La Ciudad

La recolección tarda en volver a la normalidad y crecen las quejas

Vecinos de distintos barrios advierten que el servicio no volvió a la frecuencia previa al conflicto con los recicladores informales.

El acuerdo al que llegaron el municipio, Ceamse y los recicladores informales para poner fin al bloqueo del predio de disposición final no parece haber puesto fin a los inconvenientes en la recolección de residuos. Vecinos de diversos barrios advierten que el servicio no volvió a normalizarse.

“Ya no se sabe cuándo viene y cuando no el camión. Sacás la basura y nadie la recoge. Y encima vienen los perros, te la rompen y tenés que salir a juntar la basura desparramada de nuevo para entrarla a tu casa”, se quejó una María Paz, que vive en un barrio de la zona norte.

Lo mismo sucede en Punta Mogotes, donde los restos de poda se mezclan con las bolsas que nadie pasa a juntar. “Desde el 27 de mayo que no tenemos recolección, parece un boicot. Ya lo hablamos con los vecinos y pensamos cortar la calle para protestar”, contó indignada Noemí.

Lo cierto es que, sobre todo los de la periferia, se empezaron a perder las certezas de cuándo hay o no hay recolección. “Hace 10 días tuvimos un bloqueo en el basural. Y después nos empezamos a poner al día con la recolección, que está volviendo a la normalidad”, aseguran en el municipio. Sin embargo, la sensación es que la normalización del servicio tarda en concretarse más que en otras ocasiones.

El conflicto de los recicladores informales se extendió durante casi todo mayo. En reclamo de volver a la actividad y de un subsidio para paliar los efectos del aislamiento, bloquearon el predio, por lo que los camiones recolectores no podían ingresar a descargar los residuos.

El 15 de mayo, luego de cinco días sin servicio, los recicladores levantaron el corte, pero lo retomaron a la semana siguiente: denunciaron que el Ceamse había incumplido su compromiso de dejar la basura en el lugar acordado para que ellos pudieran trabajar. Y volvieron a bloquear el predio por otras dos jornadas.

La protesta fue levantada el 16 de mayo. Según trascendió, el gobierno municipal se comprometió a proveer indumentaria para trabajar, a construir un playón para cargar objetos reciclables en vehículos y a aportar generadores para carreros y cartoneros.

Además, prometió disponer galpones de acopio y consensuó con Ceamse la puesta en condiciones de la planta de la cooperativa Cura.

En la misma línea, la semana pasada el municipio volvió a fomentar la separación de residuos. Según informó, los martes y viernes deberán sacarse los residuos reciclables, aquellos que van en las bolsas verdes. Una aclaración importante en ese sentido es que más allá del color de la bolsa, lo que importa es su contenido separado. El resto de los días deberá sacarse la bolsa negra, con los desechos no reciclables.

“Nos parece un momento adecuado: la pandemia nos obliga a estar mucho más tiempo en nuestras casas y es importante que la separación de residuos comience en nuestros hogares para que este esquema funcione”, dijo entonces el presidente del Ente Municipal de Servicios Urbanos (Emsur), Sebastián D’Andrea.

 

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