Arte y Espectáculos

Lejos de las batallas, el marplatense Nobewan compone su primer disco

Referente del RAP por sus métricas y rimas, a poco de comenzar a competir, prefirió abocarse a la parte poética del Rap, no sólo desde la técnica, sino cuidando el contenido de los mensajes. "Cuando uno tiene mayor conocimiento del lenguaje, mejor puede expresar sus ideas", dijo.

Por Claudia Roldós

Bruno Nicolás Belza era un adolescente cuando hace unos 10 años se acercó al Hip Hop y a las batallas de gallos en Mar del Plata, junto a la “crew” Mundialista. Desde entonces es conocido en el ambiente y por los seguidores de la cultura por su nombre artístico Nobewan. A poco de participar en las ahora famosas competencias de improvisaciones, prefirió dejar esos escenarios y dedicarse a lo que más le gusta: la parte poética del rap, la lírica con sus métricas y rimas multisilábicas que lo convirtieron en pionero y referente de ese estilo. Incluso influyó en Zasko, líder de esa técnica en España.

Alejado de las improvisaciones, busca tiempo entre la dedicación a su familia -tiene 3 hijos, una nena de 7, un nene de 2 y un bebé de 6 meses- y su trabajo, para dedicarse a componer las letras de lo que será su primer disco, enfocado “no sólo en las técnicas, sino en el mensaje”. “Encontrar palabras que rimen no es tan difícil, pero quiero dar un mensaje conciso, diferente del típico del rap -que habla de sexo, alcohol y drogas-, fiel a mis creencias y convicciones”, le contó el artista a LA CAPITAL.

El Nobe comenzó a rapear con su amigo Papo y pronto se unieron a integrantes de otros grupos Nahue, Brillante, Mc y Achu, entre otros, formando Mundialista. En esa época ya se organizaban batallas en algunos locales del circuito independiente de la música local -como Perrier y Nevermind-. “Había mucha competencia en esa época, era un medio para hacerse conocido”, recordó, pero aclaró que esos encuentros estaban lejos de eventos como “Red Bull” o la “FMS” “que son prácticamente las únicas que se escuchan hoy”.

Nobewan hace unos años, en la foto oficial de una competencia Red Bull.

“Empecé cuando estaban más en auge las batallas, las improvisaciones, que la música de rap. De hecho a los raperos que no competían ni los escucharan. Hoy el público del Hip Hop y del rap es el mismo, hay raperos que hicieron su carrera en competencia, pero dejan, quieren hacer su música y están triunfando”, recordó.

También reconoció que en este tiempo “la tecnología avanzó mucho” y de ese modo, “pudimos tener más acceso a la grabación, a la producción audiovisual, de manera autogestionada, autoconvocada. Ahora la música esta está en más auge, en aquel momento no había productores del género”.

“Estar arriba de un escenario, con público era súper necesario para poder desarrollarse como competidor y mejorar, aunque sea ante 100 o 200 personas o como ahora, miles”, sostuvo el rapero.

-De todas formas te orientaste al trabajo con el lenguaje más que a la competencia…

-Al principio me gustó la competencia pero después me dejó de atraer. Me empezó a llamar más la atención el tema de las técnicas del lenguaje, hay muchas que se adquirieron de la poesía y otras que son las rimas multisilábicas, métricas de la estructura del rap de Estados Unidos. Cuando logramos comprender la ecuación de como hacían las rimas allí, por qué sonaban tan bien y tan acentuadas en todas las sílabas, fue cuando me adentré más en eso y traté de desarrollarlo en el habla hispana que es mucho más difícil por el tipo de idioma y porque el acento argentino es muy seco, comparado con el acento de otros lugares de Latinoamérica y las rimas costaban muchísimo.

Hacer que rimen todas las sílabas era fácil en realidad, pero no es sólo cuestión de combinar palabras. Y lo que más me costaba era darle -a las rimas- un mensaje, una impronta, una esencia.

En una época el auge eran las métricas, las técnicas, las multisilábicas, los combos, pero hoy en día como artista no me atrae eso, sino que trato de desarrollar el mensaje, que lo que digo pueda impactar en la otra persona.

Nobewan, rapeando en uno de los videos que realizó con su “crew” Mundialista.

-¿Por qué lado estás buscando el mensaje, lo existencial, lo social?

-Hoy en día mi estilo, lo que estoy escribiendo para sacar es bastante existencial porque me baso mucho en mis creencias, en mi fe, trato de transmitir un mensaje a la juventud distinto al típico del rap en el que se habla mucho de dinero, drogas, alcohol, mujeres y placeres sexuales y con una mirada crítica del sistema también.

-Una combinación que, imagino, requiere experiencia y también mucha lectura.

-Sí, realmente la lectura es muy necesaria. Tuve la oportunidad gracias a mi familia de acceso a una buena educación y tenía una base literaria que me exigían en el colegio que fue bastante rica, pero además mi papá me motivó mucho a la lectura y leí bastante ciencia ficción, desde chico. Eso me ayudó mucho a nutrir el lenguaje y, obviamente, cuando uno tiene mayor conocimiento del lenguaje, mejor puede expresar sus ideas.

También me nutrí de raperos españoles, que yo considero poetas más que raperos, como Nach Scratch con un lenguaje muy rico. Me atraía muchísimo lo que hablaba, con su conocimientos de historia y culturales y me llevó a leer de todo.

-¿De ahí tu definición del RAP, apegada a su origen?

-Sí, considero el rap, más que como música, bien como el origen del término en inglés: ritmo y poesía. Yo no hago lo instrumental, que lo considero un recurso para acompañar, para llevar lo que digo. Yo lo veo desde ese lado. Obviamente cada uno tiene su estilo, hay chicos que hoy en día se manejan con bandas.

Lo que yo hago es tratar de enfocarme a pleno en lo que es la lírica, aunque más adelante me gustaría desarrollar el lado musical porque me gusta mucho.

-El arte, más allá de que elegiste el RAP com medio de expresión, te atrae en general.

-Sí, me encanta la música, arranqué como baterista del grupo Exiliados. Ahora los chicos andan muy bien, están haciendo las cosas muy profesionalmente. Yo escucho muchísimo y muchos tipos de música: jazz, blues, rock, música oriental.

Me encantaría haber estudiado, tener conocimientos de música, haber aprendido de chico. Pero es una decisión que no tomé en su momento y hoy trato de transmitírselo a mis hijos para que si les interesa desde chicos puedan tener un mayor crecimiento. No por fama, para que puedan componer con conocimientos, Creo que componer música uno mismo es lo mejor que puede haber.

-¿Te sorprendió haber sido mencionado por Sasko?, dijo que lo habías inspirado.

-Me recontra sorprendió. Si bien a nosotros nos habían llevado a hacer de jurados en una competencia en Chile no me imaginaba que lo que hacíamos nosotros, lo que hacía yo particularmente -porque no saqué un disco ni nada- lo hayan escuchado en España.

Fue por un pristel que me grabó Gabriel, se ve que en esa época se hizo muy viral y un día me avisaron que me estaban nombrando en un tema. La verdad, rapeaba con un montón de técnica y me asombró, no podía creer que estuviera diciendo mi nombre. Después dio una nota y me volvió a impactar con lo que dijo, porque nosotros arrancamos nutriéndonos de la gente de España.

-¿Es difícil trascender en el género permaneciendo en Mar del Plata?

-Depende del objetivo de cada uno. Si uno quiere vivir del rap a nivel de escritura, hacer música y dar recitales es muy necesario viajar mucho, tocar en muchos lugares y hacerse de un público, en principio sin ganar dinero, conocer, hacer conexiones. Compitiendo también, porque la competencia en la ciudad es limitada. Ahora la visibilidad está toda en Buenos Aires. Antes era Buenos Aires, Mar del Plata, Rosario y Córdoba, pero hoy les dan bolilla a dos o tres.

Por otro lado, la tecnología nos ayuda muchísimo, en cuanto a producción y grabación hay buenos estudios y productores, se puede grabar acá.

Nobe (tercero desde la izquierda), junto a sus compañeros Nahue, Brillante y Achu.

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