Este sábado 3 de enero a las 21 en El Séptimo Fuego (Bolívar 3675), regresa la obra escrita por Mauricio Kartun con la dirección de Pedro Benítez y gran elenco.
A 20 años de su estreno original, la emblemática obra hará temporada en Mar del Plata bajo la dirección de Pedro Benítez. Con un elenco de trayectoria y una puesta que promete conmover, “La Madonnita” vuelve a escena el próximo sábado 3 de enero a las 21 en El Séptimo Fuego, Bolívar 3675. La obra continuará todos los sábados de enero y febrero.
En un cuarto asfixiante de principios del siglo XX, entre máquinas fotográficas antiguas y el humo de habanos, se gesta “La Madonnita”. La puesta, que demandó nueve meses de ensayos intensivos, no es solo una reconstrucción histórica, sino un espejo donde se refleja la violencia y el patriarcado contemporáneo.
Para su director, Pedro Benítez, el proceso comenzó con una revelación: “Cuando la obra me atrapó y se me hizo el universo en la cabeza, pensé: esto es un obrón, no hay una coma que se pueda sacar”. Por este motivo optó por una teatralidad artesanal para centrarse en la cercanía con el espectador. “Quería provocar asfixia. El cuarto oscuro se tenía que ver y bañar todo el ambiente”, explica sobre la estética de la pieza, que cuenta con la asistencia de Daniela Cimminelli.
La obra descansa sobre un triángulo actoral de gran complejidad. Lalo Alias, quien interpreta al siniestro Hertz, destaca la profundidad del texto: “Hice un testeo de cuántas puntas de comportamiento tenía mi personaje y llegué a 25. El arco interpretativo que exige es tremendo”.
Por su parte, Cecilia Martin enfrenta el desafío de encarnar a Filomena, un personaje sin texto pero con una presencia física abrumadora. “Es jugar con la presencia de la actriz y el estar ausente; el querer borrarse”, comenta. Para ella, situar la obra en el pasado permite que la crítica al patriarcado sea “irrefutable”.
El elenco se completa con Omar Gómez en el rol de Basilio, quien regresa al escenario tras 25 años. “Mi mayor desafío fue enfrentarme a un personaje tan rústico. El trabajo interior me costó muchísimas horas de ensayo; me costó encontrar el ritmo en la acción”, confiesa el actor.
Más allá de lo artístico, el equipo ve en esta obra una forma de resistencia. Ante la adversidad, el teatro independiente se planta con una propuesta ideológica y estética de primer nivel. “La Madonnita es un desgarro que sigue existiendo”, concluye Cecilia Martin.
“Es la oportunidad de encontrarse y hablar de lo que nos provocó para no estar condenados a repetir la historia”.