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La Ciudad 19 de julio de 2026

“La Selección le ofrece a la Argentina una imagen de sí misma con la que puede identificarse”

El sociólogo Pablo Semán sostuvo que el vínculo entre la Selección y la sociedad argentina trasciende el fútbol. A horas de la final del Mundial, aseguró que el equipo de Lionel Scaloni logró convertirse en el espejo de los mejores valores del país y explicó por qué despierta una identificación que hoy ninguna otra institución consigue.

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Para Semán, la Scaloneta construyó un lazo "amoroso" con la sociedad porque evita las grietas políticas y proyecta una Argentina unida, solidaria y capaz de superarse.

Hay una pregunta que desde hace semanas intenta encontrar una respuesta: ¿qué representa realmente esta Selección para los argentinos? ¿Es apenas un equipo de fútbol extraordinario o se transformó en algo mucho más profundo? Para el sociólogo Pablo Semán, la respuesta está bastante más allá de la pelota.

En una extensa charla con “Agenda Real”, el programa de streaming de LA CAPITAL y Canal 8 mientras el país vive las horas previas a una nueva final del mundo, el investigador sostuvo que la Scaloneta consiguió ocupar un lugar que hoy ninguna otra institución puede ofrecer: convertirse en la imagen en la que los argentinos eligen reconocerse.

“La Selección tiene una capacidad de representar, no en el sentido político de ejecutar un programa, sino de despejar a una sociedad, de darle una imagen de sí misma”, afirmó.

Y enseguida agregó una definición que resume buena parte del fenómeno: “La sociedad acepta eso y ve en la Selección Argentina lo mejor de sí misma”.

Semán considera que ese vínculo no nació por casualidad. Cree que existe incluso una conciencia dentro del propio plantel sobre el lugar simbólico que ocupa. “Siento que el grupo que configura la Selección Argentina, incluido su técnico, sabe que tiene una relación de ofrecerle a la sociedad una imagen con la cual pueda identificarse”, explicó.

Esa conciencia, según su mirada, explica también la prudencia con la que el plantel se mueve fuera de la cancha.

“Los jugadores no quieren ponerse en las grietas de odio en las que en otras escenas los argentinos se odian. Están proponiendo una escena donde los argentinos se reconozcan como parte de una comunidad”, aseguró.

Para el investigador, esa comunidad se construye alrededor de valores muy concretos.

“La habilidad, la capacidad de superación, la capacidad de cooperar… todas esas cosas son las que pone en juego la Selección” recalcó en la charla.

Semán incluso define el vínculo emocional con una palabra poco habitual en el análisis político. “La Selección provoca un lazo muy positivo, diría amoroso, porque nos presenta como lo mejor posible y bastante más allá de nuestros conflictos”.

Más que una metáfora

Durante años, buena parte de los análisis intentaron explicar el fútbol como una metáfora de la política. Semán cree que ese enfoque ya resulta insuficiente. “Hemos abusado tanto de esa figura que finalmente nos olvidamos de preguntarnos por qué el fútbol habla de la sociedad de la manera que habla”, alegó en diálogo con “Agenda Real”.

Y profundiza la idea. “Hay algo del fútbol que tiene propiedades específicas como deporte, como espectáculo y como organización que nos interpela mucho más que cualquier otra experiencia colectiva”.

Por eso propone invertir la mirada. “No solamente hay que pensar qué dice el fútbol sobre la sociedad, sino qué dice el propio fútbol como funcionamiento social”.

Consultado sobre la bandera de “Las Malvinas son Argentinas” exhibida por los jugadores después del triunfo sobre Inglaterra, Semán rechazó las lecturas partidarias.

“La Selección intenta ser de la sociedad argentina”, dijo y recordó además que el plantel ya se había pronunciado anteriormente sobre otras causas ampliamente consensuadas y sostuvo que su intervención sobre Malvinas no la convierte en oficialista ni opositora.

“Cuando se acusa a la Selección de ser despolitizada, en realidad encarna la relación que tiene la mayoría de la sociedad con la política: una profunda desconfianza hacia los dirigentes”.

En ese contexto, interpretó el gesto como una toma de posición frente a la neutralidad que intenta imponer la FIFA. “La Selección se puso a distancia de esa falsa neutralidad”.

Semán también dedicó un tramo de la entrevista a Lionel Messi, a quien definió como mucho más que un ídolo deportivo. “Messi es un símbolo cultural importantísimo”.

Pero enseguida sorprendió con otra observación. “Al mismo tiempo es cada vez más futbolista”.

Destacó que, a los 39 años, atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera. “Es asombroso. Cuando la curva de rendimiento de cualquier deportista suele ser decreciente, Messi está explotando de posibilidades”, reveló, y describió el cambio de rol que observa dentro del equipo.

“Se convirtió realmente en el técnico dentro de la cancha”, confesó.

Mientras millones de argentinos cuentan las horas para una nueva final, Semán prefiere evitar interpretaciones grandilocuentes. Sin embargo, hay una certeza que sí se anima a plantear: pocas veces una Selección logró expresar con tanta fuerza la imagen que una sociedad desea tener de sí misma.

“Milei ya no representa la esperanza amplia con la que llegó al poder”

En diálogo con “Agenda Real”, el sociólogo Pablo Semán analizó el escenario político argentino y sostuvo que el Presidente conserva centralidad, pero ya no expresa las expectativas que despertó al asumir. También habló de la crisis del peronismo, las dificultades de la oposición y el cambio profundo que, según afirma, atraviesa la sociedad argentina.

Semán sostiene que la oposición todavía no logró construir un rumbo alternativo y que buena parte de la dirigencia continúa hablando un lenguaje desconectado de la sociedad.

Después de analizar el fenómeno social que representa la Selección Argentina, Pablo Semán llevó la conversación al terreno político. Allí trazó un diagnóstico crítico tanto del oficialismo como de la oposición y sostuvo que el mayor problema de la dirigencia es que todavía no logra comprender los cambios que atravesó la sociedad.

“No entendemos nada. Vivimos sorprendidos”, dijo al comienzo de la entrevista. Y aclaró que esa incapacidad no alcanza solamente a los políticos. “Nos pasa a los sociólogos, a los analistas, a los periodistas y a quienes creemos que podemos interpretar a la sociedad.”

Para Semán, Javier Milei cambió respecto del dirigente que llegó a la Presidencia. “No es lo mismo. Cuando asumió recogía y expresaba niveles de esperanza mucho más amplios que los que expresa ahora”.

Según explicó, el Presidente dejó de representar una expectativa transversal para convertirse en el conductor de un proyecto más acotado y conflictivo.

“Hoy Milei está mucho más conectado, aliado y contaminado por lo peor de la política”, dijo.

Aun así, considera que continúa siendo el dirigente con mayor potencia electoral porque todavía no apareció una alternativa competitiva. “La esperanza que ofrece es menos amplia y mucho más módica, pero por ahora no tiene competidores serios”.

Semán cree que el gran mérito político de Milei fue interpretar antes que nadie un clima social que venía creciendo desde hacía años. “Se conectó con una crítica al Estado, a la política que gestionaba ese Estado y a una economía que mucha gente sentía que ya no funcionaba”.

Esa lectura, sostiene, permitió traducir el malestar en un mensaje político simple.

“Conectó mejor que el resto con las percepciones críticas que la sociedad tenía sobre el funcionamiento del Estado, la economía y la política”.

El investigador rechazó la idea de que el deterioro electoral del peronismo sea exclusivamente consecuencia del kirchnerismo. “El peronismo dejó hace mucho de ser la mayoría natural de la Argentina”, explicó. Sin embargo, considera que el kirchnerismo profundizó ese proceso.

“Le hizo tocar pisos electorales históricos y también creó nuevos antiperonistas que ya no responden al viejo molde del ‘gorila'”, observó.

Aun así, advirtió que el fenómeno argentino debe leerse dentro de un proceso más amplio que atraviesa a América Latina. “Hay una reestructuración de las sociedades latinoamericanas que explica buena parte del crecimiento de las nuevas derechas”.

Uno de los diagnósticos más contundentes de Semán apuntó contra quienes buscan disputar el poder. Al respecto dijo que “la oposición quedó en una posición reactiva. Es oposición a lo que hay, pero todavía no plantea una alternativa”.

En ese sentido, relativizó una idea muy instalada en la política actual: que el principal desafío es encontrar dirigentes “auténticos”. “No es solamente un problema de autenticidad”. Y desarrolló el concepto. “La gente conoce la trayectoria de esos dirigentes, sabe desde dónde hablan. No alcanza con cambiar el discurso”.

Para Semán, la verdadera discusión pasa por otro lado. “Mucho más que la autenticidad, lo que está en juego es la construcción de un rumbo”.

Hacia el final de la entrevista, el sociólogo volvió sobre una idea que atravesó toda la conversación: la sociedad cambió más rápido que las categorías con las que todavía intentan interpretarla. “Tenemos un déficit de observación. La sociedad adquirió otro epicentro y todavía no sabemos desde qué lugares se está organizando la vida social”.