La Ciudad

La sudestada causó graves destrozos en los balnearios del sur

El mar crecido del miércoles arrasó con carpas, infraestructura de protección y hasta casillas de guardavidas. Quejas por la falta de obras de defensa costera.

 

La sudestada de ayer a la mañana, acompañada por la gran creciente del mar durante la madrugada, produjo graves destrozos en la mayoría de los balnearios del sur de la ciudad, especialmente en los más cercanos a los acantilados. También se registró un importante deterioro en la “playita” del Club Náutico.

Así, en los paradores ubicados bien al sur, pegados a los acantilados —a la altura de San Jacinto y La Serena—, el mar arrasó con “la primera línea de carpas, alcanzando incluso varios metros más arriba”. No solo eso: además arrasó en algunos casos las escaleras de acceso a la playa y dañó hasta las casillas de los guardavidas.

“El daño de la sudestada fue de relativa importancia, pero también la marejada fue muy fuerte; el mayor problema es la falta de protección contra la erosión marina”, detalló Diego Sánchez Cabezudo, del balneario Rilancó. A su entender, este tipo de fenómenos climatológicos “hace diez o quince años no se notaba tanto, porque había mucha más arena para combatirlos”. “Ahora el mar entra directo, nos pega de lleno, porque falta acción de defensa costera. Ese es el gran problema”, describió.

En ese sentido, detalló: “El Estado no se hace cargo, ni el provincial ni el nacional ni el municipal, pero tampoco permite que los privados realicemos las obras necesarias”. En tanto, en Samsara la fuerza del agua se llevó una de las escaleras, aunque desde el parador calificaron al hecho “como menor, por suerte”.

Fuerza

Todo sucedió durante la madrugada y las primeras horas de la mañana de ayer cuando el alerta amarillo por viento -emitido por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN)- se transformó en sudestada con ráfagas que por momentos alcanzaron los 70 kilómetros por hora.

Más cerca del faro -en balnearios como El Alfar, Mirador 9, La Caseta o El Balcón-, el mar arrasó con carpas y estructuras y arrancó los delimitadores de los sectores. Además muchas de las casillas de los guardavidas amanecieron con peligro de derrumbe. De esa manera, las grandes olas “se comieron el espacio público” tanto en el sur como en Playa Grande, donde el agua llegó hasta la línea de toldos.

En tanto, la “playita” del Club Náutico fue completamente invadida: arrastró sillas y mesas e incluso llegó hasta la estructura de hormigón. Sánchez Cabezudo aprovechó la oportunidad para “reclamar acciones de defensa costera”. “Nadie se entera de que hay que defender la materia prima de Mar del Plata: la arena. Las playas pierden calidad y la erosión no espera”, dijo.

Según contó, hace 20 años en todo ese sector la playa contaba “con casi 100 metros de arena y ahora no hay nada”. “El agua nos pega directo. Si siguen sin hacer nada es como el libro: crónica de una muerte anunciada”, dijo.

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