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La Ciudad 31 de mayo de 2026

Licitaciones sin marcha atrás y un mar de suspicacias en el municipio

En el gobierno comunal se ilusionan con un cambio de rumbo en la concesión del Minella. Tampoco piensan tocar otra adjudicación controvertida. El misterio de Abad, las aclaraciones de Montenegro y la diferencia de Neme.

El estadio José María Minella.

Por Ramiro Melucci

“¿Qué querés que conteste, si solo pusieron un alambrado?”. Son excepciones, pero en el oficialismo vernáculo algunos –muy pocos– todavía hablan sin casete. La gran mayoría acepta las reglas que impuso alguna vez, y todavía rigen, Guillermo Montenegro: únicamente se habla con la prensa con autorización previa. Sobre todo cuando el asunto es delicado.

Aquella pregunta inicial era una respuesta a una consulta de LA CAPITAL sobre por qué el gobierno municipal no responde los pedidos de información que la Comisión de Deportes del Concejo Deliberante formuló sobre la concesión del estadio José María Minella, el Polideportivo y los espacios comunes del Parque Municipal de los Deportes. Y encaja en una realidad ya indisimulable: la concesionaria, Minella Stadium, comenzó mal. Los problemas económicos de su socia principal, la brasileña Revee, impactaron de lleno en Mar del Plata.

En el municipio no piensan, sin embargo, en un final abrupto de la concesión. “Creemos que ahora puede encaminarse”, se ilusionan ante la posibilidad de un desembarco del Grupo Fénix, una de las compañías más importantes del país en producción de espectáculos, management artístico y contenidos.

Por su lado, el Concejo acumula pedidos de información a la Secretaría de Legal, Técnica y Hacienda. Ya le había solicitado el contrato y no tuvo respuesta. Ahora le preguntó qué pasa con el plan ejecutivo de obra. También le cursó una notificación a la Secretaría de Obras para que señale si ya hubo alguna presentación ante esa dependencia. Mientras, como admitió aquel hombre del oficialismo, en el Minella todavía no hay nada nuevo que se pueda tocar, salvo un alambrado. 

Otra novela despertó en la semana sospechas en el PRO y la Libertad Avanza. El programa de Alejandro Fantino en Neura cuestionó la adjudicación de Playa Redonda a una firma ligada al publicista Roberto Fiocca. El formato de la crítica hizo que los socios en el oficialismo local se miraran de reojo: estaban dirigidas hacia el intendente en funciones, Agustín Neme, y resguardaban a Guillermo Montenegro. De uno y otro lado coincidieron finalmente en que el asunto había sido divulgado por la empresa que quedó en el camino, Anjufa SA, que impugnó la licitación de la Unidad Turística Fiscal (UTF) y exigió al municipio la revisión de la adjudicación. Pero, como en el caso del Minella, fuentes oficiales aseguran que no habrá marcha atrás.


En el municipio no piensan en un final abrupto para la concesión del Minella. “Creemos que ahora puede encaminarse”, se ilusionan ante la posibilidad de un desembarco del Grupo Fénix.


Neme trata de esquivar las suspicacias, pero se le arriman igual. Por primera vez tomó cierta distancia de un posicionamiento insinuado por Montenegro. Ofreció un moderado respaldo al recorte de la Zona Fría, que los concejales del PRO –comandados a distancia por Montenegro– rechazaron en la Comisión de Industria. Se mostró así más cerca de La Libertad Avanza, el partido de la alianza de gobierno local con el que mejor se lleva. Los radicales, en cambio, sostienen su acuerdo con Montenegro. Ya perecen dibujarse en el horizonte dos vertientes de esa familia ensamblada: Neme, el presidente del PRO, Emiliano Giri, y el referente libertario Alejandro Carrancio por un lado; Montenegro y el radical Maximiliano Abad por el otro.

La lógica indicaría que el senador nacional se pronunciará en contra del proyecto para modificar la Zona Fría: así lo hizo su bloque de concejales y los diputados provinciales que le responden. Pero ninguna definición salió todavía de su boca: le apasiona el misterio. Es apenas un interrogante en medio de otro más general vinculado al retraso del tratamiento en el Senado: algunos medios lo vinculan a la falta de votos para aprobarlo. No todos coinciden con esa versión.

La definición de los grandes debates se intercala en Mar del Plata con grageas sobre su situación política. Hubo una anécdota extendida tras el lanzamiento de “La cuestión bonaerense”, el libro que Abad presentó en una charla con Paulino Rodrigues. El periodista agradeció la presencia del “exintendente” y Montenegro –que aplaudía sonriente desde la primera fila– no tardó en aclarar que es “intendente en uso de licencia”. Lo volvió a hacer el jueves pasado, en una reunión de legisladores del PRO, cuando uno de los expositores, en el afán de destacar la territorialidad del partido, hizo notar que en la sala había “exintendentes”. En esa ocasión no saltó solo: formuló la aclaración junto al senador Pablo Petrecca, de Junín, de licencia en su municipio desde diciembre.

Primero la decisión de no renunciar y ahora esta sucesión de episodios sobre la necesidad de que lo llamen técnicamente por lo que es. Él mismo alimenta las especulaciones sobre su futuro político y el del gobierno local. Un juego que parece agradarle. “Si no, hubiera renunciado”, suscriben en su entorno.


Ya perecen dibujarse en el horizonte dos vertientes de la familia ensamblada que es el oficialismo: Neme, Giri y Carrancio por un lado; Montenegro y Abad por el otro.


El Gobierno bonaerense también se involucra. El ministro de Gobierno, Carlos Bianco, dice que si no hay diálogo con el municipio no es responsabilidad de la Provincia. Lo que sucede, asegura, es que al intendente “no lo dejan” conversar con los ministros de Kicillof.

Alude, claro, a Montenegro. Y se sirve del antecedente de la reunión que Neme, con el espíritu dialoguista que lo caracterizaba, mantuvo apenas asumió con el ministro de Infraestructura, Gabriel Katopodis. En la ciudad trascendió pronto que ese encuentro no le había caído en gracia al intendente de licencia. Por eso, tal vez, no se repitió una foto similar.

Lo curioso es que Neme, que parecía venir con ese diferencial, ahora no le responde los mensajes a Bianco y, según el ministro, tampoco “articula” en materia de seguridad como hacía Montenegro.

Pero hay que contar la película completa. El Obispado ha marcado avances en el diálogo del municipio y la administración bonaerense para atender a la gente que duerme en la calle. Acordaron la ampliación de las plazas disponibles en el parador Las Américas y la apertura de un pabellón para mujeres en el Hogar Municipal Eva Perón. Ahora busca replicarlo en el abordaje de la situación de los trabajadores informales del predio de residuos, que se desempeñan, según consignó, “en condiciones que no garantizan plenamente su dignidad y sus derechos fundamentales”.

Queda la duda de si el único diálogo constructivo posible es el que promueve la Iglesia.