerró el intendente con el Sindicato de Trabajadores Municipales, decisión que permitió al jefe comunal terminar su mandato ganando un sueldo de 426.171 pesos.

En simultáneo, se incrementó dentro de OSSE el monto correspondiente a la guardería, ascendiendo el mismo a un reintegro de hasta $2500. La suba global es equivalente a un 65% de aumento.

Insólita es la medida si se tiene en cuenta que los miembros del Directorio de Obras Sanitarias, cuando concluya el gobierno de Arroyo, continuarán desempeñándose dentro de la empresa.

Otra conquista lamentable es la que lograron las nuevas autoridades de esta empresa “modelo”. El presidente, Alejandro Pozzobón, y el director Daniel Díaz (quien ejerce un doble rol al ser el secretario general del Sindicato de Trabajadores de Obras Sanitarias), se convirtieron en los primeros en la historia de OSSE en hacer ingresar familiares directos estando ellos en funciones, siguiendo la línea del intendente Arroyo, quien nombró a gran parte de su familia en cargos públicos con onerosos sueldos, en un caso explícito y escandaloso de nepotismo.

Pozzobón ingresó a la planta de Obras Sanitarias a su hija. Díaz, en tanto, ya había ingresado a sus hijas, pero ahora dispuso nombramientos también para las parejas de ellas. Ingresaron antes de asumir en el Directorio, pero recientemente les otorgaron ascensos a la categoría de jerárquicos.

Asimismo, al ingeniero Carlos Joaquín Negri, designado director suplente de OSSE, le crearon una gerencia a su cargo, denominada “Gerencia de coordinación y estrategia operativa” para el “control de la flota, logística y automotores”.

Nadie sabe qué misión cumplirá, más allá de lo que detalla el expediente, que incluye más nombramientos y ascensos. Casos como este se repiten escandalosamente a días de que Carlos Arroyo finalice su mandato.

— Nepotismo extremo: lo primero es la familia

Se entiende por nepotismo al acto de otorgar cargos o empleos públicos a familiares, sin tener méritos para ello. La gestión del intendente Carlos Arroyo podría dar cátedra de ello. Pareja, hijos, yernos, nueras, amigos y más familiares del jefe comunal saliente ingresaron a la órbita pública en estos años.

Al contrario de lo que resolvieron María Eugenia Vidal y Mauricio Macri (prohibieron por decreto la posibilidad de nombrar a familiares en el Estado), el intendente Arroyo continúa favoreciendo a asesores, familiares y amigos con cargos públicos.

La concejal Angelica González (Coalición Cívica) impulsó meses atrás un proyecto de ordenanza para alinear a Mar del Plata en la mirada antinepotista. También propuso que el intendente de turno no pueda nombrar a funcionarios en los últimos seis meses de mandato.

Carlos Arroyo deja el gobierno en poco más de un mes incumpliendo ambas cuestiones. Continúa nombrando al personal político en distintas áreas y otogándole conchabos. Y además le dio a su familia un lugar fijo en la función pública con altísimos sueldos, y no precisamente gracias a su idoneidad para ocupar dichos cargos.



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