En la Catedral de Mar del Plata se realizó este lunes 25 de Mayo la tradicional celebración religiosa. Participaron el intendente Agustín Neme, empresarios, dirigentes de distintos espacios políticos y representantes de las Fuerzas Armadas y de seguridad.
Este lunes por la mañana se celebró el tradicional Tedeum por el 25 de Mayo dentro de la Catedral de los Santos Pedro y Cecilia, donde el Obispado de Mar del Plata llamó a “fomentar una cultura del encuentro” y advirtió que “la Patria no está al servicio de los gobiernos”.
La ceremonia religiosa tuvo una importante convocatoria. En primera fila estuvieron el intendente Agustín Neme, el director de Multimedios LA CAPITAL, Florencio Aldrey, y el presidente del Concejo Deliberante, Emiliano Recalt.
También asistieron concejales de distintos bloques, representantes y autoridades de las Fuerzas Armadas y de seguridad, dirigentes políticos y empresarios de distinto sectores.
Durante la homilía, el obispo de Mar del Plata, Monseñor Ernesto Giobando, hizo un repaso histórico sobre el sentido de la Revolución de Mayo y vinculó aquellos ideales con la situación actual del país. “El 25 de Mayo es la fiesta matriz de nuestra Nación”, expresó al inicio de su mensaje.
En ese marco, destacó que “si algo tuvieron aquellos varones y mujeres fue el coraje y la pasión que los movía, unidos en una arraigada fe cristiana”. Y agregó: “No pensaban en sus glorias personales sino en los inmensos sacrificios que implicaba la conformación de una nación que empezaba a amanecer, como ese Sol de Mayo que ilumina nuestro pabellón nacional”.
Ante la mirada de todos los presentes, el obispo dijo: “La Patria es más que el gobierno que la administra, ella no está al servicio de los gobiernos, son los gobiernos y sus funcionarios los que están al servicio de la Patria, de sus hijos e hijas y de sus más nobles intereses”.
En otro tramo, remarcó que “nadie vendería a su madre o la dejaría morir de hambre o tirada en la calle” y recordó el valor simbólico del juramento “de lealtad, de patriotismo, de honradez, de valores cristianos, de sacrificio, hasta dar la vida por la patria”, que realizan las fuerzas de seguridad y las autoridades civiles.
A lo largo de su mensaje, Giobando puso especial énfasis en la situación social y económica que atraviesa actualmente el país. “Hoy estamos en tiempos muy difíciles, pareciera que en cada elección está en juego el destino de nuestra patria, hay una separación que parece irreconciliable”, afirmó.
En ese contexto, marcó diferencias entre “las altas esferas de las decisiones políticas, económicas y judiciales” y “los ciudadanos de a pie” que “salen todos los días a trabajar y estudiar”.
El obispo mencionó especialmente a “los que no llegan a fin de mes”, “los jubilados que tienen cada día una comida más miserable y un pastillero más vacío”, además de industriales, emprendedores y trabajadores de la economía popular afectados por la crisis.
“Las diferencias son cada día más extremas y más humillantes, provocando resentimiento y fractura social, y eso no es justo”, advirtió. Seguido, alertó sobre “el riesgo de una anarquía” y cuestionó “la globalización de la indiferencia y la cultura del descarte”, al retomar conceptos utilizados por Papa Francisco.
Seguido, el obispo remarcó: “Hay una llaga abierta y que como una peste está contagiando a miles y miles de jóvenes y adultos: las adicciones, especialmente las drogas, el alcohol y las apuestas online”, señaló y alertó que “los narcotraficantes son los nuevos tiranos del siglo XXI”.
Finalmente, en el cierre del Tedeum, el obispo de Mar del Plata convocó a “poner lo mejor de nosotros para erradicar el narcotráfico, reducir el impacto de las adicciones y promover la inclusión social en todas sus formas”.
“El mal está dentro, en nuestras plazas, en las oficinas y talleres, en las escuelas y colegios, en nuestros barrios, en nuestras familias, no hay que buscarlo afuera”, concluyó.
Al término de la misa en la Catedral, muchos de los presentes se trasladaron hasta la Plaza San Martín, donde el intendente Agustín Neme encabezó un breve acto con palabras alusivas a la Revolución de Mayo de 1810.