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La Junta militar se impuso en las elecciones de Tailandia, la oposición denuncia fraude

Según los resultados preliminares, con 94% de los votos escrutados, el Palang Pracharat obtiene 7,6 millones de votos. No alcanza la mayoría.

por Sippachai Kunnwong, Delphine Thouvenot

BANGKOK, Tailandia.- A pesar del avance de la oposición, la junta militar, que tomó el poder en Tailandia con un golpe de Estado en 2014, está en buena posición para conservar el poder en el reino, al día siguiente de elecciones legislativas salpicadas por denuncias de fraude e irregularidades.

Los resultados definitivos se conocerán el 9 de mayo.

Pero los analistas subrayan la dificultad que tendrá para gobernar el próximo equipo: ningún partido obtiene la mayoría y deberán negociar para formar una coalición.

Desde hace años Tailandia está profundamente dividida entre facciones favorables a la influyente familia Shinawatra (los rojos) y una élite conservadora unida detrás de las Fuerzas Armadas (los amarillos) que se presenta como un garante de la estabilidad y la protección de la monarquía.

La elección del domingo, considerada como un referendo a favor o en contra de los militares en el poder, se desarrolló según una nueva legislación electoral compleja dictada por la junta.

Para sorpresa general, el partido projunta, Palang Pracharat, ganó el voto popular (esto es la suma de los votos de cada ciudadano).

Según los resultados preliminares, con 94% de los votos escrutados, el Palang Pracharat obtiene 7,6 millones de votos, una cifra que lo coloca al frente y le permite reivindicar legitimidad.

Sin embargo, estos comicios dejan en evidencia que las últimas divisiones del reino siguen presentes.

El Pheu Thai, principal partido de la oposición cercano al clan Shinawatra, obtuvo 7,2 millones de votos, 137 de las 350 bancas atribuidas por circunscripción en la Cámara de Representantes, contra sólo 97 para el Palang Pracharat, según los resultados publicados el lunes por la comisión electoral.

Quedan aún 150 bancas en la cámara baja, que serán ocupadas según un sistema de lista en donde el voto popular pesa más.

El Senado privaría en todos los casos al Pheu Thai, formación del ex primer ministro Thaksin Shinawatra en el exilio que suele ganar todas las elecciones nacionales desde hace casi dos décadas, llegar al poder. En efecto, la junta tiene asegurado el apoyo de 250 senadores, que nombra directamente.

La junta elaboró este nuevo sistema electoral para justamente limitar las victorias del Pheu Thai.

Por ello sólo necesita obtener 126 bancas en la Cámara de Representantes para conservar el control del reino.

La junta puede además contar con una alianza con el Partido Demócrata, tradicional formación de los conservadores.

El Pheu Thai debe obtener un total de 376 escaños para poder formar gobierno. Una ecuación difícil de lograr, incluso si se une al nuevo partido que obtuvo buenos resultados en estos comicios: Future Forward.

Esta nueva fuerza de oposición creada por el millonario Thanatorn Juangroongruangkit, muy popular entre los jóvenes, obtuvo más de 5 millones de votos.

“Mi mayor temor es que la junta se quede en el poder”, dijo Thanatorn el lunes.

Elecciones trucadas

El lunes se multiplicaron las acusaciones de compra de votos y de parcialidad de la Comisión electoral, nombrada por los militares.

La elección estuvo “trucada” y marcada por “irregularidades” para que los militares conserven su poder, declaró el lunes a la AFP el ex primer ministro Thaksin Shinawatra, derrocado por los militares en 2006 y exiliado en Hong Kong.

“Todo el mundo sabe en Tailandia, toda la comunidad internacional que observó los comicios sabe que hubo irregularidades”, declaró denunciando “elecciones trucadas”.

Unas dos millones de boletas fueron invalidadas ya que el sistema para seleccionar marcando casilleros prestó a confusión.

Estas presuntas irregularidades agitaban las redes sociales: una petición en línea sumó 400.000 firmas para pedir la disolución de la comisión electoral, “la más corrupta de la historia de Tailandia”.

“Hubo denuncias de compra de votos, irregularidades en el escrutinio e intimidación de los miembros de partidos de la oposición”, denunció Sunai Phasuk, de la ONG Human Rights Watch.

A ello se suma, desde hace semana, “una competencia desigual a favor del Palang Pracharat”, gracias al “control de los recursos del Estado, del acceso a los medios estatales”, subraya.

El partido de los rojos, popular en las regiones rurales y pobres muy pobladas del norte y noreste del país, se impuso en todas las elecciones desde 2001, pero en el terreno sus principales líderes están ausentes: Shinawatra y su hermana Yingluck, derrocados por el golpe de 2006 y de 2014, viven en el exilio.

AFP-NA

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