Interés general

La obra de Palestra trasciende las fronteras de la ciudad y el país

Horacio y Jann, fundadores de Red de Niños de Argentina, registrada en Estados Unidos, colaboran asiduamente con la ONG Palestra, de la cual tienen un excelente concepto.

La historia de Horacio -argentino- y Jann -estadounidense- tiene una estrecha relación con Mar del Plata. Casados desde hace casi 47 años, al margen de estar siempre muy cerca de sus cuatro hijos y sus seis nietos, ambos han dedicado buena parte de su vida al compromiso social y espiritual a partir de diferentes acciones. Recientemente, forjaron un vínculo muy fuerte con Palestra, la ONG marplatense que desarrolla una encomiable labor en la ciudad desde hace más de 20 años. Y que ha conseguido visibilizar las problemáticas que atiende a diario gracias al impacto en los medios de los eventos saludables y solidarios LoveRun y PetRun.

-¿Cuál fue el motivo personal o como matrimonio, para involucrarse con esta causa con una ONG de otro país?

-En realidad, somos un matrimonio con raíces en dos países distintos, lo que requiere cierta comprensión y diplomacia. También requiere una vida de oración activa. Horacio anhelaba regresar a Argentina, a tiempo parcial, después de pasar años trabajando como médico en Estados Unidos. Y quería hacerlo en Mar del Plata, no en Buenos Aires, su ciudad natal. En 2008, compramos un departamento aquí en Mar del Plata. Sentía una gran pasión por la misión y el alcance internacional debido a mi fe cristiana. En mis oraciones le pregunté a nuestro Dios: “¿Por qué estoy aquí en Mar del Plata? ¿Cómo puedo honrar tus propósitos celestiales durante el tiempo que paso aquí? ¿Hay alguna manera de que yo sea las manos, la boca y los pies de Jesús?”. Afortunadamente, descubrí al ministro Austin Kidd, en una búsqueda en internet. Eso nos condujo a conocer su increíble labor y comenzamos nuestro trabajo social con él, los pastores Octaviano y Susana Sarmiento y su comunidad. En 2011, establecimos nuestra ONG Red de Niños de Argentina, la cual se registró en el Servicio de Impuestos Internos (IRS) y se constituyó en el estado de Michigan, en Estados Unidos (Jann).

-Este es mi país. Viví en Argentina hasta los 20 años, y llega un momento en que uno quiere ayudar. Tengo una deuda con Argentina ya que me eduqué y estudié aquí. Es un poco retribuir todo eso (Horacio).

-¿Tuvieron alguna experiencia de vida que marcó un antes y un después en su sensibilidad social o espiritual?

-Fui criada por padres y abuelos que participaban activamente en programas de intercambio como YFU, AFS y Rotary International. Recibir a estudiantes de otros países en casa era nuestra costumbre. A los 17 años, llegué a Mar del Plata como parte de la orquesta y el coro de YFU (Youth for Understanding o Juventud para el entendimiento), en agosto de 1971 y durante una semana. Dimos un concierto en el Teatro Auditorium Centro Provincial de las Artes. Era invierno y los balnearios de Punta Mogotes estaban vacíos. Compré suéters en la avenida Juan B. Justo como regalo para mi familia de Michigan. Recuerdo que tenía una gran curiosidad espiritual y era muy consciente de la profunda fe cristiana de mi abuelo materno. Él fue mi mentor espiritual. Anhelaba comprender la gracia, el perdón, la vida eterna y las diferencias culturales (Jann).

-Yo no atravesé por ningún hecho en particular, tampoco de catástrofe. Creo que, simplemente, uno se hace más adulto y se despiertan sentimientos para ayudar a los demás (Horacio).

-Seguramente desean genera un impacto positivo con sus acciones. ¿Qué imagen o historia les gustaría poder contar dentro de algunos años?

-Quisiera poder decir que experimenté una relación con los niños de Palestra. La misión y el trabajo social siempre tienen un impacto en las relaciones humanas. Quiero poder acompañar a los niños, comprender lo que sienten, hablar con ellos sobre lo que tenemos en común, conversar sobre las dificultades de crecer y cómo vivir nuestras prácticas espirituales. También me emociona poder participar en la construcción del edificio del Club Deportivo Palestra. Me encanta cómo el atletismo o el deporte en general puede ayudar a los jóvenes a tener una mejor mentalidad y un mejor estilo de vida. Agradezco a los donantes que han apoyado fielmente a la Red Argentina de Niños a lo largo de los años (Jann).

-Me gustaría ver, tal como veo en Palestra, el avance de las estructura del lugar: la iglesia, el hogar, lugares de estudio, de costura, en el futuro esos niños pueden ser abogados, ingenieros. Eso me gustaría que suceda. Ver el salto cultural de todos ellos. Y veo que eso está pasando. Uno no elige dónde nace. Y es mejor que diferentes individuos, tal como luces que brillan en el cielo, puedan asumir estas causas y generar el cambio (Horacio).

-¿Cómo influyen sus valores familiares y su fe en las decisiones que toman sobre qué causas apoyar?

-Mi fe cristiana es mi guía. Mis prácticas espirituales me sirven de guía. No hay nada más fundamental para mí que mi fe. Quiero que guíe todas mis decisiones. Estos últimos 18 años nos han regalado un significado, un propósito, una alegría y una gratitud increíbles. Es un honor para nosotros ser una pequeña parte de un proyecto tan impactante como Palestra. En cuanto a los valores familiares, agradezco a mis padres y a los padres de Horacio, quienes nos guiaron a ambos en nuestros respectivos países hasta la edad adulta. Hemos tenido el privilegio de criar a cuatro hijos que son adultos prósperos y compasivos. Cada uno de ellos vivió en Argentina a lo largo de su vida. Tenemos seis nietos y cinco de ellos han vivido en Mar del Plata (Jann).

-Los dos nos hemos criado con religión, educación y la causa son los niños porque es en donde uno puede ayudar más (Horacio).

-¿Qué es lo que más disfrutan de este proceso de caminar juntos como matrimonio?

-Llevamos casados casi 47 años. Compartir el liderazgo de nuestra ONG Red Argentina de Niños nos ha unido en propósito, significado y amor. Nos ha permitido actualizar y vivir nuestros valores, lo que a su vez se traduce en una profunda alegría. Aquí podemos escapar del frío intenso del invierno de Michigan y cambiar la nieve por el verano. Horacio disfruta de su jubilación junto al mar en su querida Mar del Plata y en su país natal, que extrañó durante décadas. Yo vivo mi fe al colaborar con la mejor ONG de Mar del Plata, Palestra. Felicito la profunda fe y la sabiduría del liderazgo de Palestra mientras avanzan con la difícil meta de transformar las vidas de los jóvenes, una a una. Nos sentimos honrados y agradecidos de compartir nuestra historia (Jann).

-A los dos nos entusiasman estas cosas. Jann se involucra espiritualmente en el proceso, es otra manera de unir a la pareja. Palestra está muy bien manejada, hay muchos jóvenes que donan el tiempo y ayudan, y hay muchos chicos que egresaron de Palestra y ahora continúan la obra. Son agradecidos por lo que recibieron y ahora es el turno de ellos de ayudar. Hay muchas partes involucradas que colaboran para cumplir las metas (Horacio).

-Mucha gente que nos visita se muestra interesada en conocer la obra de Palestra. Nosotros invitamos a adultos mayores que tal vez tienen tiempo disponible a que se puedan ofrecer como voluntarios. Si encuentran el motivo para hacerlo, seguramente también encontrarán su propósito. Y obtendrán a cambio mucho más de lo que darán. Los voluntarios dedican su tiempo para ayudar a otros y tiene un gran impacto para que la obra se expanda (Jann).

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