Arte y Espectáculos

Laurita Fernández: “Toda la vida me estuve preparando para hacer musicales”

Entrevista con la protagonista de la temporada. "Me interesa el respeto, la continuidad laboral, el lugar en el trabajo que te ganás haciendo el trabajo y no construyendo una fantasía alrededor de eso", asegura la artista que brilla en el papel de Sugar Kane.

Tras obtener el premio ACE revelación por su labor en Sugar, Laurita Fernández se instaló en Mar del Plata para hacer temporada con esa obra que se mantiene en los primeros puestos de recaudación entre toda la oferta de temporada.

Antes de iniciar su preparación para salir a escena -la obra va miércoles y domingos a las 22 y martes, jueves y sábados a las 21 y 23.15 en el teatro Neptuno-, la bailarina habló con LA CAPITAL en una nota en la que asegura que la fama no se le sube a la cabeza, que en su vida personal es “mucho más tranquila” de lo que parece y en la que destacó el movimiento feminista como vehículo para lograr la igualdad entre hombres y mujeres.

“Esta oportunidad fue completamente inesperada, no me caía la ficha, pensé que Yankelevich quería que le enseñe a bailar a la persona que venga… no entendía, hasta que caí en la cuenta que me estaba hablando para que yo haga ese personaje, en ese musical que había visto, me había encantado y con lo que para mí significan los musicales: Son la razón por la cual yo empecé a estudiar y es lo que más me gusta hacer”, aseguró la artista.

– ¿Qué es lo que más te gusta de este musical?

– Creo que Sugar es un musical redondo, lo tiene todo, coreografías hermosas, vestuario soñado, humor, una linda historia de amor, es un cuentito redondo. No es de esos que la gente tilda de largos, aburridos. Este es rápido, conciso, divertido y ese es un poco el motivo por el que gusta tanto. Las coreografías son muy contundentes, estamos arriba del escenario sin parar, lo damos todo y cada escena tiene un cambio de escenografía, un cambio de vestuario y cambio de puesta de luz. Y la idea era traer acá el espectáculo tal cual estaba en Buenos Aires, no escatimar en nada.

– ¿Cómo fue el trabajo con Arturo Puig, el director, para componer el personaje de Sugar Kane?

– Tuve dos semanas para ensayar. Me dio el DVD de la versión que había hecho él con Susana, vi todas las funciones de Gri (Griselda Siciliani, la anterior protagonista) y lo fundamental fue ver Una Eva y dos Adanes, la película de Marilyn Monroe, en la que está basada el musical. Ahí entendí por donde, para mí, debía pasar mi versión o por dónde yo me sentía más identificada. Hay textos que yo digo que se han mantenido igual a lo largo del tiempo y ahí tomé conciencia de la historia que tiene.

– ¿Creés que no pierde vigencia?

– Totalmente. Escuchar a Marilyn decir cosas que hoy me toca decir fue un flash y emocionante y entender un poco desde donde viene, de donde data, y entiendo por qué tuvo tanto éxito en la época de Susana y por qué nos va tan bien ahora.

La persona y el personaje

– ¿Cuál es la parte del personaje con la que te sentís más identificada?

– Tal vez con lo positivo, eso de sonreír, ser soñadora, le pueden pasar mil cosas pero no está amargada. Después Sugar tiene una inocencia… y cuando sale a hacer sus shows tiene una sensualidad que no tiene en su vida. Fui encontrando esas cosas.

– ¿En ese aspecto de la inocencia también te sentís identificada?

– No tanto en eso. Si creo que es de una manera en la vida y de otra en el escenario. En eso sí me identifico, soy más tranquila en el día a día y cuando me toca hacer mi trabajo por ahí apelo a una personalidad o una fuerza que no tengo. En general es lindo eso de estar haciendo el personaje, tiene muchos matices, por sobre todo es divertida. Tiene mucha exigencia y eso lo hace aún más interesante.

– Vos te estabas preparando para esto, antes del personaje, tomando clases de actuación de canto, además del baile que es por lo que más se te conoce.

– Toda la vida me estuve preparando para hacer musicales, desde el primer musical que vi, Fiebre de Sábado por la Noche, quise dedicarme a esto. Yo era chica y mamá me dijo que para eso tenía que estudiar, no solo baile, que ya venía estudiando desde los cuatro años. Incorporé teatro y canto y más cuando empecé a trabajar con Pepito Cibrián. Tenía 15 o 16 y era obligatorio saber cantar. Era saber que el día que llegue la oportunidad tenés que tener las herramientas. Si no hubiera sido así, por más que me ponga a estudiar, en dos semanas no me iban a salir las cosas, no te podés sostener, no hay chance. Y sí, me hice más conocida bailando, pero en las demás disciplinas siempre me seguí formando. Sentía que en algún momento se iba a dar la oportunidad.

– ¿Y para la popularidad y todo lo que implica, también estabas preparada?

– No, pero tampoco fue algo que me voló la cabeza. No se me subieron los pájaros. Entendí que es una consecuencia del trabajo que estaba haciendo, que en ese momento era Showmatch, que tiene algo re positivo que es que la gente te conozca, poder mostrar lo que se hacer, poder contar y que de ahí en más te elijan para ir a verte al teatro.

“No voy a salir al terminar la función con tapado de piel y lentes gigantes.

No hay manera de que me coma esa cámara oculta”.

– Te pone en el radar…

– Sí, y tiene las cosas un poco más delicadas que es, hasta donde… poner límites a la intimidad y ese tipo de situaciones. Yo fui aprendiendo con el tiempo, pero siempre entendiendo que era algo que tiene que ver con el trabajo, después, bueno, mis amigas son mis amigas de toda la vida. Pero sobre todo mi familia y mis amigas me han mantenido centrada, con los pies en la tierra. No voy a salir al terminar la función con tapado de piel y lentes gigantes. No hay manera de que me coma esa cámara oculta.

El trabajo y la estelaridad

– ¿No querés ser estrella?

– Me fascina hacer lo que hago y quiero ser la mejor en lo que hago, sin compararme con alguien, pero dando siempre la mejor versión de mí misma, sin dudas. Soy perfeccionista, soy hinchaquinotos, re, pero después, cuando se terminó el momento de actuar, ya está.

Hay una estelaridad que no me interesa, son pavadas. Sí me interesa el respeto, la continuidad laboral, el lugar en el trabajo que te ganás haciendo el trabajo, no construyendo una fantasía alrededor de eso.

– ¿Te proyectás en unos años? ¿Pensás cómo querés que siga tu carrera?

– Me encantaría seguir haciendo musicales o teatro. Y en televisión me gustaría seguir conduciendo. Todo lo que sea entretenimiento me encanta.

– La experiencia de Combate, te permitió mostrar otro perfil?

– Sí, y me conoció mucha gente, un público más joven, un programa muy familiar, donde se fomenta la competencia, el deporte, la vida sana, los juegos. Cuando empecé a trabajar en musicales no me alcanzaba para vivir y complementaba trabajando en shows en animación de fiestas de quince y casamientos. Siempre miraba al animador y me daba cuenta que me encantaba lo que hacía, me encanta la animación y en casa practicaba y probaba. Cuando empecé a conducir, me di cuenta que era un poco eso, lo que veía años atrás.

– Con la visibilización de las cuestiones de género, denuncias, formas de mirar las relaciones laborales en este rubro, vos que empezaste tan chica… ¿Cómo lo viviste?

– Cuando surgió este movimiento, hermoso, empecé a mirar para atrás, pensando que capaz que me pasó y no me di cuenta o lo normalicé, y la verdad es que no viví situaciones incómodas. Sí sabía que si querías tenías, entre comillas, la oportunidad de… qué sé yo, hacer algo que estuviera de más como para intentar llegar a algún otro papel, pero nunca fue algo que estuviera siquiera cerca de pensar. Incluso cuando me dicen qué rápido que te pasó todo, en realidad yo sé que no fue rápido, llevo muchísimos años trabajando y vengo haciendo un camino de hormiga, paso a paso. Y el año pasado se concretaron muchas cosas hermosas pero venía de mucho tiempo. Y si me pasa esto de que sé que no me pasó a mí, pero sé que pasó, que existía y me parece fabuloso que hoy se hable.

 “Creo que hubo y hay, todavía, que inclinar la balanza mucho hacia el feminismo”. 

– Y, mirando hacia adelante, ¿Creés que puede ir cambiando, notás un avance?

– Claro, creo que no vamos a poder cambiar lo que ya pasó, pero sí podemos cambiar hacia adelante. Lo que venga y, por sobre todo, que los chicos y chicas jóvenes crezcan ya con otra cabeza, entendiendo que a la mujer se la respeta, que somos todos iguales. Creo que hubo y hay, todavía, que inclinar la balanza mucho hacia el feminismo. A mí no me gustaría ser machista ni feminista, me gustaría que fuésemos todos iguales, punto. Pero creo que hay que irse al otro extremo para hacer ruido, para hacerse notar y para inclinar la balanza hasta encontrar un equilibrio.

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